La jeta de cemento del G.Vasco: el “bien común” neoliberal

En KTT ya hemos denunciado cómo hay quienes hacen del “bien común” una etiqueta vacía, pero tras la campaña publicitaria lanzada por el Gobierno Vasco, está claro que hay que volver sobre ello. Y de paso, de la mano del análisis de un ejemplo concreto cercano en lo geográfico (en este caso el de Ricardo Antón/Amasté y sus quehaceres en ColaBoraBora o Wikitoki, pero se podrían incluir bastantes más similares) y alguno más lejano que veremos de refilón (el de Javier Creus e “Ideas For Change”), intentar ver lo que se esconde bajo las diversas capas que recubren a ciertas organizaciones/empresas que aparentemente se nos presentan como adalides de lo comunitario, los bienes comunes, la colaboración…(descargar aquí el pdf del documento “Euskadi, bien común (G. Vasco)” y otros neoliberales “comunitarios” cercanos y más peligrosos… ¡¡¡Hay que joderse!!!)

Porque el “Euskadi, bien común” y el “Euskadi, auzolana” que como frases y logotipos encabezan este post, no responden a que entre las personas asesoras que trabajan para el Gobierno Vasco se haya infiltrado alguien que “les haya metido un golazo” consiguiendo que ambos conceptos sean realmente asumidos por el ejecutivo (lo que no sería sino una completa paradoja) sino que algunas organizaciones/empresas de “marketing colaborativo” les han mostrado la “oportunidad” de convertir esos conceptos en simples y vacíos eslóganes, y por ello acaban de incorporarse como el elemento central de “todas las campañas publicitarias y actuaciones divulgativas del Gobierno Vasco”. Así se recoge en el BOPV del pasado 12 de abril con las siguientes consideraciones:

ACUERDO DEL CONSEJO DE GOBIERNO DE 4 DE ABRIL DE 2017 POR EL QUE SE APRUEBA UN SIGNO DE IDENTIDAD ESPECÍFICO PARA SU APLICACIÓN EN TODAS LAS CAMPAÑAS PUBLICITARIAS Y ACTUACIONES DIVULGATIVAS DEL GOBIERNO VASCO.

Iniciada la XI Legislatura y conformado el nuevo Gobierno Vasco, se ha considerado necesario poner en valor el diálogo, la capacidad de acuerdo entre diferentes y el trabajo común, como claves para superar las dificultades económicas, recuperar la cohesión social y el bienestar. En este sentido, es preciso actualizar la imagen y reforzar la identidad corporativa actual, de forma que se impulse la eficacia de las medidas divulgativas a llevar a cabo por los distintos Departamentos del Gobierno.

Se trata de mostrar un argumento inspirador que, con un carácter diferenciador para Euskadi, identifique la esencia y cultura colectiva de una sociedad emprendedora, solidaria, capaz de trabajar por el bien común; un argumento que, además, implique a la ciudadanía, impulsando y potenciando sus propios valores.

Con objeto de visualizar públicamente este objetivo se ha diseñado un «claim», «tagline» o expresión literaria que ayude a reforzar la marca y su contenido estratégico. Es una expresión en la que se contiene el objetivo último de toda gestión pública. Se trata de «Euskadi, auzolana / Euskadi, bien común».

Hace falta mucho rostro y ninguna vergüenza para elegir como lema del Gobierno Vasco el “Euskadi, bien común” además justo coincidiendo con el momento de una política especialmente neoliberal y agresiva por parte del propio Gobierno Vasco, entre cuyas medidas cabe apuntar tanto los ejemplos del apoyo a los presupuestos generales del gobierno de Rajoy como, en lo local y más sangrante, el plantear una durísima iniciativa antisocial de recortes del sistema de Renta de Garantía de Ingresos (RGI) con el que intentan sobrevivir las personas más económicamente excluidas, aquéllas a las que precisamente el “bien común” tal y como nosotras lo entendemos garantizaría la vida digna que ahora no tienen.

Lo del Gobierno Vasco no deja de ser una caricatura burda de la utilización rastrera (y mucho más grave y peligrosa) de conceptos similares que han llevado a cabo en América Latina buena parte de los llamados “gobiernos progresistas/populistas”, llegando hasta a introducirlos en la “gramática constitucional”, pero convirtiéndolos en papel mojado, incumpliendo una y otra vez lo mandatado por las organizaciones comunitarias a las que decían que se debían. Hay muchas voces que desde allí lo vienen denunciando y avisando desde hace años, como, por ejemplo, Maristela Svampa, quien en la entrevista titulada Maristella Svampa y la crisis del ciclo progresista en Latinoamérica señala que:

Los conceptos en construcción suelen ser conceptos en disputa. Así, hay una disputa simbólica en torno a los nuevos conceptos horizontes y un peligro de vampirización de los mismos, que pueden ser vaciados de su potencialidad o tergirversados. Es el peligro de la “convergencia perversa”, como advertía ya Evelina Dagnino, al referirse a conceptos como el de “participación democrática”, allá en los años noventa, a partir de su utilización por parte del Banco Mundial y los gobiernos neoliberales. Esto hoy sucede no solo con el concepto de “bienes comunes” sino también con el de buen vivir, instalado en la retórica gubernamentales en países como Ecuador y Bolivia, en menor medida en Venezuela. Asimismo, ambos aparecen en la retórica pro-establishment de ciertos organismos internacionales.

Claro que si escandaloso es la apropiación para el vaciado de contenidos que hace el Gobierno Vasco del concepto “bien común”, qué decir de su utilización rastrera del concepto de “auzolana”. Manipulación sin escrúpulos que ha llevado al propio Urkullu a utilizar el concepto en plena pasada campaña electoral del PNV para decir que el gobierno de Madrid tiene que aprender qué es el auzolan porque es la herramienta “con la que estamos construyendo una nueva Euskadi”.

Lo dicho, hay que tener mucha jeta.

 

Otros neoliberales “comunitarios” próximos y más peligrosos.

Pero nos equivocaríamos sin pensáramos que el principal riesgo para la corrupción y vaciado de contenidos de conceptos como “bien común” y “auzolan” viene de la mano de su utilización por las instituciones. En casos tan burdos como el que acabamos de ver la cuestión de su utilización rastrera es tan evidente que es difícil que engañe a alguien.

El problema principal no es ese, sino el de determinadas “iniciativas”, colectivos o txiringuitos que en base a esos conceptos se están labrando un espacio tanto de negocio como de influencia social (incluso en no pocas ocasiones son quienes “venden” la idea de su utilización a las propias instituciones). Se aprovechan de la buena voluntad de no poca gente realmente interesada en impulsar el “bien común” para, confundiéndose con ellas, utilizándolas como disfraz legitimador, introducir conceptos y propuestas neoliberales debidamente maquilladas, aplicando para ello incluso técnicas de marketing publicitario. Como alguna puede pensar que exageramos veamos un caso cercano, y hagámoslo teniendo en cuenta que, como ellos mismos dicen de sus técnicas publicitarias, “el mensaje que quieres publicitar está oculto, aparece cuando alguien levanta una cosa”. Pues eso, intentemos levantar alguna cosa, a ver si encontramos el mensaje. No pretendiendo hacer un trabajo serio y detallado de los cada vez más numerosos casos de estos txiringuitos, sino analizar mínimamente uno para que pudiera servir de pista de lo que está pasando.

Para ello nos pusimos a consultar en la red posibles reacciones habidas al hecho de que el Gobierno Vasco eligiera “bien común” y “auzolana” como elementos centrales para sus campañas divulgativas, y rápidamente nos llamó la atención una de las primeras referencias que nos mostraba el buscador. Se trataba del link a una página denominada ColaBoraBora y, dado su nombre, decidimos entrar a visitarla. En la entrada dedicada a comentar la cuestión nos encontramos con un tipo de discurso o análisis que, referido a las instituciones, nos resulta sospechoso, por ambiguo (la negrilla es suya):

Desde ColaBoraBora celebramos esta apuesta institucional, que deseamos cierta y no meramente retórica. Una apuesta con la que llevamos años comprometidas (nuestro propio claim es Diseño para el bien común), y que esperamos suponga: 1) una recuperación de los qués, de los valores y los objetivos de justicia y equidad, que parecen cada vez más difuminados en la directa o velada deriva neoliberal que estamos sufriendo; y 2) una profunda transformación democrática de los cómos, de los marcos y procedimientos para la administración de lo público, desde la participación, la apertura y la transparencia, frente a la creciente burocratización y tecnificación deshumanizada. Una apuesta que -fruto de un giro interpretativo de traducción, gracias a la diversidad y riqueza de nuestras dos lenguas oficiales-, otorga la misma importancia al qué (el bien común) y al cómo (el auzolana).

Así, resulta ilusionante y esperanzador que el Gobierno Vasco explicite claramente como misión de esta legislatura la búsqueda del bien común; y plantee la forma de alcanzarlo a través del auzolan. Y para contribuir a ello, queremos aportar unas breves definiciones de los conceptos clave que componen el nuevo claim del Gobierno Vasco, para entenderlos en lo que son, de manera rigurosa. Para, desde compartir lenguajes y significados, poder compartir procesos, objetivos y acciones. Para compartir los principios básicos que ayuden a diseñar entornos, procesos, herramientas y metodologías, que favorezcan el desarrollo del bien común desde el auzolana.

Quien a estas alturas considere que una institución del estilo y características del Gobierno Vasco (lo dirija quien lo dirija, pero todavía más en el caso de que lo dirija un partido como el PNV) , más allá de eslóganes y publicidades, pueda ni tan siquiera estar planteándose “ claramente como misión de esta legislatura la búsqueda del bien común; y plantee la forma de alcanzarlo a través del auzolan”, o padece ingenuitis extrema, o tiene intereses creados (económicos, políticos… o ambos). Así que nos pusimos a curiosear por su web, comenzando por su página de presentación, allí nos encontramos con una definición claramente atractiva para mucha gente:

ColaBoraBora es una isla entre la realidad imperante y el deseo proyectado, en la que suceden distintos tipos de acciones y procesos para la generación de otras formas de relación, organización, producción y consumo en torno a lo común, lo libre y lo abierto.

Un paraiso en proceso de exploración, poblado por una comunidad emergente, heterogénea, inclusiva y mutante, que se reúne alrededor de iniciativas socialmente transformadoras desde lo cotidiano, lo pequeño, lo cercano y lo afectivo. Un espacio de encuentro y facilitación, un marco común de referencia desde el que poder conocerse-actuar-aprender-investigar-prototipar-reflexionar-trabajar-celebrar colectivamente. Un lugar desde el que pensar en cómo reintegrar las actividades económicas en su contexto social y humano, propiciando un dominio público rico, sostenible y accesible, en un tiempo en el que ya es ineludible posicionarse y comprometerse.

Un laboratorio ciudadano de reflexión en acción desde el que formular preguntas que quizá parezcan nuevas, pero que son las mismas de siempre:

    • ¿Cómo reclamar un gobierno entre iguales y ser capaces de autogestionarnos?

      ¿Cómo prepararnos para producir de forma colaborativa y crear valor común?

    • ¿Cómo podemos convivir en comunidad de un modo sostenible y co-responsable?

Pero buscando es mensaje más oculto, en seguida reparamos en el párrafo final de la presentación, escrito además en un tipo de letra mucho más pequeña que el resto:

ColaBoraBora es resultado de la evolución de las prácticas de Amasté desde la educación expandida, la participación ciudadana, la innovación social y la economía de la cultura; y al paso de un interés informal por lo común, libre y abierto a que esto se instituya como la cuestión central que articula su trabajo. ColaBoraBora nace del marco de la puesta en marcha del Centro de Innovación Social EUTOKIA -del que Amasté es uno de los promotores-, formando parte de su programación y laboratorio, con el soporte económico inicial de la Administración desde la Empresa Pública del Ayuntamiento de Bilbao, Lan Ekintza, una Agencia de Desarrollo Local para el fomento del empleo y el emprendizaje. Posteriormente se han ido sumando otros agentes como el programa fábricas de creación del Gobierno Vasco, IREKIA, Esukadi Emprende, Innobasque o el Dpto. de Cultura de la Diputación de Bizkaia

Fácilmente se entiende el porqué de la letra pequeña, porque plantearse entre sus objetivos principales ¿Cómo reclamar un gobierno entre iguales y ser capaces de autogestionarnos? Parece bastante contradictorio con el hecho de que sea un proyecto que surja con el soporte económico inicial de la administración desde la empresa pública del Ayuntamiento de Bilbao al que Posteriormente se han ido sumando otros agentes como el programa Fábricas de Creación del Gobierno Vasco, Irekia, Euskadi Emprende, Innobasque o el Dpto. de Cultura de la Diputación de Bizkaia.

No obstante, viendo que según ColaBoraBora su origen está en AMASTË, decidimos buscar lo ocultó levantando también esa capa y en su página web nos explicaban qué es AMASTË

AMASTÉ somos una agencia de comunicación creativa, centrada en la producción y difusión de mensajes relacionados con la sociedad actual y la cultura contemporánea. Un proyecto de creación y gestión, que trata de abrirse a nuevos públicos, nuevos lenguajes y nuevos modos de producción. Una manera de entender la creatividad no tanto como un modo de expresión individual, sino como un espacio colectivo de comunicación.

Y quiénes son AMASTÉ:

AMASTÉ se creó en marzo de 2001, desde entonces hemos ido creando un equipo de trabajo interdisciplinar, dirigido por Ricardo Antón y Txelu Balboa. Nos esforzamos para tener una estructura de trabajo horizontal, dinámica y flexible. Partimos de la base de que cada nuevo miembro del equipo domina sus propias herramientas, pero además, sobre todo es capaz de aportar ideas nuevas e involucrarse en otros procesos que no sean directamente competencia suya.

En esa misma página su director, y responsable principal actual de ColaBoraBora nos ofrece su propia autodescripción:

Soy uno de los directores de AMASTÉ, me defino con cierta sorna como anarquista neoliberal y me gusta discutir de todo. Hice bellas artes, complementé mi formación en un montón de talleres en Arteleku y cursos de comunicación, gestión de entidades culturales o un master de marketing.
Sobre todo me dedico a cuestiones de gestión, consulting y a ser creativo buscando recursos y maneras para poder llevar a cabo las ideas de los demás, aunque de vez en cuando también se me ocurre alguna. Mis próximos objetivos: tomarme las cosas con más calma, disfrutar de las cosas sencillas y aprender ingles.

Joder, si resulta que se define como ¡¡¡anarquista neoliberal!!!. Pero como dice que se define así con cierta sorna, nos surgió la duda de si el tipo es un cachondo mental, o realmente su práctica respondía a esa etiqueta, y decidimos investigar un poco en lo que había hecho. Así nos encontramos con una entrevista a toda página que le realizó El Correo el 30 de junio de 2003 con motivo de haberles concedido uno de los premios LAUS de Comunicación y Diseño por la Asociación de Diseñadores Gráficos y Directores de Arte de Barcelona. El titular de la noticia era cuando menos llamativo, recogía unas palabras de Ricardo Antón: “Un anuncio de Nike tiene más repercusión que un discurso de Bush”. Pero eso, que podía ser una manipulación del medio, no era lo que nos hizo entender la “filosofía” de Antón, sino estas otras declaraciones en torno al trabajo premiado que habían realizado para la marca de pantalones Lois:

(…) Muchas veces apostamos por proyectos en los que el mensaje que quieres publicitar está oculto, aparece cuando alguien levanta una cosa. Para eso hace falta que la persona esté interesada en levantarla. Por ejemplo, el tema del pollo. La gente se acerca al proyecto porque le hace gracia la idea de un pollo vestido, lo ve, mira las ropas… Y allí de soslayo, y sin que sea el centro de nada, aparece el logo de Lois. Pensamos que, a largo plazo, esa presencia, esa complicidad inconsciente que se crea con el público, es más rentable que un anuncio convencional. Creamos una realidad atrayente y luego la utilizamos para incrustar en ella la publicidad

O sea, que dice que para conseguir rentabilidad hay que crear complicidad inconsciente, construyendo una realidad atrayente que se utiliza luego para incrustar en ella la publicidad. ¡¡¡ casi inmejorable definición de lo que creemos que están haciendo muchas de las personas que impulsan en la actualidad iniciativas “comunitarias, colaborativas, participativas, por el pro-común…”, sobre todo si se mueven en un entorno cercano a lo institucional, es decir, consecución de fondos públicos.

Pero podía ser que Ricardo Antón y ColaBoraBora en este espacio de tiempo (de principios de 2001 a la actualidad) hubiera cambiado de opinión, o de forma de proceder, y que incluso renegase de su anterior hacer en Amasté… lo que de entrada no cuadraba demasiado con la cuestión de que, como hemos visto, en la página de ColaBoraBora se diga que ésta “es resultado de la evolución de las prácticas de AMASTÉ, por eso hemos seguido curioseando. Podríamos contar muchas cosas, pero no se trata de hacer aquí un “expediente ColaBoraBora”. Dejemos un par de datos significativos, y quien quiera profundizar más tendrá pistas bastantes.

Al menos hasta 2007 no parecía haber cambiado de opinión, pues justo en el momento de “arranque oficial” de la “crisis oficial” aún escribía cosas como ¿Pueden (deben) los artistas contribuir a reinventar el capitalismo? (al loro con el icono que encabeza el articulito). Un tiempo antes, junto con otro de los componentes de Amasté y Colaborabora escribía un artículo algo premonitorio sobre sus siguientes cambios: ANTITODO El poder de la antimarca en el sistema de mercado del capitalismo avanzado, en el que escribían una especie de elegía a Eskorbuto, diciendo sobre ellos cosas como:

Eskorbuto nunca necesitaron a nadie que les dijese cómo hacer las cosas o qué estaba bien y qué estaba mal. Iban a lo suyo y lo tenían muy claro: “Hemos aprendido las reglas y jugamos a ganar”

(…) Eskorbuto siempre ofreció un producto posmoderno que conjugaba rock, violencia y muerte con grandes dosis de diversión y cinismo, tratando siempre de pasarlo lo mejor posible

(…) Siempre afrontaron su proyecto con una especie de clarividencia anarco-neoliberal que difícilmente podría igualar ningún gurú marketiniano hoy en día, Jualma, Iosu y Paco sabían que Eskorbuto era su empresa, su marca (durante muchos años la pintada más presente en el Casco Viejo de Bilbao) y que ellos, diluyendo sus identidades individuales

(…) Esta anticipación a las tendencias del mercado les condeno a arrastrar una cuenta de resultados negativa y les llevó a la quiebra. Una muerte heroica y jonkarra que cualquier plan de viabilidad hubiese presagiado pero que puso las bases para numerosas experiencias sostenibles hoy en día basadas en la autogestión, la disidencia o la infiltración en un sistema de mercado más brutal que nunca. Un antimodelo que debería estudiarse en cualquier master de dirección de empresa dirigido a ejecutivos que quieran ir de arriesgados.

Si nos detenemos en todo esto tanto es porque Ricardo Antón, o Ricardo Amasté, como aparece en otros lugares (por ejemplo, en Eldiario.es) como:

habitante de ColaBoraBora, miembro de Kultura Abierta, des-artista, entre Eskorbuto y Bob Esponja, anarquista-comunitarista desestructurado, apocalíptico y adaptado, incoherente militante del procomún, el feminismo y el decrecimeinto, siempre en proceso a la deriva.

Y es que, como vemos, aunque mantiene su admiración por los “neoliberales” Eskorbuto, ha modificado su catálogo de adjetivos autocalificativos, actualizándolos a la moda, y metiendo en el saco las “etiquetas” que en cada momento venden: por eso ahora es anarquista-comunitarista, militante del procomún, feminista y decrecentista (a lo que últimamente añade su amor por la “permacultura”) Como dice en la propia página de Colaborabora :

Y es que, por gusto o por necesidad, por suerte o por desgracia, nos ha tocado reinventarnos unas cuentas veces desde que nos creamos allá por 2001. Más hacia el arte, más hacia la comunicación, más hacia la educación, más hacia la economía social, más hacia el diseño. Cuando ya pensabas que te habías reinventado suficiente, resulta que no. Dicen que es el signo de los tiempos… ¡Vete tu a saber! La cosa es que toca darle otra vuelta de tuerca.

Por supuesto, alguien con un perfil tan camaleónico, y siempre al tanto de la última “tendencia”, no podía resistirse a la “fiebre podemita” y sobre ello y su participación en una de las plataformas municipalistas escribía también en Eldiario.es, lo que nos anuncia en su “perfil” en Medialab Prado:

(…) Actualmente paso mucho tiempo siendo partícipe del desarrollo de WikiToki, un laboratorio relacionado con todo eso de lo co-, tratando de encontrar el equilibrio entre lo productivo y lo reproductivo. Y también estoy entretenido con esto de la nueva-vieja política y los municipalismos.

Pero más que en su persona, a los efectos de este escrito, conviene centrarnos en sus “proyectos”, cada vez más dependientes de la Administración. Así, reparemos un poco en ese en el que nos dice que “actualmente pasa mucho tiempo”. Se refiere a “wikitoki” que se define como:

un laboratorio de I+D social / cultural / económico / político, con ‘lo co-‘ como nexo común. Una comunidad de práctica, de reflexión y acción (…)Todo ello alrededor de conceptos como: co-creación, hibridación, P2P, procomún, emprendimiento y economía social, empresa abierta, prácticas artísticas, creatividad aplicada, consumo colaborativo, urbanismo participativo, desarrollo comunitario, tecnologías sociales, fabricación digital, educación expandida, design thinking, anthropological doing, psicología social, narrativas digitales…

Han ido pasando de recibir 39.450 euros en 2015 de subvención del programa del G. Vasco Sorgune, a 60.000 euros en 2016 y 119.236 en 2017, por lo que se entiende que su opinión al respecto de la idea del “Bien Común” del Gobierno vasco pueda estar condicionada. Tanto como el propio Ricardo reconocía recientemente en su largo artículo MONENTIZANDO MELONTIZANDO en el que, entre otras muchísimas cosas, escribe (la negrilla es suya):

2.4.- LA INTRODUCCIÓN DEL DINERO EN LA ECUACIÓN

Derivado de la disponibilidad de recursos dinerarios a través de la convocatoria SORGUNE del Gobierno Vasco, hace dos años en Wikitoki se introdujo el factor dinero para acometer algunas tareas continuadas (de gestión, de mediación, etc.) o proyectos concretos que se decide acometer (de manera interna o externalizando su ejecución) o de representación (acudir a eventos o hacer presentaciones en nombre de Wikitoki). En todos los casos se trata de tareas que para su desarrollo necesitan de un tiempo continuo o concentrado que excede al compromiso básico-mínimo con lo común (las consabidas 8h/m).

(…) A este análisis, que tiene que ver con lo hecho hasta ahora, habría que sumar reflexiones relacionadas con si la monetización es deseable o no en Wikitoki; y en caso de que lo sea (por razones de generación de renta, sostenibilidad, experimentación…), pensar sobre qué se monetiza y cómo y el por qué de las decisiones que se adopten a este respecto.

(…)

4.2.- ENTRE EL DECRECIMIENTO Y LA ABUNDANCIA

(…)

Es a partir de esta inversión colectiva que asegura la supervivencia, desde la que es posible proyectar la extensión y ampliación de lo común a otros ámbitos y niveles (proyectos específicos, relaciones y estructura mutualista, recursos y servicios comunes, embajadas, residencias, aumento de tareas de gestión…). Y como esta extensión no puede hacerse aumentando la inversión colectiva de tiempo a lo común (ampliar el compromiso personal a más de 8 horas/mes parece inasumible a día de hoy), es necesario ser capaces de generar alternativas que contribuyan a la sostenibilidad material de la vida de las personas y organizaciones implicadas directamente en esas tareas, mediante retornos monetizados o/y otros capitales (a través de programas subvencionados, subcontratación de servicios, contratos laborales, intercambios, etc.).

En el texto añade una nota que recoge también las dependencias que hemos señalado:

NOTA 3: Tener claro que el modelo monetizado depende de la consecución de recursos (subvenciones, contratos…), por lo que es necesario no perder la rutina del sostenimiento mínimo desde la inversión de tiempo común y no crecer de forma imprudente (precaución con las oportunidades coyunturales). Además, las subvenciones vienen acompañadas de compromisos y limitaciones que hay que tener en cuenta al presentarse y mantener en el proceso.

Pero, no creemos que eso le cause gran problema, porque cuando se mueve en el ámbito de la Administración nos surge otro Ricardo con menos escrúpulos. Veamos un caso concreto. Como nos cuenta él mismo en la propia Colaboradora:

A finales de 2014 organizamos con el Servicio de Innovación del Departamento de Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia la jornada ‘#KOOPtel Fundamentos básicos para la cooperación empresarial”

Visto el marco, unas jornadas sobre cooperación empresarial organizadas por el Servicio de Innovación Económica de la Diputación Foral de Bizkaia, y conocidos los organizadores, ColaBorBora, llevadas de nuevo por esa idea de “levantar capas”, se nos generó la curiosidad por ver a quiénes habían invitado como ponentes y qué contaban ellos. Hemos tenido suficiente con escuchar a uno de ellos. Se trata de Javier Creus, de “Ideas For Change”, a quien el propio Ricardo Amaste presenta diciendo que “me encanta que Javier esté aquí, yo le conozco hace mucho”. En su página web “Ideas For Change dice de sí misma, entre otras cosas:

Nuestro enfoque se fundamenta en abordar problemas mediante el diseño de marcos intelectuales basados en la colaboración, los modelos de código abierto y los bienes comunes. Creemos que al compartir, las oportunidades de combinación aumentan exponencialmente.

Ya tenemos pues el “mantra” de los bienes comunes, la colaboración y el compartir. Ahora hace falta ver cómo se concreta. Pues bien, agarraros a vuestras sillas porque esto nos lo aclara el propio Javier Creus en su exposición titulada “Las cinco palancas del crecimiento exponencial” de cuyos primeros diez minutos os transcribimos algunos de sus más clarificadores párrafos. Creemos que después de su lectura, sin necesidad de hacer más comentarios, os quedará claro de qué van algunas de estas gentes:

Yo llevo muchos años interesado en lo abierto y lo colaborativo, en modelos de negocios basados en recursos compartidos, y estoy asombrado de lo que puedes hacer cuando juegas no sólo con las fichas que tienes en casa, sino con fichas externas también o fichas compartidas.

(…) Cuando puedes hacer más con menos, o mucho con casi nada dices, aquí está pasando algo muy gordo, muy gordo, muy gordo, que cabe la pena tener en consideración

Nos pusimos a investigar empresas y organizaciones que habían crecido a este ritmo exponencial acelerado y a extraer las conclusiones de por qué, y cómo lo hacen, y eso es lo que quiero compartir con vosotros. En pentagrowth lo que hicimos fue identificar 50 organizaciones que han crecido más del 50% por año, durante cinco años, desde el 2008, en usuario y en ingresos ¿Quiénes son? Lo más curiosos (y os invito a que escuchéis de una manera activa, el otro día, ayer estaba en una gran empresa multinacional explicando lo mismo, y les dije “oigan, id apuntando ideas, porque es realmente fértil cuando se te abre el coco) lo más curioso es que son viejas conocidas, porque las hemos visto crecer delante nuestro. Hemos visto crecer a Lindekin, hemos visto crecer a Netflix, a Facebook, Aribnb, Blablacar… es decir, no es cosa que pasó en otro sitio o en otra época. Es gente que ha crecido delante nuestro. Y a veces lo que nos cuesta es entender los cambios que tenemos delante, y éste es un poco el esfuerzo que yo he hecho. ¿Qué he descubierto? Yo lo que he medido, lo que hemos intentado medir, después de meter datos, de recoger los datos de estas empresas, todas las facturaciones, he aprendido dos cosas. Lo que quería medir no era la velocidad de crecimiento, porque ya era el dato, más del 50%, sino aquellas cosas que aceleran el crecimiento. O sea, lo que me interesaba era la curva de crecimiento se volvía cada vez más empinada. Y he descubierto dos cosas. La primera: aquello que conectas te da el espacio en que puedes crecer. ¿Qué quiere decir esto? Que si cuando tú piensas en conectar a gente enganchada a un ordenador, enganchada a la red, pues sí, está bien conectar. Pero si además piensas en sus amigos, pero desde el principio en las redes sociales, pues piensas diferente y te abres espacio. Si además piensas que la gente puede estar en cualquier momento o cualquier lugar porque va armada de un móvil, pues claro, tu mente se amplía. Si además piensas en las cosas que puede llevar pegadas al cuerpo, o en aquellas que pueden estar en los ambientes que frecuenta, tu mente se amplía aún más. Y esto es lo primero. La aceleración del crecimiento depende del nivel de conectividad desde el que diseñas. Con lo cual ya os digo, vamos a diseñar en red, pero desde el origen. No es que yo tengo algo y luego lo empujo a la red. Vamos a diseñar desde la red, si queremos crecer, y crecer en este nivel de productividad, de eficacia, en esta promesa nueva de abundancia

(…) Segunda observación. Si las dividimos en dos estos grandes servicios, los servicios tipo tubería cojo algo y lo empujo por una tubería hasta mi cliente, o pillo de lo que hay en el sistema disperso, estas segundas crecen el doble de aceleradas. Y es normal. Si has de crecer con tus propios ahorros por el cuento de la lechera, vas a una velocidad. Si pillas flores del campo que crecen de una manera espontánea, pues está claro que produces flores a otra velocidad.

Quedémonos con estas dos ideas, porque estas son las dos ideas principales. Este nuevo nivel de eficacia, este nivel de productividad, esa capacidad de crecer, depende básicamente de la red desde la que te diseñas, y los ingredientes que tomas, las características de plataforma que tomas a la hora de diseñar el negocio

Si a alguien le queda alguna duda, le invitamos a ver la contestación de este individuo cuando desde el público se le pregunta por la ética de este planteamiento.

 

Para ir concluyendo ¿qué son los bienes comunes, el común, el auzolan?

A quienes hayáis tenido la paciencia de llegar hasta el final de este nuevamente demasiado largo texto, creemos que os quedará meridianamente claro que con ser vomitiva la manipulación que el Gobierno Vasco hace en su propia publicidad de conceptos tales como “bien común” y “auzolan”, mucha más peligrosa es la utilización que de estos conceptos llevan a cabo algunas organizaciones/empresas que han hallado un importante nicho de mercado en estas cuestiones, no sólo por la utilización perversa de conceptos que ya han convertido en meras etiquetas a las que han vaciado de contenido, sino porque en muchas ocasiones arrastran a ello (cuando no también parasitan su nombre y su trabajo) a personas y organizaciones cuyo objetivo inicial sí es intentar una apuesta decente por una transformación social que utilice como herramientas la organización comunitaria, la creación del común, la defensa de los bienes comunales y el trabajo en auzolan.

Así las cosas, no vamos a caer nosotras ahora en el inútil juego de la defensa de “los verdaderos significados” de estas palabras. Ni somos quién para ello, ni mucho menos lo pretendemos. Además, en ese terreno ya vemos quiénes cuentan con los medios publicitarios para, como han hecho con tantas otros tantos conceptos, reducirlos a palabras y, haciendo un uso torticero de ellas, intentar vaciarlas de contenido.

En nuestra opinión, la mejor forma de defender lo realmente importante de esos conceptos es dotarles de contenidos propios, de definiciones claras que limiten los “cajones de sastre” con los que se intenta que prevalezca el “todo vale”. Pero, sobre todo, construir realidades acordes a esas palabras y definiciones, realidades que hablen por sí solas sin necesidad de ser etiquetadas; porque hablar de lo común, lo comunitario, la colaboración desinteresada o el compromiso y la obligación colectiva autoimpuesta del auzolan, es muy fácil, pero practicarlo es otra cosa, sobre todo para quienes cuando se les llena la boca con estas palabras no lo hacen desde el convencimiento y la apuesta sincera, sino desde la mera oportunidad. Las prácticas comunitarias pueden transformar la realidad, las falsas etiquetas intentan confundirnos para impedirlo.

Desde ese planteamiento en KTT volveremos sobre estas cuestiones, intentando tanto traer a estas líneas realidades comunitarias que ya existen, como acercando textos y debates que permitan dotar de contenido y definir con claridad y precisión esos conceptos. Sin olvidar que hay otro terreno en el que los manipuladores tienen poco que hacer, el del sentido común de cada cual, y el del sentido común comunitario, algo que nunca sabrán ni qué es, ni la fuerza que tiene.

 

 

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