Nuevo alegrón para el barrio (o al menos para el vecindario del barrio que soñamos con una comunidad vecinal viva, fuerte y reivindicativa): varias personas jóvenes y GES (Gazte Emantzipaziorako Sarea), tal y como prometieron (“Cientos de jóvenes hemos decidido ejercer el derecho a la vivienda con la ocupación” “Además aseguran que seguirán con la ocupación de nuevos proyectos.) lo han vuelto a hacer.

Y con “lo han vuelto a hacer” no nos referimos sólo a que hayan vuelto a okupar, sino sobre todo a que el edificio elegido para su okupación vuelve a conseguir una vez más que, la okupación llevada a cabo sea toda una denuncia (ahora profundizaremos sobre ello). Porque podían haber llevado a cabo la okupación en cualquiera de las 900 viviendas vacías que existen en el Casco (un 20% del total según datos municipales), pero su okupación tiene una diáfana vocación de denuncia:

(…) gure hirian ematen den etxebizitzaren inguruko arazo kolektiboari erantzun kolektibo bat eman nahi diogu, gure bizitzak hipotekatzeko inolako asmorik dugulako

La denuncia va unida también a una nueva demostración de su implicación con la comunidad vecinal de Alde Zaharra, haciendo que el foco se coloque sobre las sombras tejidas en torno a otra de las descomunales tropelías cometidas por las instituciones en el barrio:

2008an kokatu beharko gara bloke honetako historia ezagutzeko. Urte horretan sortu zen ARICH (…) gaur egun ordaintzen jarraitzen dugun nahaspila urbanistikoa sortu zuena.

Horren baitan kokatzen da etxebizitza honen desjabetze prozesua (…) hain ezaguna dugun Ensanche 21-ren eskueta igaro zen, 2012. urtean arrazoi ekonomikoengatik kudeaketa bertan behera geratuz.

Por ello no podemos sino reafirmarnos en lo que ya dijimos ante las anteriores okupaciones de GES:

Desde ese punto de vista, la iniciativa impulsada por GES solo merece el reconocimiento, gratitud, aplauso, apoyo y solidaridad del vecindario del barrio. Porque ellas y ellos han sido quienes con su okupación han construido una magnífica denuncia pública sobre la tremenda tomadura de pelo que el Ayuntamiento lleva realizando desde hace más de seis años ante el silencio más o menos generalizado de la oposición, los medios de comunicación y, reconozcámoslo, el propio vecindario.

Porque este barrio tiene memoria de denuncia y resistencia a un proceso de rehabilitación pensado por quienes pretende museizarlo y turistificarlo, lo que en muchos casos suponía y supone ir contra los intereses y necesidades vecinales, llegando a expropiar y/o obligar al cambio de domicilio a no pocas personas vecinas. Pero sucede a veces que “esa memoria se nos olvida”. Las okupaciones protagonizadas o facilitadas por GES, tanto las anteriores como esta de Korre 127, nos devuelven la memoria, y convierten la denuncia y resistencia a ese proceso, en algo tan real y presente como necesario. No es literatura. Como vamos a ver en el documento “La tan escandalosa como bochornosa historia de Correría 127” que podéis descargaros aquí y cuyo índice os dejamos ahora, si no fuera por estas okupaciones muy pocas recordarían ya (eso es lo que buscan desesperadamente los (ir)responsables políticos, nuestro olvido) lo que en los próximos apartados vamos a analizar:

 

LA TAN ESCANDALOSA COMO BOCHORNOSA HISTORIA DE CORRERÍA 127

(O cómo el Ayuntamiento expulsó de sus viviendas a 9 vecinas para hacer una “rehabilitación pública modélica” que 7 años después sigue pendiente

  • El PERI, el inicio de todo
  • ¿Qué son las UEPR Unidades de Ejecución Pública Residencial como Corre 127?
  • Constructores privados y Ayuntamiento, a hacer negocio con las UEPR
  • Y en esto llegó el vendedor de humo, Gonzalo Arroita, con su ARICH… para terminar de “arreglarlo”
  • Arroita te manda una carta… para decirte que se queda con tu casa
  • Las primeras denuncias vecinales
  • Cuando, según la ARICH, la cosa está prácticamente hecha
  • Y de repente Arroita se pira…
  • … Y se hizo el silencio… Y aparecieron sus cadáveres
  • Correría 127-129 el último cadáver de Arroita… por el momento
  • La okupación de la juventud recupera la memoria vecinal y pone en práctica lo que Arroita prometió y ni ARICH ni los gobiernos municipales han hecho: su uso como viviendas sociales para la juventud

 

 

 

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