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No es la primera vez que en KTT abordamos la cuestión del grave conflicto convivencial que está teniendo lugar en Abetxuko desde hace ya medio año. Hemos informado y opinado sobre él tanto en lo que respecta al conflicto en general (mediante el texto ¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN ABETXUKO? Una mirada desde otra perspectiva O aprendiendo de los errores para intentar que no vuelvan a suceder ), como desde el punto de vista concreto en referencia al Casco, por los desaforados intentos  por parte de algunos de incendiar en forma similar la convivencia en el barrio (mediante el texto El denunciable papel de algunos medios en la creación y difusión de falsedades. O el ejemplo del bulo de ‘los Pitxis al Casco’ por el ¿periodista? David González (descargar aquí) )

En el primero de esos textos, el más general, comentábamos lo siguiente:

Por no hacer más extenso este ya de por sí largo documento, dejaremos sin abordar algunas otras cuestiones básicas también en la resolución de este tipo de conflicto, pero que probablemente den por sí solas para un nuevo trabajo, nos referimos a preguntas como ¿Cuál ha sido el papel –o en su caso la falta de actuación- de las diversas instituciones administrativas, políticas y jurídica? ¿Y el de los colectivos de defensa de los derechos humanos, contra la exclusión y la pobreza, en defensa de las minorías?

Por eso saludamos con satisfacción la iniciativa que hoy traemos a este blog, pues se trata del primer caso en que un grupo de “personas vinculadas al trabajo en apoyo de los derechos (humanos, sociales, culturales, políticos…), la reflexión ética o el impulso a la comunidad vecinal”, hacen oír su voz con el objetivo de hacer un Llamamiento Público a la Convivencia en Abetxuko. El texto de ese llamamiento es el siguiente:

 

ELKARBIZITZAREN ALDEKO DEI PUBLIKOA

  Agiri hau sinatzen dugunok Abetxuko auzo-herrian elkarbizitza hobetzeko dei publikoa egin nahi dugu. Gure helburua ez da inor epaitzea, baina biziki kezkatuta gaude azken hilabeteotan auzokide jakin batzuek –Manzanares-Cortés sendia-Abetxukon bizi diren pertsona batzuekin izan dituzten bizikidetza arazoak direla eta. Eta are kezkagarriagoa iruditzen zaigu hori Abetxukon gertatzea; izan ere, auzo-herri hau  historian zehar beti izan da abegitsua eta solidarioa egoera sozioekonomiko kaskarrean dauden pertsonekin eta beti harrera ona egin die etorkinei.

 Ulertzen dugu Manzanares-Cortés familiak auzoan sartzeko erabili zuen modua hainbat pertsonaren gustukoa ez izatea, izan zuten jarrera eta jarduera batzuengatik.  Baina, gure ustez, argi dago Manzanares-Cortés familiak hasierako hutsegiteak  zuzendu dituela, eta argi erakutsi duela  bizikidetza baketsua lortzeko jendearekin hitz egiteko prest dagoela.

 Horregatik kezkatu egiten gaitu oraingo honetan auzoko ugarik hartu duten jarrerak: elkar-ulertze eta -aditzerako bideak bilatu beharrean, Manzanares-Cortés familia auzotik egoztea bilatzen bide dute. Horrek guztion kalterako diren liskarrak baino ez ditu sortuko. Elkarbizitza baketsuak, ordea, bestelako logika bat eskatzen du: gatazkak konpontzeko elkarrizketa eta gizalegea erabiltzea; gizarte pedagogia eta, jakina, enpatia, hots, besteen lekuan jartzen ahalegintzea.

 Abetxukoko auzokideen arteko elkarbizitzaren hausturak bere horretan irauten duela ikusita, beharrezkotzat jotzen dugu, gu egiten ari garen bezala, gogoetarako eta elkarrizketarako dei publikoa egitea. Eta horrekin batera, premiazkoa eta ezinbestekoa iruditzen zaigu erakunde publikoek (Udalak, Sindikoak, Arartekoak, Eusko Jaurlaritzak edo parte har dezakeen edozein erakundek…) esku hartzea. Erakundeek, luzamendutan jardun gabe, hiritar guztien eskubideak bermatu behar dituzte, besteak beste, edozein pertsonak nahi duen tokian bakean bizitzeko duen eskubidea eta horrekin batera dagozkion betebeharrak. Era berean, erakundeek  bitartekaritza zerbitzu eta neurriak jarri behar dituzte elkarbizitza baketsua berreskuratzeko Abetxukon. Berriro diogu: ezinbestekoa eta premiazkoa da elkarrizketa bidezko konponbidea bilatzea. Izan ere, gehiegi luzatu da gizarte egoera bidegabe hau, eta, agudo esku hartu ezean, elkarbizitza bidezkorako eta baketsurako giza-ondorio larriagoak ekar ditzake.

 Abetxuko auzo-herriarekiko errespetua aintzat hartuta, uste dugu elkarbizitzaren aldeko gure deialdiak ez lukeela agiri honetan jasotakotik haratago joan beharko, baina ez dugu bukatu nahi adierazi gabe sinatzaileok prestutasun osoa azaldu nahi diegula auzo-herri honetako auzokide guztiei behar denean laguntzeko, berriro ere berreskuratzeko  auzo-herri handi honek, ateak zabal-zabalik, beti erakutsi dituen elkartasuna eta abegikortasuna.

 

 LLAMAMIENTO PÚBLICO A

LA CONVIVENCIA EN ABETXUKO

  Las persona firmantes queremos hacer un llamamiento público a la convivencia en el barrio-pueblo de Abetxuko. Sin pretender juzgar a nadie, sí queremos expresar nuestra honda preocupación ante los obstáculos a la convivencia pacífica con unas determinadas personas vecinas – la familia Manzanares-Cortés – que venimos observando en los últimos meses entre algunas de las personas residentes en Abetxuko, un barrio-pueblo que, a lo largo de su historia, se ha significado precisamente por su capacidad de acogida y por su solidaridad con las personas socioeconómicamente más perjudicadas y acogida de personas migradas.

 Podemos entender que su forma de entrada al barrio molestara a bastantes personas vecinas debido a su comportamiento y acciones, pero pensamos que desde hace ya mucho tiempo la familia Manzanares-Cortés, rectificando errores iniciales, ha dado muestras suficientes de su disposición al diálogo y de su compromiso en intentar buscar una convivencia pacífica en Abetxuko.

 Nos preocupa la respuesta de un número considerable de personas vecinas de este barrio-pueblo que, en esta ocasión, parecen estar centrando sus esfuerzos, no tanto en la búsqueda de más vías de diálogo y entendimiento, como en la expulsión de la familia Manzanares-Cortés del barrio, causando un enfrentamiento que repercute en  perjuicio de todas y todos. Algo totalmente opuesto al sentido comunitario de una convivencia basada en la resolución de los conflictos por medio del diálogo, la pedagogía social y la empatía o capacidad de intentar ponerse en la piel del prójimo.

 Dada la situación de enquistamiento de la fractura en la convivencia vecinal de Abetxuko, al igual que creemos que es necesario opinar públicamente llamando a la reflexión y al diálogo, como ahora lo hacemos nosotras, pensamos que es urgente e inaplazable una intervención -también pública- institucional (Ayuntamiento, Síndico, Ararteko, Gobierno Vasco u otras instituciones con capacidad de intervención) para implementar sin más demora las medidas y decisiones necesarias para, además de garantizar los derechos y las correspondientes obligaciones de las personas para residir libremente y en paz allá donde decidan, poner en marcha los mecanismos de mediación necesarios para restablecer la convivencia vecinal en Abetxuko. Insistimos en que es urgente e inaplazable la solución dialogada puesto que  son demasiados meses ya de una situación social negativa sobre la que, si no se actúa con rapidez, podría traer consigo consecuencias sociales peores para la convivencia justa y en paz.

 Creemos que, desde el respeto al proceso propio del barrio-pueblo de Abetxuko, nuestro llamamiento público a la convivencia no debe ir más allá de lo aquí recogido, pero no queremos acabar sin señalar que las personas firmantes de este escrito estamos a disposición de todo el vecindario de este pueblo-barrio para colaborar en lo que sea conveniente a fin de conseguir la recuperación de ese carácter solidario y de acogida con el que siempre hemos sentido que nos abría sus puertas este gran barrio-pueblo que es Abetxuko.


Y las personas que han firmado este llamamiento son estas:

Personas Ámbito de Compromiso Ético – Social
Abrantes, Filomena (derechos personas migrantes’)
Arakama, Manu (comunidad vecinal)
Argote, Rosabel (derechos personas refugiadas)
Barquín, Amelia (interculturalidad)
Bolinaga, Txerra (derechos civiles y políticos)
Cruz, Olga (personas en riesgo de exclusión)
Cuerda, José Angel (personas en riesgo de exclusión)
El khobri, Sabah (interculturalidad)
Escalante, Antonio (comunidad vecinal)
Funes, Ignacio (derechos sociales)
Gorbea, Agustín (derechos personas refugiadas)
Garagalza, Ainhoa (derechos de personas migrantes y refugiadas)
Ibarrondo, Juan (derechos humanos)
Manzanos, César (derechos personas presas)
Martín, Iñaki (luchas obreras 3 de Marzo)
Masa, José (derechos personas refugiadas)
Olabarria, Imanol (luchas obreras 3 de Marzo)
Oleaga, Bego (derechos personas presas)
Oscoz, Juantxu (derechos sociales)
Pérez, Esther (derechos sociales)
Pérez, José Ramón (derechos personas presas)
Placer, Félix (derechos humanos)
Silvan, Eva (derechos de la infancia)
Sirinay, Tania (feminismo antirracista)
Uribarri, Iñaki (derechos sociales)
Zelaia, Ane (comunidad vecinal)

 

Algunos tan breves como importantes comentarios al respecto

Por un lado, resaltar que sigue siendo tan clamoroso como insoportable el reiterado silencio público mantenido por la inmensa mayoría de las instituciones políticas (así como de todos los grupos municipales) y jurídicas. Insistimos, hablamos de pronunciamientos públicos que (al margen de otras tareas que deban realizarse con discreción) sirvan para contrarrestar las desinformaciones y manipulaciones que abundan en buena parte de los medios ¿informativos?[1], y dejen claro cómo los esfuerzos por el diálogo y la convivencia (así como la normalización de su condición vecinal) están corriendo a cargo de la familia Manzanares-Cortés, mientras que la parte de la población de Abetxuko que persiste en lo que ya más parece una cruzada desterradora (de forma especial la ligada a la Plataforma “Delinkuentzia Kanpora”), no ha mostrado hasta el momento disposición alguna al diálogo o el entendimiento, condiciones básicas para solucionar los conflictos de convivencia. No exageramos, creemos que en este video (parte de un programa realizado por el “Equipo de redacción” de la ETB[2]) la que parece haberse erigido en su portavoz (con la aclamación de la gente que la rodea), deja meridianamente clara la postura cerril y justiciera que mantienen.

 

 

Así las cosas, una segunda cuestión que cada vez parece más evidente es que, ante la gravedad de la situación generada, la solución al conflicto no se puede buscar ya en Abetxuko. Y no nos referimos a que la fractura social creada (de la que ahora hablaremos) haga imposible que las propias gentes de Abetxuko puedan ya encontrar por sí solas vías o caminos de solución al problema (que también). Lo que estamos queriendo decir es que tras medio año de sufrir el rechazo, los insultos, descalificaciones, escraches y demostraciones de odio varias, casi diarias, de una parte considerable del vecindario de Abetxuko, el derecho a una convivencia digna y en paz para la familia Manzanares-Cortés es ya imposible en el propio Abetxuko. Algo que la propia hija (y reciente madre) de la familia verbalizaba en el mencionado programa de ETB. Ello implica ineludiblemente que las instituciones correspondientes (Ayuntamiento y Gobierno Vasco) habiliten sin demora los mecanismos necesarios para garantizar el derecho a una vida y un hogar en paz y dignidad a esta familia en una localización distinta a Abetxuko. Teniendo en cuenta la degradación  actual de la convivencia pensamos que es la única salida viable, y las instituciones implicadas deben actuar con la agilidad y eficacia que hasta ahora no han mostrado, porque la situación es tan límite que en cualquier momento el conflicto puede derivar en agresiones físicas o enfrentamientos directos.

Cuando, tras buscarle el cauce adecuado, con su salida de Abetxuko se consiga poner fin al linchamiento social que está padeciendo la familia Manzanares Cortés, habrá unas cuantas personas en Abetxuko que lo celebrarán como una victoria. Nada más lejos de la realidad. La cerrazón demostrada por esa parte más recalcitrante que ha abogado por el destierro; su actitud denigrante y justiciera (que, insistimos, ellas mismas muestran “orgullosamente” en el comentado video), más la falta de capacidad  por otra buena parte del vecindario para intentar un planteamiento civilizado y dialogante al conflicto (las diferentes instancias referenciales para la población -como la asociación vecinal Uribe Nogales o el entorno parroquial- ni han impulsado ni han facilitado el diálogo entre las partes que cabría esperar de ellas) han deteriorado profundamente la imagen que muchas teníamos de Abetxuko. Actuaciones como el cantar a las dos familias residentes (la de la dueña y la alquilada) en ese hogar de Abetxuko la canción “Rata de dos patas” o la colocación por el pueblo de carteles y pegatinas con la foto de la vecina que ha alquilado a la familia, con el eslogan “Judas vive”, sonrojan y llenan de vergüenza ajena al ver cómo buena parte de un pueblo barrio hasta ahora distinguido por sus demostraciones de compromiso social y solidaridad, en esta ocasión se ha dejado conducir por el odio, por mucho que se le intente disfrazar de “abetxukotarrismo”. Nada más lejos de los valores que sustentan el concepto de “comunidad vecinal” que el populismo caudillista y la animadversión excluyente que observamos atónitas desde hace meses en las calles de Abetxuko. Actuaciones como las comentadas, lejos de fortalecer una comunidad vecinal la envenenan, pues destruyen la solidaridad y el apoyo mutuo, sustituyéndolos por el miedo colectivo, la exclusión y el revanchismo. Ni mucho menos hacemos extensible estas valoraciones a toda la población de Abetxuko, pues sabemos que cada vez hay más gente que discrepa de la deriva que han tomado los acontecimientos. Esa capacidad de reflexión y rectificación en un ambiente de crispación y presión tan poco propicio para ambas, merece nuestro elogio.

Y esa es otra importante cuestión en la que queremos incidir. Porque, con ser preocupante para el pueblo-barrio de Abetxuko la degradación de la imagen que sobre su “condición ética” tengamos el resto, lo realmente grave es la gran brecha interna que se ha generado en Abetxuko. La dinámica emprendida por la parte del barrio que ha optado por una belicosa estrategia de cierre de filas basada en el “conmigo o contra mi”, ha conducido a la estigmatización y denigración de aquéllas vecinas que han mostrado su discrepancia, o incluso de las que se han mostrado dubitativas. Escraches, boicots a comercios, pegatinas insultantes, carteles, todo tipo de descalificaciones en redes sociales, cuestionamientos sobre su compromiso con el pueblo-barrio… lejos de ser herramientas para la consolidación de la comunidad vecinal, son verdadero bisturíes sobre el corazón de ésta, y esas laceraciones y heridas son difíciles y lentas de curar. Abetxuko tendrá que dedicar muchos esfuerzos y recuperar todos sus mejores valores para suturar esas heridas, pero al resto nos convendría aprender de la experiencia para darnos cuenta del riesgo para la convivencia vecinal de impulsar dinámicas que apelan más a los bajos instintos que a los nobles valores. Ojalá una reflexión crítica profunda de la asociación vecinal Uribe Nogales pueda ser el motor inicial de esa ardua tarea de reconstrucción convivencial que tiene pendiente Abetxuko. Sus primeras declaraciones públicas tras el llamamiento a la convivencia en Abetxuko a ello apuntan:

se está viendo esta iniciativa como un impedimento para Abetxuko, pero quizá pueda ser una oportunidad para desatascar el conflicto“.

(El Correo 13-02-2017, sin versión digital)

Finalmente, el resto de la población gasteiztarra también tenemos mucho que cuestionarnos y autocriticarnos en relación a nuestra actitud (o su ausencia) en todo este conflicto. Hasta escuchar ahora, con este llamamiento a la convivencia, las primeras voces públicas de fuera de  Abetxuko, han tenido que transcurrir seis meses desde el inicio de un conflicto vecinal con graves repercusiones sociales, que está alterando completamente la convivencia de una población que no está situada a kilómetros de distancia, sino en nuestra misma ciudad; que nos están transmitiendo y retransmitiendo por los medios de comunicación; que está siendo objeto de discusión y debate en cuadrillas, centros de trabajo, colectivos y familias y, lo que es más grave,  que estamos viendo cómo se enquista y pudre, cómo adquiere tintes de enfrentamiento vecinal y linchamiento social para quienes intentan practicar la solidaridad con la que, por encima de cualquier otra consideración, es una familia en grave situación de exclusión social… Y estamos permaneciendo calladas, mirando para otro lado, sin querer saber nada, como si no fuera con nosotras. Nos estamos lavando las manos para no perturbar nuestra cotidianeidad (la de esos grupos, familias, cuadrillas, centros de trabajo o amistades…) con la hipócrita excusa de que eso es “un problema de la gente de Abetxuko que tienen que solucionar allí, sin nuestras interferencias”. No queremos saber más que la lectura manipulada y amarillista de la mayoría de los medios, sin cuestionarla, quizá porque si supiéramos más probablemente nuestras conciencias nos obligarían a intervenir. En esta ocasión, sin rodeos, Gasteiz y las gentes gasteiztarras estamos practicando el “escaqueo social” y  no estamos sabiendo ejercer de ciudad solidaria, ni tan siquiera de forma retórica.

No se trata de fustigarnos, de generarnos malas conciencias ni de buscar culpables. Se trata de hacer autocrítica para aprender de los errores y que, en la medida de lo posible, no se vuelvan a repetir. Porque lo sucedido ahora, como ya hemos dicho otras veces, si está teniendo lugar en un barrio-pueblo con la nobleza que hasta ahora había demostrado Abetxuko, está claro que puede volver a repetirse en cualquier otro barrio de la ciudad. Por ello la población gasteiztarra en general, pero de forma muy especial las gentes y movimientos sociales y populares que pretendemos construir una Gasteiz realmente justa e igualitaria, deberemos poner los medios para realizar ese análisis sobre lo que está sucediendo, sacar consecuencias y enseñanzas y dotarnos de las herramientas necesarias para intentar que no vuelva a ocurrir.

Aún estamos a tiempo de cambiar nuestra dinámica pasiva, buscando cada quién las vías y métodos más adecuados para contribuir a acelerar la resolución de los diversos conflictos abiertos que ya hemos señalado. Lo más urgente, solventar la situación de la familia Manzanares-Cortés y que pueda disfrutar de su derecho a una vida digna y en paz. Pero, no menos importante, posteriormente, curar las graves heridas abiertas en las relaciones de convivencia en Abetxuko. Finalmente, analizar lo sucedido, nuestra escandalosa falta de actitud hacia ello,  y buscar cómo deberíamos actuar para que no se vuelva a repetir. El llamamiento público que hoy traemos a KTT puede ser un primer paso. Esperemos que no sea el último.

 

[1]              Algunos de ellos, en una evidente competición por ver quién da el trato más morboso, amarillo y manipulado a la cuestión, han visto que “la historia vende” y pretenden hacer negocio. Sin olvidar, en la postura contraria, la incomprensible ausencia de información -otra forma de desinformar- de otros medios (como Gara o Berria que, salvo aportaciones personales puntuales, se han desentendido  del conflicto)

[2]              http://www.eitb.eus/es/television/programas/equipo-redaccion/capitulos/

 

 

 

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