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BURULLERIA PLAZA

Este pequeño espacio de nuestra Alde Zaharra reúne un montón de curiosidades, dudas, problemáticas e incluso denuncias e iniciativas vecinales sobre su pasado y presente. Intentemos abordar algunas de ellas.

 

En torno al origen del nombre y su anteriores configuraciones

Si comenzamos por saber desde cuándo existe una plaza con este nombre en Gasteiz, no tenemos que remontarnos muchas décadas ya que, como recoge la obra de Knör y Martínez de Madina “Toponimia de Vitoria” (2009)

El 15 de febrero de 1985, el Ayuntamiento otorgó este nombre a la plaza resultante de la remodelación de la manzana de la Torre de los Anda

Pero si lo que nos interesa es indagar el porqué de ese nombre y cómo era anteriormente lo que hoy es esa plaza, entonces sí que debemos “volver la vista atrás” unos cuantos siglos.

Para aclarar la cuestión sobre el origen del nombre valga la completa aportación que nos ofrece la que en tiempos fue Archivera Municipal, Pilar Aróstegui

¿PLAZA DE LA BURULLERIA O DE LA BURELLERIA?

La existencia del topónimo en Vitoria, parece remontarse al siglo XIII. Así lo afirman en 1863 Fernández de Navarrete y Manteli en su obra Sede Vascongada (pág. 26) indicando que el espacio situado al Norte que unía los ensanches formados cada uno por tres calles gremiales al E y al O d ella villa de Suso “dieron los nombres de Burullería, donde se fundó el convento de Santo Domingo, y de Barrencalle”.

El término perdura en el s. XVI y, aunque indica Venancio del Val en Calles Vitorianas (1944) que debía corresponder a la parte alta del actual Cantón de Santa María, más inmediata a la catedral, tal localización no debe ser exacta pues, si bien, como se recoge en el Catálogo Monumental de la Diócesis “en 1540 a petición de los canónigos, se abre la puerta de la Burullería para facilitar el acceso a la Colegiata de los vecinos correspondientes a los barrios situados a la cabecera de ella”, el 9 de junio de ese mismo año encontramos en la Actas del Consejo un “acuerdo e razón del empedrar de la calleja que sube de la Burellería a la Villa de Suso”.

El topónimo, sin embargo, no debió quedar suficientemente enraizado. No lo hemos encontrado en Landázuri, cuando describe la ciudad. Tampoco se recoge en los planos de la ciudad del siglo XIX, los más antiguos que se conservan.

También debió quedar olvidado el sentido del vocablo, hasta el punto de que Tomás Alfaro en la Vida de la ciudad de Vitoria” (pág. 29) no sólo identifica los dos topónimos -Burullería y Barrencalle- que en Navarrete y Manteli aparecen perfectamente separados (quizá interpretando mal la cita que de los mismos recoge Serdán en El Libro de la Ciudad I, 55, n) sino que transcribe el primero de ellos como Barullería, con manifiesto desconocimiento del significado de la palabra original.

Pilar Aróstegui, en el “Boletín de información municipal”, número 50, del año 1984, páginas 35-36.

Ahora, que si lo que pretendemos es saber cómo era el espacio que hoy conocemos como Burulleria Plaza, aún podemos remontarnos unos siglos más, concretamente hasta el siglo XII. Esa es al menos la información que nos aporta Revista Ibérica, en su apartado “Vitoria. La ciudad perdida”:

En 1983 se procedió a realizar una amplia excavación en la plaza de la Brullería para confirmar los sondeos realizados. Bajo dicha plaza se encontraba el antiguo cementerio medieval, encontrado gracias a las obras de restauración de la Torre de los Anda, familia hidalga responsable de la custodia de la muralla alta de la ciudad y que erigió la torre en el siglo XV.

La excavación sacó a la luz una necrópolis medieval, un aljibe y restos de cerámicas y metales de diferentes periodos culturales de Vitoria. La necrópolis constaba de tres niveles de enterramientos, por lo que se consideró al más antiguo como el correspondiente a la villa de Sancho VI de Navarra. Sobre éste, se desarrollaron dos niveles de inhumaciones que usaron las cubiertas del nivel anterior como fondo de las nuevas sepulturas. Las tumbas, orientadas de este a oeste y con los enterrados en posición de decubito supino, databan de los siglos XII, XIII y XIV. El camposanto pertenecería a una iglesia emplazada donde hoy está la catedral de Santa María.

(Vitoria. La ciudad perdida. Revistaiberica.com

http://www.revistaiberica.com/Suscripcion/Apoyos_gr/la_ciudad_perdida.htm )

No obstante, la polémica sobre la existencia previa a la actual plaza de un lugar del Casco (barrio, calle, portal…) va más allá de lo reseñado en el anterior documento reseñado de Pilar Aróstegui, pues a lo ya visto en él hay que sumarle lo que recogen al respecto Azkarate, Cámara, Lasagabaster y Latorre en el Volumen 02 del Plan Director de Restauración de la Catedral de Santa María, donde nos dan a conocer un documento que, además de fijar una nueva ubicación para la calle Brullerías (así la escriben los autores, para quienes se correspondería con la actual Fray Zacarías) nos describe con cierto detalle las características físicas del entorno próximo a mediados del siglo XVI:

Conservamos un documento, escrito pocas décadas después (1539), en el que se solicita licencia a la Corona para hacer uso de una puerta en este mismo punto. Otro documento del año siguiente (1540) recoge el pago de 21.448 mrs. por la construcción de una puerta nueva hacia la Brullería y empedrado de la calleja. El primero resulta de notable interés. Habiendo sufragado las “dignidades, canónigos e parrochianos” de Santa María una nueva puerta y su calleja empedrada en las Brullerías (actual calle de Fray Zacarías) y no pudiendo usarla (por algún problema con las autoridades de la ciudad) solicitan a la Corona que vuelva a dar licencia de apertura puesto que “los vezinos e moradores de esta çiudad que biben en las calles de la burullería e cuchillería e pintorería e calle nueba… a causa de estar la dicha yglesia apartada y en parte fraguosa y en esta tierra hazer grandes inviernos asi de aguas commo de niebes no podian gozar ni benir a las procesiones”.

(www.catedralvitoria.eus/adjuntos/mediateca/recurso_639.pdf)

También agrega su propia aportación documental el libro ‘Toponimía de Vitoria’ de Henrike KnÖrr y Elena Martinez de Madina, donde se mencionan la Calle Burullería y la Calle Real de la Burullería:

“Unas casas sitas en la Calle de la Burulleria y por la parte de delante con la Calle Real de la Burulleria y por la parte de atras con el caño publico…” (1593, AHPA, P. 4.713).

Pero hay documentos que indican que en 1628 seguía existiendo en Vitoria una “calle Brullería”. Así nos lo indica este documento que recogemos de la Tesis doctoral de José Rodríguez Fernández, publicada por la UPV con el título de “Agua, Poder y Sociedad en el mundo urbano alavés bajomedieval y moderno” (2014)

Sepan quantos esta carta de arrendamiento vieren como yo Domingo de Cerio vezino de la ciudad de Vitoria otorgo y conozco por esta carta que tomo y rescivo en renta y por renta de Pedro de Sarria vecino de esta dicha ciudad unas cassas con su pozo y jardin sitas en la calle de la Brulleria de esta ciudad, que alindan por una parte con cassas del canonigo Lopez y por otra parte con cassas de Martin de Lessa vecinos de esta ciudad y por la delantera la calle real que son notorias […] por nueve años y dieciocho ducados en cada uno de ellos y corre de primero de mayo deste año de 628 (sic) (AHPA, prot. 6.059, escr. Juan de Ullívarri, año 1628, fol. 263).

https://addi.ehu.es/bitstream/10810/16106/1/9082-242-5-RodriguezTH2.pdf

En nuestra breve y limitada búsqueda hemos de dar un gran salto de más de dos siglos. En concreto hasta 1855, año en el que el Ayuntamiento, con motivo de la aprobación de unas nuevas bases para la numeración de las casas, genera un documento en el que aparecen todas ellas, repartidas por Vecindades. No hay referencia alguna a calle, plaza, barrio o Vecindad que se designe con los nombres de Burullería, Brullería o cualquier de los similares ya citados. Probablemente es espacio hoy ocupado por Burulleria plaza se encuentre repartido en ese documento entre el “solar” nº 7 en el que concluía la calle Chiquita y parte de los números pares intermedios de la calle Santo Domingo-Fuera. La explicación a esto último vendría dada por el hecho de que la entonces calle Santo Domingo-Fuera terminó siendo absorbida en 1887 por la calle Correría, y en el “Cuaderno de Rotulación de Calles y Numeración de Casas” de ese año 1887 se especifica que, a partir del número 118a (que era la trasera del entonces Seminario Conciliar) hasta el porta numerado con el 136 hasta entonces habían pertenecido a la en aquel año suprimida calle de Santo Domingo Fuera. Pero repetimos, es sólo una hipótesis.

Un nuevo salto de un siglo debemos dar en el tiempo hasta llegar al momento en el que otra “reordenación” del espacio va a dar lugar al “surgimiento” de la Plaza de la Burullería. Quien nos ofrece un testimonio gráfico del lugar antes de esa reordenación y nos da algunas pistas sobre ella, es el documentado blog de José María Bastida “Txapi” titulado “Recordando Vitoria” https://recordandovitoria.wordpress.com/ quien además nos ofrece una imagen de la plaza… cuando aún no era plaza, esto es, cuando desde la calle Correría no se podía observar el espacio de la actual plaza, ya que había edificios construidos.

Enrique Guinea/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

Enrique Guinea/Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz

 

Recogemos del propio Txapi la explicación de la fotografía de Enrique Guinea:

 En la parte derecha, las casas derribadas donde actualmente está la plaza de la Burullería, fruto de la rehabilitación de esa zona del casco medieval según proyecto de los arquitectos José Luis Azcárate y Luis Navarro con la colaboración de la también arquitecto Isabel Martí. En ellas hubo un estanco y la taberna de Alfonso Martitegui, esta última en la esquina con la calle Chiquita.

https://recordandovitoria.wordpress.com/2009/05/15/el-portalon-y-la-burulleria/

 

El mangoneo de la Plaza por parte de la Fundación Catedral y sus “ilustres diseñadores”

Sin embargo, para este trío que tanto daño ha hecho a buena parte del vecindario del barrio (pues su Plan Director de la Catedral, que ha condicionado a su vez el PERI del Casco, no es que se haya hecho sólo sin la participación vecinal, sino que se ha pensado y realizado dando prioridad absoluta a “las piedras” por encima del vecindario que vive tras ellas, aunque ello supusiera expulsar de sus viviendas al vecindario y condicionar el futuro del barrio, sin que el barrio pudiera opinar) la obra realizada no parece que fuera de su agrado… y son los que parecen tener licencia para casi todo. Así, en su Plan

Los otros dos puntos de intervención que proponemos son la plaza de la Catedral de Santa María– y la del actual Museo Provincial –plaza de la Burullería–. (…) Del otro lado, también es importante cortar o limitar el tráfico en el cantón de Santa María, demoler el edificio de la bolera y la pobre solución de plataformas de adoquín a distintos niveles para “salvar” el tremendo desnivel natural con la plaza de la Burullería; otorgar a esa parte norte de la Catedral un tratamiento de “ladera” frente al de plataformas, tratamiento que permita recuperar la sensación de “castillo” que tuvo –y todavía tiene aunque esté muy estropeada–. Además, un tratamiento urbano más amable, de un urbanismo menos duro, permitiría que la plaza fuera utilizada por la gente del barrio. Se podría incluir, asimismo, arbolado, juegos infantiles, bancos cómodos, una pavimentación menos dura, etc.

Curiosamente, además, en la remodelación llevada a cabo, se hizo casi todo lo que propusieron… menos lo que decían hacer pensando en el vecindario: “arbolado, juegos infantiles, bancos cómodos, pavimentación menos dura”. Nada de ello hemos visto. Además, si hubieran preguntado al vecindario, probablemente lo primero que habría mostrado era su rechazo a que acabaran con la bolera del barrio, uno de los pocos lugares de encuentro y esparcimiento (cubierto) para, sobre todo, los abuelos del barrio, que acudían a ella a jugar o ver jugar. La bolera se había convertido en un referente en Gasteiz:

EL TORNEO INTERPUEBLOS DE LA MODALIDAD ALAVESA
Si ha existido un torneo que haya reactivado la afición a los bolos de los alaveses es sin duda el Campeonato Interpueblos, patrocinado desde su origen por la Caja de Ahorros Municipal de Vitoria y la Diputación Foral de Alava. Este torneo nacido en 1977 ha convertido la modalidad alavesa en mayoritaria, al tiempo que su éxito de participación ha servido de acicate para la reforma, la rehabilitación, la mejora o el recubrimiento de muchas boleras.Antonio Susaeta, José Díaz de Marigorta, Santiago Fernández, Elias Isasi, José Anda y Francisco Lausín, han sido directivos destacados de esta variante que ha arrinconado a otras. La sede de esta modalidad ha pasado del “Centro Obrero Católico” al Centro socio-cultural “El Campillo” y posteriormente a la bolera de “la Brullería”.

http://www.clubaraba.com/?page_id=15

Su desprecio por la voluntad vecinal es “entendible” si tenemos en cuenta que su Pero, como decimos, el verdadero objetivo de los redactores del Plan Director Catedral era hacerse con la plaza, a costa de arrebatársela al vecindario. Y una vez más, con el parabién municipal, impusieron su voluntad

la antigua bolera y sus anejos de la Plaza de las Burullerías, es propiedad de la Agencia Municipal de Renovación Urbana y Vivienda, S.A. (100% del Ayuntamiento de Vitoria), y su uso se ha cedido a la Fundación en virtud de un Convenio suscrito el 3 de abril de 2001

(Informe Tribunal Vasco de Cuentas Públicas, BOTHA 11-08-2006)

El dislate cometido es de tal calado que la privatización de la plaza ha llegado hasta el punto de realizar actividades en la misma cobrando por acceder a la plaza, como la que tuvo lugar con la actuación de “El Brujo”, “cerrando” para ello el perímetro de la plaza utilizando un armazón de madera y plástico negro que impidiera al vecindario y paseantes disfrutar de la obra aunque fuera desde los alrededores de la plaza. Para colmo, han colocado en esa plaza unos “elementos” que denominan farolas sobre los cuales nos vamos a ahorra comentario alguno, y que juzgue cada cual viendo la imagen. Por si ello fuera poco, la tela que forma parte de las “farolas” se rasga por el viento con bastante frecuencia, dejando una imagen bastante desoladora.

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La alegría de las iniciativas vecinales

Sin embargo, no todo en ella es negativo, hay también algunas iniciativas que la embellecen y alegran… curiosamente iniciativas populares y vecinales, que no institucionales.

Así, esta plaza cuenta con el primer mural del Itinerario muralístico, el titulado “Al Hilo del Tiempo” que como cuentan en la página web de la iniciaitiva http://www.muralismopublico.com/p/es/murales/vitoria-gasteiz/al-hilo-del-tiempo.php :

 proviene de la realidad histórica de la plaza, que en tiempos medievales fue un mercado de telas y paños.
La pared mide más de 225 m2 y participaron 13
voluntarios:  tanto artistas como aficionados

El proyecto estuvo dirigido por las hermanas Verónica y Christina Werckmeister, con vinculaciones vecinales con el Casco.

 

La otra iniciativa vecinal es el huerto comunitario creado a lo largo del caño que se extiende por detrás de la acera de los impares de Txikita y llega hasta la propia plaza de Burullerias (por donde tiene su entrada). Es un huerto con vocación de “cultivar las relaciones vecinales”.  Pero dejemos que sean sus propias impulsoras quienes lo describan:

Los fines de semana y sobre todo si hay fiesta nuestro callejón acababa lleno de suciedad. Hace algún tiempo el muro lucia una cubierta verde de hiedra que hacia mas agradable el espacio pero con el inconveniente de albergar suciedad y malos olores. El mantenimiento puntual era a cargo del ayuntamiento y claramente insuficiente. Acabaron quitando la hiedra con lo que perdimos la poca cubierta vegetal que quedaba.

(…) Dado que no tenemos experiencia nos informamos todo lo que pudimos y poco a poco vamos aprendiendo con la ayuda e inspiración de Jabier Herreros (Autor vitoriano de varias publicaciones sobre cultivo ecológico) y la aportación de las personas de nuestro entorno con cierta experiencia. Quisimos dar un paso mas y compartir con los vecinos la idea de montar el huerto en nuestro patio.

(…) y comenzamos prácticamente en el mes de julio de 2014. Inicialmente abrimos el proyecto a todos los vecinos y comerciantes del bloque. Finalmente el proyecto lo sostenemos tres familias y las artesanas ceramistas de Lur, todos somos vecinos de la vivienda.

(…) Queremos que el funcionamiento sea lo más autónomo posible y por ahora no ha faltado el agua.

El objetivo del autoabastecimiento esta por ahora bastante lejos. Más bien tratamos de disfrutar aprendiendo a cultivar nuestras propias hortalizas, hierbas medicinales y culinarias y dignificar entorno de nuestras viviendas. El tipo de cultivo tenia que ser necesariamente basado en el cultivo ecológico adaptado a nuestras necesidades y conocimientos.

Las plantas elegidas van en función de nuestra experiencia y adaptadas al clima de la zona teniendo en cuenta las horas limitadas de luz. En Otoño hemos recogido puerros y cebollas, alguna que otra lechuga y zanahorias. No nos falta el perejil ni el cebollino, también plantas aromáticas

(…) Cada cual aporta lo que sabe al proyecto y nos vamos reuniendo regularmente para aclarar objetivos y ver las necesidades que van surgiendo. Es un lugar de encuentro vecinal y también de disfrute y descanso.

Nos gusta vivir en este lugar tan bonito de Vitoria- Gasteiz y somos conscientes de que hay mucho por hacer aún en el uso de los espacios comunes y la relación vecinal. Nosotros queremos aportar nuestro granito de arena y ser de alguna manera el cambio que deseamos ver en el barrio.

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