Colección de Tarjetas Postales de la Provincia de Álava en el Archivo Histórico Provincial de Álava

Un intento de hacer una historia de la Kutxi distinta, fijándonos en las personas y en los detalles que normalmente desprecia la ‘Historia oficial’. Siendo el título de este blog Kutxiko Txoko Txikitxutik es lógico que se nos haya ido la mano y, a diferencia de las historias de otras calles ya recopiladas en el apartado “Historia(s) del Casco / Bitxikeriak”, nos ha salido un documento de casi 40 páginas cuyo índice os dejamos más abajo.

Por eso, pensando en que muchas lo querréis leer en papel y no en la pantalla, podéis descargar el pdf clikando aquí: “CUCHILLERÍA (Calle) / AIZTOGILE (Kalea)… O “la Kutxi”: historia(s) de una calle con mucho más que bares y tabernas.

 

 

ÍNDICE DEL DOCUMENTO

 

Datos generales e introducción

Los orígenes de la Cuchillería

La Cuchillería en el siglo XVI

Algunos datos de población y viviendas entre 1537 y 1910

La Cuchillería, una calle con mucha escuela (siglo XIX)

Los datos sobre la calle sacados de los Nomenclator y Callejeros entre 1855 y 1940… y salto hasta el 2000

Mujeres de la Kutxi con mucha historia silenciada: cuatro casos a modo de ejemplo

  • Martina de Gorostiza y Acedo
  • Rafaela Valdivia y Bravo
  • Fernanda Gómez de Arrieta
  • Tomasa y su oposición al PERI por amor al barrio

Algunas casas y edificios también olvidados

Las traseras de la Kutxi: torres, huertas, patios, graneros, trinquetes…

La Tercera Vecindad de la Kuxti: olvidada por pobre y rebelde.

  • Un vecindario económicamente empobrecido
  • La digna resistencia vecinal en 1852
  • La digna resistencia vecinal en el siglo XXI
  • Rafa un maravilloso ejemplo de luchador vecinal

 

CUCHILLERÍA / AIZTOGILE (Kalea)

 

Datos generales e introducción

Tal y como mencionan algunos Nomenclator de finales del XIX y principios del XX, “Cuchillería” es el “nombre primitivo” que le dio el rey de Castilla Alfonso el Sabio, entre los años 1254 y 1256, durante su estancia en Vitoria, debiendo su nombre a los numerosos comercios que se ubicaban en dicha calle relacionados con las armas y cuchillos.

La descripción de la localización de la calle que hace en 1887 el “Cuaderno de rotulación de calles y numeración de casas” es la siguiente:

Principia en la calle de San Francisco y concluye en el Cantón de Santa María. Linda al Norte con dicho Cantón; Sur, con la calle de San Francisco; Este, con el Cantón de San Francisco Javier y el de Santa Ana; y Oeste, con estos dos cantones y el de San Marcos.

Según el fundamental trabajo toponímico de Henrique Knör y Elena Martínez de Medina[i], la calle ha tenido diversas formas concretas de denominarse a lo largo de los siglos: Cochelleria (1484), Barrio Cuchillería (1584), Calle Cuchillería (1685), Calle de la Cucheleria (1694), de nuevo Calle Cuchillería (1825), Calle de la Cuchillería (1867)… incluso parece que, a finales del siglo XIX, en algún documento público aparece denominada como Portal de la Cuchillería, quizá en homenaje al unas décadas antes derribado Portal de Cuchillería.

Fuente: Óleo de Juan Ángel Saez en el que se puede observar en la parte superior el Portal de Cuchillería (y los anteriores de Pintorería y Calle Nueva), tomada de Catálogo Artium.

La calle tiene 422 metros de longitud total, pero hay que tener en cuenta que, desde que se conocen testimonios escritos, ha estado dividida en 3 vecindades:

  • Primera Vecindad (o Vecindad de San Roque), que ocupa los 160 metros que hoy en día abarca el tramo entre la Calle San Francisco y el Cantón de San Francisco Javier, que cuenta con una anchura media de 7 metros.
  • Segunda Vecindad (o Vecindad de San Antonio), que abarca los 107 metros que van desde el Cantón de San Francisco Javier al Cantón de Santa Ana, con una anchura media de 6 metros.
  • Tercera Vecindad (o Vecindad de San Marcos), que yendo desde el Cantón de Santa Ana hasta el final de la calle en el Cantón de Santa María, ocupa 155 metros, con una anchura media de 7 metros.

Información detallada sobre estas tres vecindades podéis encontrarla en el apartado de este blog dedicado a la “historia(s) de nuestras vecindades” Añadamos otro dato sorprendente sobre la Cuchillería, que escapa a la mirada incluso de los ojos más atentos. Ahora entenderéis el porqué. Hace unos pocos meses un hallazgo realizado en un solar de la Kutxi que iba a ser reedificado, llevaba a los medios la siguiente noticia: “Encuentran un pozo de la Edad Media en un edificio de la Kutxi”. La noticia recogía la opinión de varios expertos:

 “No es tan raro encontrarse restos medievales cuando hacemos este tipo de demoliciones”, asegura el miembro de Mim Arquitectos. De hecho, cuando los arquitectos alaveses trabajan en lugares antiguos como el Casco Medieval lo hacen acompañados de un equipo de arqueólogos. Joseba López de Ocariz es uno de los que está realizando la investigación. El arqueólogo corrobora la versión de su compañero: “Tenemos varios de estos pozos por todo el Casco. Hay dos o tres en la calle Correría, otro en la Herrería, y otro no muy lejos de aquí, también en la Kutxi”.

La noticia se acompañaba de una foto del hallazgo:

Fuente: Gasteiz Hoy

Pues bien, hay quien ha investigado con bastante profundidad la existencia de estos pozos en la ciudad, y los datos que revela su estudio nos hablan de una realidad mucho mayor que la que recogen estos arquitectos y arqueólogos. Así, el detallado trabajo de José Rodríguez Fernández[ii], recoge los datos aportados por un documento hallado en el Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz[iii] (un reglamento de incendios de 1854, al que se anexa un apéndice de título Relación de pozos de propiedad particular existente en la ciudad de Vitoria). Según el citado documento los pozos privados (en el listado no se reseñan los públicos, que el autor considera que serían muchos menos) referenciados en la ciudad eran ni más ni menos que 331. De ellos se ubican en Cuchillería la increíble cifra de 51, suponiendo la mayor densidad por metro cuadrado de Gasteiz.

Como señala el estudio, esos pozos (que define como una estructura artificial que alberga agua para diferentes usos) “parece evidente que a mediados del siglo XIX, como ya ocurría antes, estaban dirigidos al regadío a pequeña escala”. Añadamos que los 51 pozos reseñados en Cuchillería son circulares, que 20 de ellos estaban ubicados en cuadras, 13 en patios, 16 en huertas, 3 en las puertas y 1 en un obrador. Todo ello nos habla de las características de la Kutxi en el siglo XIX, algo que concuerda con esta descripción de una casa de Cuchillería de aquel entonces que recoge la obra citada de Knör y Martínez de Medina:

“Una casa en la tercera vecindad de la Calle de la Cuchillería en la cera o lado del Portal de San Marcos con su patio y pozo y la mitad de la huerta o jardín que llega a la muralla de la ciudad” (1808, AHPA, P. 10.291, f. 8).

O, como veremos posteriormente, la descripción que se hace en junio de 1862 de la casa situada en Cuchillería 69, cuando la adquieren las instituciones para ubicar en ella “las Escuelas Normales de Maestras y Párvulos”: “Venta de una casa situada en la calle de la Cuchillería de Vitoria con su huerta, su pozo, granero y estercolero[iv]

Vamos a continuación a intentar primeramente recoger algunos datos sobre lo que ha sido parte de la historia de la calle Cuchillería en sus más de 763 años de existencia, pero para ello se hacen necesarias unas advertencia previas.

En primer lugar, que estas líneas no pretenden ser un trabajo académico, y por ello nos limitaremos a recoger algunas pinceladas aportadas por trabajos académicos reales, o datos que hemos ido recopilando de diferentes archivos y publicaciones. Y segundo  y fundamental, que como en este apartado del blog venimos haciendo, intentaremos apartar nuestra mirada de esas cuestiones que ya abordan guías turísticas o resúmenes históricos al uso (quien tenga interés en palacios, casas, grandes personajes históricos, etc. que acuda a ellas) para centrarla en cuestiones que tengan que ver más con la vida de las gentes más normales y comunes de la calle, sus hogares, sus problemas y necesidades, sus formas de organización comunitaria, sus rebeliones… Y, claro, de todo ello, como ya hemos dicho, recogiendo simples pinceladas, pero que nos sirvan para acercarnos al conocimiento de la historia de las gentes que habitaron esta calle.

 

Los orígenes de la Cuchillería

Gracias al más que minucioso trabajo de Ismael García-Gómez[v] (cuyo enfoque ‘irreverente’ con lo establecido tantas puertas abre a un mejor conocimiento) sabemos algunos detalles hasta ahora desconocidos de los orígenes de Cuchillería. Dejemos que sea él quien nos lo cuente:

(…) antes de que Alfonso X ordenara la construcción del nuevo recinto amurallado (…) ya había un importante contingente inmigrante que al no haber podido asentarse intramuros –ni en el bloque B1, ni en el bloque B2[vi]– había optado por establecer su residencia en las afueras, en la ladera oriental de la colina de Gasteiz.

Existen algunos indicios que quizá nos permitan concretar algo más cómo era esa puebla de fuera. (…) el caserío parece agruparse no tanto por calles, como por barrios, tres barrios en concreto; tendríamos así una “primera callejada” pegada a la “senda” V1, una “segunda callejada” agrupada en torno al actual cantón de Santa Ana, y una tercera denominada “Barrencal” que estaría ubicada entre las “sendas” V2 y V4

En nota al pié del texto, García-Gómez especifica que la “primera callejada” estaba “Compuesta por las denominadas “Puebla somera” y “Puebla de medio” (arranques meridionales de las actuales calles de la Cuchillería y Pintorería respectivamente)”

También nos aporta el mismo autor otro importante hecho que desdice lo que hemos visto que nos cuentan los diversos nomenclator sobre que Cuchillería sea el “nombre primitivo” que le dio Alfonso el Sabio entre los años 1254 y 1256:

Así, la calle que en 1489 ya aparece como “Cuchillería”, en 1434, todavía se cita con la denominación de “puebla somera” y la que aparece como “Pintorería se cita como “puebla de medio”

Aclaremos que el significado de “somera” era el de “superior o de arriba”, y por eso el de Pintorería era el de “puebla de medio”.

Pero no es Ismael García-Gómez el único que aporta datos en este sentido, ya que Juan Carlos Gómez de Carrero[vii] (médico del hospital Santiago), hablando de la gran devoción que despertaba la Virgen del Cabello, nos cuenta que:

Se propagó tanto la devoción a la Virgen que se estableció en Vitoria una Cofradía en 1433 a la que pertenecieron la mayoría de vecinos de Vitoria, muchas de sus aldeas y personajes de Castilla que contribuían con sus limosnas para ayudar al sostenimiento del Hospital que aparecían en los libros de cuentas enumerados por calles Zapatería, Correría, Aldabe de Yuso, Aldabe del medio, Aldabe de Suso, en Villa del Suso, en la Puebla Somera, en la Puebla de Medio, la Segunda Callejada, Barrencal, Prados, Junto al Mercado, etc.

Parece claro, pues, que antes que el de Cuchillería, el primitivo nombre de nuestra calle habría sido “Puebla Somera”.

 

La Cuchillería en el siglo XVI

Gracias a los trabajos, entre otras personas, de Ernesto García Fernández[viii] y Rosario Porres[ix] podemos conocer algunos datos de la población que habitaba en Cuchillería en el siglo XVI.

Así, por ejemplo, sabemos que el número de hogares (en realidad, de individuos fiscales, que solían corresponder con la figura del “cabeza de familia”) que había en Cuchillería en 1537 eran 107, para un total en la ciudad (intramuros) de 797. De esos 107 hogares, 7 de ellos eran pobres. La Cuchillería reunía en sus calles un total de 61 oficios, tan sólo 1 de ellos correspondiente al primer sector (agricultura, ganadería y manipulación y transformación de sus productos, del que había 26 en la ciudad); 35 al segundo sector (artesanos del textil, de la piel, el metal, la construcción, oficios artísticos y oficios varios, que en la ciudad reunía a 256), y 25 al sector terciario (comercio, transporte, alimentación, salud, profesiones liberales, oficios concejiles y varios, de los que la ciudad contaba con 134).

Cuarenta años después, los vecinos “individuos fiscales o cabezas de familia” en Gasteiz habían pasado de los 797 a 1.248; y los de Cuchillería en concreto de 107 a 194 (138 varones, 18 mujeres, 32 viudas y 6 huérfanos[x]). Este importante incremento (de algo más del 80% en el caso de Cuchillería), no obstante, viene determinado no solo por el crecimiento de la población sino, principalmente, por la inclusión en la contabilización de clérigos y huérfanos menores (ya que viudas y pobres cabezas de familia ya se contabilizaban en 1537). Basándonos en los cálculos que hace Rosario Porres para ‘traducir’ a habitantes los datos de los individuos fiscales de la ciudad (4.408 personas), podemos aventurarnos a fijar la población total real de Cuchillería en 1578 en torno a las 680 personas. Todo ello, en cuanto a lo que eran consideradas personas vecinas, ya que las denominadas como “moradoras” u otras categorías, no se incluían.

Un primer análisis de los datos, como es el elevado tanto por ciento de pobres y viudas (en Cuchillería un 16,5% de viudas) lleva a concluir a la autora que se vivían tiempos difíciles en lo económico, probablemente impulsados por la crisis agraria que se padecía en esos años.

Veamos ahora en la siguiente tabla, tomada también de los datos que aporta el trabajo de Ernesto García Fernández, las distintas profesiones del vecindario de la Cuchillería en esos años.

 

PROFESIONES DEL VECINDARIO DE LA CUCHILLERÍA EN 1537-1538

 

SECTOR SUBSECTOR PROFESIÓN NÚMERO
Primario Agricultura Total Sector 0
Secundario Textil Burullero 3
Sastre 1
Pañero 1
Soguero 1
Tejedor 5
Colchero 3
Tundidor 1
Total Subsector: 15
Piel Zapatero 6
Cordonero 1
Borceguillero 1
Botero 1
Total Subsector 9
Metal Calderero 1
Cerrajero 7
Herrador 1
Total Subsector 10
Construcción Cantero 1
Total Subsector 1
Oficios artísticos Entallador 2
Total Subsector 2
Varios Total Subsector 0
Total Sector Secundario 36
Terciario Comercio/Transporte Mercader 5
Mercero 4
Total Subsector 9
Alimentación Frutera 1
Panadera 1
Total Subsector 2
Salud Boticario 1
Barbero 2
Médico 2
Total Subsector 5
Profesiones liberales Escribano 1
Bachiller 1
Licenciado 1
Doctor 1
Total Subsector 4
Oficios concejiles Andador 1
Total Subsector 1
Varios Capitán 1
Hombre de armas 1
Tamborilero 1
Organista 1
Total Subsector 4
 
Total Sector Terciario 25
 
TOTAL TODOS LOS OFICIOS 61

 

El primer dato que nos llama la atención, y que describe en parte la actividad de la calle en aquellos tiempos, es el hecho de que en la Cuchillería no existiera nadie dedicado al Sector Primario de la Agricultura (que recogía entonces las profesiones de labrador, casero, jornalero o molinero), más teniendo en cuenta que eran profesiones relativamente corrientes en la ciudad (reseñadas en 26 casos) y que están presentes en todas las calles salvo Cuchillería y Villasuso.

Igualmente es llamativo el hecho de que no existiera en una calle denominada así ningún cuchillero (sólo uno en la ciudad), ni ballestero o espadero (cuatro en la ciudad), mientras que la mayoría de herreros sí estaban en la Herrería, y la mayoría de los Zapateros en la Zapatería. La profesión más habitual en el vecindario de Cuchillería era la de cerrajero (7, más de la mitad de los 13 de la ciudad), zapatero (6), mercader (5) y tejedor (5, en este caso también, la mitad de los 10 de la ciudad).

Es de reseñar que las dos únicas profesiones en las que se deduce una actividad profesional reconocida a las mujeres (están recogidas en femenino) son las de frutera y panadera, de cada una de las cuales consta una presencia en Cuchillería.

 

 

Algunos datos de población y viviendas entre 1537 y 1910

Siguiendo con los datos que nos pueden ayudar a leer cómo era la realidad de la Cuchillería en los tiempos pasados, fijémonos ahora en la evolución del número de su población (que no siempre lo hace de manera ascendente) y sus viviendas. Son varias las fuentes que nos proporcionan datos cuantitativos entre 1537 y 1910.

 

DATOS DE POBLACIÓN Y CASAS/EDIFICIOS DE LA CALLE CUCHILLERÍA (1538-1910)

 

AÑO POBLACIÓN[1] CASAS / EDIFICIOS
1538

(cabezas de familia varones y viudas)

107
1578

(varones y mujeres cabezas de familia, viudas, huérfanos menores y clérigos)

194
1683[2]

(vecinos cabezas de familia y viudas)

100
1732[3]

(vecinos y moradores cabezas de familia y viudas)

104
1747[xi] 123
1809

(familias)

160
1809

(almas)

729
1828[4]

(población y casas)

951 102
1855[5]

(edificios)

116
1880[6]

(habitantes y edificios)

1.437 117

(4 no habitables)

1884[7]

(habitantes)

1.241
1887[8]

(habitantes y edificios)

1.273 112
1897[9]

(habitantes y edificios)

1.438 111
1910[10]

(habitantes y edificios)

1.821 109

(3 inhabitables)

[1] Insistimos en la necesidad de tener en cuenta las explicaciones previas que acabamos de comentar en todo lo referente al concepto ‘población’.

[2] Fuente: Archivo del Territorio Histórico de Álava; documento 47/1/91, páginas 13 a 21 caja 105A, nº.1.

[3] Imizcoz [1995a] que cita como fuente : A. P. A., Leg. D. H. 1238, Nº. 1-B, Año 1732, “Acopio de todos los vecinos, moradores y viudas de que se compone la M. N. y M. L. Ciudad de Vitoria y lugares de su jurisdicción”. Datos facilitados por Paloma Manzanos.

[4] Fuente: Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz, documento L/008/088; Población de Vitoria según el Padrón de 1828.

[5] El nomenclátor de 1855 que señala que:

Han dejado de figurar en este arreglo todos los edificios públicos, como son las cuatro parroquias, los tres conventos de monjas, los dos cuarteles, las casas de ciudad y provincia, los hospitales civil y militar, el hospicio, cárcel, alhóndiga, carnicería, instituto, teatro, plaza de toros y los dos albergues.

[6] Fuente: Nomenclator de 1910.

[7] Fuente: Cuaderno de Rotulación de calles de 1887.

[8] Fuente: Cuaderno de Rotulación de calles de 1887.

[9] Fuente: Nomenclator de 1897.

[10] Fuente: Nomenclator de 1910.

 

La Cuchillería, una calle con mucha escuela (siglo XIX)

De la mano del impulso dado por la evolución del número de población y viviendas, aprovechemos para dar un ‘salto en el tiempo’ y ofrecer otra mirada distinta sobre la Cuchillería, en esta ocasión de la Cuchillería del siglo XIX.

Para buena parte de la gente de Gasteiz, la mayoría de la que visita la ciudad, y no pocas de las personas que incluso en ella viven, ‘la Kutxi’ es como la bodeguilla de la ciudad, el rincón de Gasteiz a donde muchas personas dirigen sus pasos de jueves a domingo (según edades y costumbres) en busca de poteo, jarana, fiesta, ruido, ambiente, algunas veces diversión, y la mayoría espacio para la distensión desahogada… y desaguada, pues además de los escándalos nocturnos que impiden el descanso al vecindario que habita en la calle, no pocas de aquéllas practican la marrana costumbre de vaciar sus esfínteres (cuando no sus estómagos) en cualquier pared o rincón de la calle. Sin duda que en ello tiene mucho que ver también el hecho de que tan solo en la Kutxi, se puedan contabilizar 39 bares, con diferencia, la calle con mayor número de bares de la ciudad[xii].

Pero ‘la Kutxi’ no siempre ha sido una calle repleta de bares y tabernas. Es más, ha habido momentos de la historia de nuestra ciudad en que ninguna de las tabernas existentes en ésta se ubicaba en Cuchillería. Así, por ejemplo, según sabemos por Ernesto García Fernández[xiii], de las 20 tabernas o mesones que existían en la Gasteiz de principios del siglo XVI, ninguna de ellas estaba en la Cuchillería (por aquel entonces las calles receptoras de estos establecimientos eran principalmente la Zapa y la Herre).

No obstante, sin necesidad de remontarnos al medievo, hace ‘tan solo’ siglo y medio, a la Cuchillería se le podía haber definido como ‘una calle con mucha escuela’, pues estos establecimientos educativos abundaban en ella. Para entender la situación contextualicémosla un poco. Según narran quienes han estudiado la historia de Gasteiz, el siglo XIX, y principalmente su segunda mitad, además de ser un periodo convulso en el que tuvieron lugar varias guerras y revoluciones, fue al mismo tiempo una época donde en Gasteiz la cultura, el conocimiento y la educación que estaba en la base de todo ello, recibieron un importantísimo impulso en nuestra ciudad, hasta el extremo de que llegó a ser denominada en aquel entonces como “la Atenas del Norte”[xiv]. Baste como referencia sólo un dato: el 75% de la población gasteiztarra de entonces estaba alfabetizada, dato muy superior a cualquier otra capital o ciudad del entorno. Como ya hemos dado a entender, buena parte de ello tenía que ver con las numerosas escuelas existentes en aquel entonces en Gasteiz que adiestraban en esas capacidades a su población.

Aunque no todas las escuelas de Gasteiz se ubicaban en la Cuchillería (ni tan siquiera era la calle con mayor número de ellas, que por algo la calle de Las Escuelas tiene ese nombre), sí que un llamativo número de ellas (tanto públicas como privadas) eran acogidas en la Cuchillería. Veamos algunas de ellas siguiendo un criterio cronológico.

Según los datos que hemos podido recabar, tal y como recoge Paloma Manzanos Arreal[xv]:

En Vitoria en octubre de 1831, don Andrés Pablo de Idígoras abrió en el número 19 de la calle Cuchillería una de las primeras escuelas laicas privadas (lo que hoy llamaríamos colegio), orientada a la enseñanza de los hijos varones de las clases pudientes de la sociedad vitoriana. El edificio contaba con espaciosas salas y aulas para el estudio y un gran jardín, en donde los alumnos podían jugar a la hora del recreo y hacer gimnasia. Ya en aquellas fechas el deporte y los juegos se consideraban fundamentales tanto para el desarrollo físico como mental del niño.

Pero sin duda quien más datos aporta sobre la realidad de las escuelas en Gasteiz en esos tiempos es el detallado trabajo (toda una tesis) de Beatriz Garai Ibáñez de Elejalde[xvi]. Ella nos cuenta, por ejemplo, que:

La Escuela Normal de Maestros comienza a funcionar en el año 1856, en un principio se instala en una casa de la calle Zapatería, propiedad del Marqués de Legarda, luego se trasladaría a un edificio de la calle Cuchillería (en la casa número 69, propiedad de Mariano Jalón), comprado entre el Ayuntamiento y la Diputación, ubicándose junto a esta Escuela Normal de Maestras, una escuela de párvulos. (…) en 1864 se construyó en el solar que ocupaban las antiguas escuelas gratuitas de niños, escuelas de Mendoza y San Esteban, en las casas y terreno situados entre la Cuchillería 69 y la conocida con el título de latinidad en la calle las Escuelas y adherentes En este edificio de nueva planta  se instalan también, las escuelas de niñas, y la escuela de párvulos. Tiene adosada la casa con fachada a la calle de la Cuchillería propiedad del Ayuntamiento y la Diputación

Esta casa de la que nos habla, se compró por 115.500 reales, y tenía huerta, granero y estercolero. Garai Ibáñez de Elejalde también añade el significativo detalle de la previsión con la que se funcionaba, al poner ciertas condiciones a la casa que ocupaba la familia Manteli, que en esa misma esquina de la segunda vecindad de Cuchillería tuvieron durante mucho tiempo la imprenta Manteli:

Algún pequeño problema hubo que superar al construir este edificio para la Normal de Maestras, ya que existían edificios muy cercanos al mismo, que podían dificultar en un futuro las buenas condiciones de orientación y luz que en ese momento dispone. Así pues,  señalan como condición que los dueños del terreno contiguo, Hijos de la Viuda de Mantelli, tengan precauciones al edificar en un futuro para  que no quiten luz al edificio de la nueva Escuela Normal. “(…) que no podrán los dueños de los terrenos levantar ningún edificio que pase de la altura de los marcos inferiores de las ventanas bajas del establecimiento y a una distancia mínima de 30 pies a contar de la muralla que sirve de base a su fachada (…) , y que corresponde a la sala de descanso de los párvulos”

En estos edificios, no era raro que, además, tuviera su vivienda algún maestro de la escuela. En esta en concreto vivía el maestro de párvulos. De hecho, con el paso del tiempo, a primeros del siglo XX, este edificio pasó a cumplir funciones de “Casa para las maestras”, hasta que en fechas posteriores se dedicó a “Casa Cuna”.

A lo ya contado hay que sumar el siguiente dato:

Una vez construidos los edificios de ambas Escuelas Normales, la mayor parte de las escuelas de la ciudad se instalan en ellos.

Durante el último cuarto del siglo XIX se asiste también al incremento de las escuelas privadas o libres, varias de la cuales se instalan también en la Cuchillería:

Los datos de la década posterior confirman el aumento de las escuelas particulares en la ciudad, en 1886 existen 39 escuelas particulares o libres (…) [en 1887] Carmen Acero, maestra elemental solicita permiso para abrir un colegio de 1ª enseñanza para niñas en la calle Cuchillería nº37, solicitud que es autorizada por el alcalde José Echanove”

(…) En esa misma época aparecen solicitudes de apertura de escuelas particulares; en 18951505 se abre una escuela particular de párvulos en la calle Correría; y en 1899, otra en la calle Cuchillería

Esta de Cuchillería en 1899, se solicita a cargo de Francisca Pinedo e Ibarrola, y se ubica en la planta baja del número 103 de la calle.

Por lo que respecta a la educación elemental religiosa de niñas, sabemos por Francisca Vives Casas[xvii] que la primera escuela se instaló en la Cuchillería:

De la enseñanza privada, además de lo relativo a la educación elemental, solamente en las últimas décadas del siglo se asentaron en Vitoria algunas congregaciones religiosas femeninas de las que nacieron los primeros colegios privados de niñas de fi n de siglo: Carmelitas y Ursulinas. Las primeras, al parecer, fueron las Carmelitas de la Caridad, según consta en una estadística municipal de 1878, según la cual el 21 de junio de 1870 esta asociación, llamada Colegio del Niño Jesús, obtenía la autorización del obispo de la diócesis y de todas las autoridades de la provincia y la ciudad, instalándose en una casa particular en el nº 114 de la calle Cuchillería, bajo la dirección de 9 hermanas Carmelitas de la Caridad. En el momento de la estadística, se afirmaba que el número de alumnas era de 225, de las que 140 asistían a la enseñanza de pobres externas, 70 externas de pago y 15 acogidas internas.

Volviendo al detallado trabajo de Garai Ibáñez de Elejalde, conocemos que al principio del siglo XX hubo más escuelas privadas ubicadas en la Cuchillería. Por ejemplo, el colegio San Francisco de Asís, situado, al menos desde 1911, en el número 24, 1º piso de la calle. En 1915 se intentó así mismo instalar una escuela de primera enseñanza de manera provisional en el bajo de ese mismo número 24, pero solo se le autorizó como escuela de párvulos y si no admitía más de 70 alumnos, ya que no reunía las condiciones higiénico-pedagógicas que para el proyecto inicial se requerían.

Pero si acudimos a otra fuente, en este caso al cronista de la ciudad Venancio del Val[xviii], encontramos todavía más escuelas ubicadas en esos tiempos en la Cuchillería:

En 1887 se estableció una escuela en el número 34, y dos años más tarde funcionaba otra, también mixta, en el 42. A principios de siglo hubo una en el 24, y asimismo en la relación de 1915 figuraban otras tres de párvulos en los números 85, 94 y 110. Anteriormente se fundó otra en la casa signada con el número 99.

Así, si recopilamos los datos vistos hasta ahora, nos encontramos con que por aquellos tiempos llegó a haber algún tipo de escuela al menos en los siguientes edificios de la Cuchillería: 19, 24, 34, 37, 42, 69, 85, 94, 99, 103, 110 y 114, teniendo en cuenta además que en algunos casos esos edificios recogían a más de una escuela, no nos parece exagerado afirmar como hemos hecho que por aquel entonces la Cuchillería era una ‘calle con mucha escuela’. Sin olvidar que el cobijo que ofrecía la calle al impulso a las actividades culturales no se limitaba exclusivamente a las escuelas en ella ubicadas. Porque durante el siglo XIX había un edificio (con entrada primero por la Pintorería y posteriormente por la Cuchillería) que acogía en su interior a la que se consideraba la más importante sociedad cultural de aquel siglo. Hablamos del conocido como ‘El Liceo’ o Teatrillo, tal y como nos lo describe el interesante blog Historias de Vitoria-Gasteiz, quien también nos ofrece el dibujo del local que acompañamos a continuación:

EL LICEO (también llamado el Teatrillo): Fue la más importante sociedad cultural que hubo en el siglo XIX (en los primeros años de la década de los 40). Era una sociedad artístico-literaria con sede en la calle Pintorería (aunque en 1845 se le dio entrada por la calle Cuchillería) y tenía un salón de actos donde se representaban obras musicales, lecturas y dramatizaciones teatrales, sobre todo con actores-socios aficionados de la ciudad). El dibujo que ilustra cómo podría ser este teatro es del periódico El Lirio, de 22 de enero de 1846)

Fuente: Historias de Vitoria-Gasteiz

 

Los datos sobre la calle sacados de los Nomenclator y Callejeros entre 1855 y 1940… y salto hasta el 2000

Aprovechando ahora los datos que aportan los Nomenclator y Callejeros que, a medida que Gasteiz se iba extendiendo, iba realizando el Ayuntamiento, podemos ver algunas de las transformaciones que se operaron en la Cuchillería entre 1855 y 1940.

En marzo de 1855 siendo Alcalde Juan de Ayala y Secretario Mateo de Moraza, el Ayuntamiento aprobó unas bases para “metodizar la numeración de las casas”. A resulta de ellas la Cuchillería quedó configurada de la siguiente manera:

Primera Vecindad:

  1. Acera izquierda: números del 1 al 39
  2. Acera derecha: números del 2 al 38 (se especifica que en el 28 estaba el “Salón Minerva” y el 30 era una “cochera”).

Segunda Vecindad:

  1. Acera izquierda: números del 41 al 69
  2. Acera derecha: números del 40 al 60 (se especifica que el 58 era el “Taller de Irurzun”)

Tercera Vecindad:

  1. Acera izquierda: números del 71 al 117 (se especifica que los números 109 y 111 eran “Dependencias de la Colegiata”)
  2. Acera derecha: números del 62 al 114

Con lo que queda claro que la calle contaba por aquel entonces con 116 edificios.

En mayo de 1867 el Ayuntamiento debe elaborar otro informe para conseguir el “arreglo de la rotulación de las Calles y numeración de las Casas”. Por lo que respecta a Cuchillería el informe dice:

El número 63 de la acera izquierda se reformará por estar borrado, y el 69 colocarse encima de la puerta principal de la casa por hallarse sobre la ventana que hace esquina al cantón.

En la acera derecha hay dos números 8, teniendo el segundo la palabra Bis; mostrándose toda ella conforme. Entre el nº 104 y 106 hay un solar cerrado sin número que debe corresponder a la casa nº 106.

 En 1881 el Ayuntamiento edita el “Cuaderno por orden alfabético que comprende todas las calles que actualmente constituyen la M. N. y M. L. ciudad de Vitoria, con la antigua y moderna numeración de casas y Vecindad á que pertenecen, aprobado por su Excmo. Ayuntamiento en sesion ordinaria de 23 de Marzo de 1881, siendo su Alcalde Presidente D. Alvaro Elio y Mencos”. Según ese documento, la Cuchillería tenía idéntica numeración a la de 1855, incluso todos los edificios que se hacían constar como observación, seguían existiendo de la misma manera.

 

En 1887 el “Cuaderno de rotulación de calles y numeración de casas” no separa ya por Vecindades, sino por los tramos entre cantón y cantón, describiéndola así:

Acera izquierda:

  • Del inicio de la calle hasta el Primer cantón o travesía a la calle de Escuelas: números del 1 al 39 (se especifica que el 3 es un solar y que el 7 y 9 son todo un edificio)
  • Del primer cantón o travesía a la calle de Escuelas al Segundo cantón o travesía a la calle de Escuelas: números del 41 al 69.
  • Del segundo cantón o travesía a la calle de Escuelas al Tercer cantón o subida a la Catedral: números del 71 al 97.
  • Del tercer cantón o subida a la Catedral hasta el final: números del 99 al 117 (se especifica que los números 109 y 111 son Dependencias de la Catedral).

Acera derecha

  • Desde el inicio hasta el Primer cantón o bajada a la Pintorería: números del 2 al 38 (se especifica que en el 4 “nació el insigne patricio alavés, Don Mateo Benigno de Moraza; que el 24 es la “Casa llamada del Cordón” donde el año 1522 estando hospedado en ella el Cardenal Adriano, fue nombrado Papa, y que el número 30 es un taller).
  • Desde el Primer cantón o bajada a la Pintorería al Cantón de Santa Ana, segundo de la Cuchillería: números del 40 al 60 (se especifica que el 58 es un Taller y que el 60 es el Palacio de marqueses de Bendaña).
  • Desde el Cantón de Santa Ana, segundo de la Cuchillería al final: números del 62 al 110

Como podemos observar, a pesar del tiempo transcurrido desde 1855, no ha habido grandes cambios. En la acera izquierda de los impares prácticamente ninguno, alguno más en la de los pares, que pierde dos edificios.

El “Nomenclator de las entidades de población, vías y edificios del Ayuntamiento de Vitoria” de 1897 no nos muestra casi variaciones, salvo las siguientes:

  • Que en 1864 el Ayuntamiento adquirió la casa del número 69 para las maestras de la Escuela.
  • Que el número 30 que antes era un taller ahora ya es casa.
  • Que el número 38 se había derribado para ensanchar el cantón.
  • Que el número 58 era un taller de torneros.

En el Nomenclator de 1910 tampoco aparecen grandes cambios salvo:

  • Que la casa del número 71 había sido derribada, pasando a tener la numeración 69 y 71 la Casa para las Maestras.
  • Que el anterior número 38 ahora era un solar.
  • Que las casas de los números 62 y 64 estaban en ruinas.

Pocos cambios también en el Nomenclator de 1920 salvo que el solar que había en el número 3, recogido desde 1887, ya había dejado de ser solar.

Más cambios se registran en el Nomenclator de 1940, con lo que procede hacer una descripción de toda la calle en ese momento:

Acera izquierda:

  • Desde el inicio de la calle hasta la Travesía al Cantón de San Francisco Javier: números del 1 al 39 (pero se especifica que los antiguos edificios numerados 1, 3 y 5, ahora forman parte de un solo edificio con los tres números; igual que los números 7 y 9 siguen formando parte de un solo edificio).
  • Desde la Travesía al Cantón de San Francisco Javier hasta la Travesía al Cantón de Santa Ana: números del 41 al 71 (pero especifica que los números 69 y 71 forman parte de un sólo edificio, que en los anteriores Nomenclator había sido “Casa para las Maestras” y ahora era la “Casa Cuna”).
  • Desde la Travesía al Cantón de Santa Ana hasta la Travesía al Cantón de San Marcos (que hasta ahora no se hacía constar): números del 73 al 97.
  • Desde la Travesía al Cantón de San Marcos al final: números del 99 al 117 (se especifica que mientras las Dependencias de la S.I. Catedral antes estaban numeradas con los números 109 y 111, ahora solo lo están con el 109).

Acera derecha:

  • Desde el inicio de la calle  hasta la Travesía al Cantón de San Francisco Javier: números del 2 al 38 (especifica que el 24 seguía siendo la Casa del Cordón, y que los antiguos 36 y 38 habían pasado a ser un sólo edificio numerado con ambos números).
  • Desde la Travesía al Cantón de San Francisco Javier hasta la Travesía al Cantón de Santa Ana: números 40 al 62 (se especifica que el 58 corresponde al “Palacio que fué del Marqués de Bendaña”, y que el 60 y 62, que en 1920 eran un solar, ahora era un edificio sólo,  una carpintería).
  • Desde  la Travesía al Cantón de Santa Ana hasta el final de la calle: números 64 a 110.

De ese 1940 hemos de dar un salto de unos 60 años, para recoger ahora los datos que sobre la calle nos aportan las fichas urbanísticas elaboradas para la redacción de la revisión del PERI que se aprobaría en 2006.

Según la recopilación que hemos hecho de esos datos individualizados por edificios, a primeros del nuevo milenio la calle Cuchillería contaba con 101 edificios, de los cuales 97 eran viviendas (sólo 2 contaban con ascensor), 2 museos (el BIBAT) y otros dos almacenes (los de la Catedral en la tercera vecindad). Así mismo, contaba con un solar, el de la antigua carbonera del número 28 (que, como luego veremos) las iniciativas en auzolan de la comunidad vecinal transformaron en dos ocasiones en la bolera “Bolo-bolo. Esos 97 edificios sumaban un total de 529 viviendas, de las que 120 se hallaban vacías. En 30 de las habitadas, las vecinas que en ellas residían padecían hacinamiento. En 105 del total de 409 viviendas habitadas (esto es, en una de cada cuatro) las personas empadronadas eran todas mayores de 65 años. El total de personas empadronadas en la calle Cuchillería era de 849 personas vecinas.

 

 

Mujeres de la Kutxi con mucha historia silenciada: cuatro casos a modo de ejemplo

Es bien sabido que en eso que denominan “Anales de las Historia” y que recogen más o menos la ‘Historia oficial’, no hay apenas espacio dedicado a recoger la historia de la mitad de la población: las mujeres. Y las pocas que por alguna circunstancia logran ‘colarse’, suelen serlo habitualmente por su condición de “esposa de”, “madre de” o “hermana de”. Eso, o porque su condición de relevancia sociopolítica o fortaleza económica (bases principales sobre las que habitualmente ‘se escribe la Historia’) hace que su inclusión sea ‘justificada’. Nosotras nos participamos de esa lectura sesgada y manipulada de la Historia. Sabemos además que los hechos verdaderamente destacables son los protagonizados por las sociedades, y que esas sociedades son habitualmente sostenidas por el esfuerzo, empeño y sabiduría de las mujeres con su denodado trabajo cotidiano de reproducción de la vida, algo que no tiene cabida en la ‘Historia oficial’ que se nos transmite.

Por todo ello se hace muy complicado encontrar detalles, por pequeños que sean, de la historia de las mujeres de la Cuchillería. Vamos no obstante a intentar reseñar varios casos de mujeres que han vivido en la Kutxi, bien sacándolas de su anonimato, bien, en el de las algo conocidas, intentando aportar a lo ya reseñado en sus biografías algunos matices ‘insignificantes’ para quienes escriben la Historia, pero que a nosotras nos hablan de lo que más nos importa: la fuerza y la determinación de esas mujeres. Solo hemos conseguido reunir unos pocos detalles, pero ojalá sirvan para gritar bien clarito la importancia de la historia de las mujeres, también en el caso de la Cuchillería. Somos conscientes, no obstante, que son muchas las mujeres de la Kutxi (de razas, colores, ideologías, religiones, culturas y costumbres muy diversas) que con su inconmensurable trabajo cotidiano (dentro y/o fuera de casa) son verdaderas heroínas que a pesar de todas las penurias económicas y la desatención institucional, sacan adelante a sus familias; sin ellas la Kutxi (como el resto del barrio) no tendría ni pasado ni presente ni futuro. Cada una de ellas merecería estar en esta limitada reseña de mujeres de la Kutxi que ofrecemos.

 

Martina de Gorostiza y Acedo

Gracias a la labor de algunas historiadoras (especialmente de Paloma Manzanos Arreal y Francisca Vives Casas[xix], hemos podido conocer los nombres propios de algunas mujeres vitorianas que hasta ahora figuraban en el anonimato, o tan sólo aparecían en los libros de historia en su condición de “mujeres de”. Es el caso de Martina de Gorostiza y Acedo (1787-1862), hija de Matías de Gorostiza y Teresa Acedo (también gasteiztarras) y durante décadas tan sólo conocida como “Viuda de Manteli”, ello por el hecho de haber enviudado de Agapito Manteli e Ibarrondo, quien daba nombre a una de las primeras imprentas que hubo en Gasteiz, ubicada en el entonces número 63 de la calle Cuchillería (en la segunda vecindad, enfrente del Palacio de Bendaña) y que editó muchos de los textos oficiales y de la Real Sociedad Bascangoda de los Amigos del País. La historia oficial pone sólo el acento de que tras la muerte de Agapito Manteli (quien había tomado el relevo a su padre Baltasar Manteli, que es quien había puesto en marcha el negocio) la imprenta se mantuvo como “Viuda e Hijos de Manteli”, aunque un año después (en 1831) cambió de nombre por el de “Viuda de Manteli e Hijos”, en una época en que las viudas eran las únicas mujeres que podían dirigir la empresa familiar.

Obra curiosa impresa en “Viuda de Manteli é hijos” (fuente: todo colección)

 

Donde la ‘Historia oficial’ no pone su mirada es en las circunstancias en que Martina de Gorostiza tuvo que llevar a cabo esa tarea. Porque Martina, que se había casado con Agapito en 1811, vio como éste enfermaba gravemente sólo 13 años después, en 1824, muriendo 6 años más tarde, teniendo que asumir Martina no sólo las riendas del negocio durante 32 años, sino la crianza de las seis hijas e hijos que había tenido la pareja, y que a la muerte del marido contaban entre 6 y 18 años. Además de ello, tuvo que encargarse también del cuidado de su suegro (Baltasar Manteli) durante los dos últimos años de la vida de éste, ya que convivía con la familia en su domicilio de Cuchillería 56 (la numeración de esos años no era estricta en cuanto impares a la izquierda). Todo ello en una familia con una situación económica difícil que, como recoge Julio-Cesar Santoyo[xx], ya en 1804 solicitaba a las Juntas Generales que le diera “alguna ayuda de costa para alivio de mantener a la familia”, siéndole concedidos “200 reales de vellon”.

A pesar de todo ello, Martina de Gorostiza no parece que descuidara la preparación académica de sus hijos, como lo demuestra el hecho de que su hijo Sotero Manteli (quien tomó el relevo de su madre en la imprenta a la muerte de ésta, aunque solo por 8 años) terminara siendo “una de las figuras destacadas de la cultura vitoriana en la segunda mitad del siglo XIX” desde su condición de “literato e intelectual inquieto”.

Valga este reconocimiento a las capacidades de Martina de Gorostiza en su doble vertiente de empresaria y viuda responsable de una familia numerosa, pare reconocer de paso el de todas aquellas otras mujeres vecinas de la Cuchillería que a buen seguro atesoraron y atesoran al menos las mismas cualidades, pero de las cuales la ‘Historia oficial no tiene noticia’.

 

Rafaela Valdivia y Bravo

De las cuatro mujeres de la Cuchillería cuya historia intentamos rescatar a modo de ejemplo, es Rafaela Valdivia y Bravo (1783-1862, y por tanto coetánea de Martina de Gorostiza y Acedo) la menos desconocida por la ‘Historia oficial’. Habitualmente se reseña sobre ella tanto el hecho de haberse casado con Antonio Porcel, Marqués de Villa Alegre y San Millán, como por el hecho de haber establecido ella, en la casa familiar de Cuchillería 11 y 13, un observatorio astronómico. Así se referían a ella algunos de los cronistas más o menos oficiales de la ciudad:

Distinguíase en Vitoria por sus aficiones científicas D. Trinidad Porcél, marques de Villa-Alegre y San Millan, dedicado á las aplicaciones de la Química; y su esposa entusiasta de la astronomía, para cuyo estudio construyó un pequeño observatorio en su casa de la Cuchillería.

(Becerro de Bengoa en su “Libro de Alava” de 1877)

 

En los números 11 y 13 tenía un Observatorio astronómico, desde 1870, la ilustre dama Marquesa de San Milián, señora del sabio don Trinidad Porcel.

(Venancio del Val en su “Calles vitorianas” de 1979)

En ambos casos vemos que la señora del sabio marqués no tenía nombre… solo parece llamar la atención su observatorio astronómico. Afortunadamente, Francisca Vives[xxi] nos ofrece una mirada más profunda sobre su persona:

Este breve dato nos lleva a detenernos en una mujer culta y preparada científicamente, no sólo en los principios básicos habituales, sino en otros muy específicos e incluso extraños y difíciles para muchos varones.

Pero indaguemos un poco más en su persona. Pues bien, para empezar la “señora del sabio marqués”, sí tenía nombre, Rafaela de Valdivia y Bravo, natural de Granada y, lo que es más, si hacemos caso al detallado trabajo de Jesús Fernández de Bobadilla[xxii], el Marqués no llegó  nunca a poseer ninguno de los dos marquesados: “no llegando a suceder ni en el marquesado de Villa-Alegre ni el de San Millán, al morir antes que su padre y que su abuelo materno”, que eran quienes poseían los títulos respectivamente. Sobre quien sí recayeron fue sobre el hijo de Rafaela Valdivia y Antonio Porcel, Luciano Porcel y Valdivia, de quien Rafaela fue madre, tutora y curadora, pues su padre murió cuando solo tenía 3 años de edad.

No obstante, tras la muerte de Antonio Porcel (quien llegó a ser alcalde de Vitoria), según recogemos del Archivo Histórico Provincial de Alava[xxiii] se reveló otro dato bastante llamativo para la época, y que denota tanto la relación entre el matrimonio como el carácter de Rafaela de Valdivia y Bravo. Sucede que Antonio Porcel había entregado su testamento al notario seis días antes de su muerte, en un sobre lacrado para que solo se abriera después de su fallecimiento. Los puntos 5º y 6º del testamento guardaban toda una bomba de relojería:

“5º Declaro que estoy casado in facie eclesiae con la señora Rafaela Valdivia, en quien he tenido y tengo por hija legítima y única a Dª Epifanea de Porcel y Valdivia, pues aunque la expresada mi consorte tiene otro hijo llamado Luciano, de tres años escasos de edad, no es mío, por no haber cohabitado con dicha señora mucho tiempo antes de su concepción, pues se pasaron dos o tres años sin haber tenido acceso carnal ni cohabitación maritable…”

“6º En consecuencia declaro mi única y universal heredera de todos mis bienes a mi hija Epifanía sin parte alguna y con exclusión del expresado Luciano porque protesto delante de Dios que acabo de recibir sacramentado que no es mi hijo y espero que, en caso necesario así se declare en un tribunal de justicia…”

Es decir, que el supuesto marqués no decía sino que su supuesto segundo hijo no era suyo, pues desde mucho tiempo antes de su nacimiento no había cohabitado con Rafaela de Valdivia.

No podemos juzgar sobre la veracidad del asunto, pero sí sabemos, y con ello encontramos también un rasgo definitorio del carácter de Rafaela de Valdivia que ésta, lejos de venirse abajo ante lo que eso significaba en aquellos tiempos, hizo frente al asunto, hasta lograr darle la vuelta:

A su viuda no agradó en absoluto semejante declaración y acudió a los tribunales a solicitar la nulidad de estas cláusulas que ponían en evidencia su honor y excluían a su hijo pequeño de la herencia. Y la justicia falló a su favor: se declara a Luciano hijo legítimo del testador y, por lo tanto, coheredero con su hermana Epifanía y se ordena “que se borren dichas cláusulas…de modo que no puedan leerse ni entenderse…por considerarlas “ofensivas al honor, estimación y buena reputación de Dª Rafaela de Valdivia…”

Desde luego todo un carácter del de Rafaela, y una demostración de ser una mujer muy adelantada a sus tiempos no sólo en astronomía y otros saberes científicos, sino también en sus relaciones personales y en su determinación.

 

Fernanda Gómez de Arrieta

Poco podemos contar de esta navarra (natural de Genevilla), vecina de Gasteiz, casada y con dos hijos, más que el importante dato que nos aporta Ascensión Badiola Ariztimuño[xxiv]:

(…) fue acusada de dar gritos subversivos en la madrugada del día 18 de septiembre de 1936, tras un bombardeo en la capital alavesa. El denunciante dijo haber oído, aunque no pudo precisar el número concreto de la calle Cuchillería donde se oyó ―¡Viva Rusia!‖ y ―¡Ametrallarlos que los podemos (…)  El informe del Ayuntamiento tachaba a Fernanda Gómez de mujer pendenciera y de carácter exaltado. Por esas fechas José María Sarachaga Larrea era todavía un juez eventual de causas, pero fue el encargado de este sumarísimo de urgencia y de que Fernanda fuese encarcelada preventivamente en el Convento de las Hermanas del Corazón de Jesús, que entonces era la cárcel de mujeres de la provincial alavesa. La trasladaron a la prisión Central de Saturraran a cumplir cadena perpetua, pena que finalmente fue conmutada por la de ocho años el 1 de junio de 1943

Vemos cómo se las gastaban los golpistas con las “mujeres pendencieras y de carácter exaltado” que osaban “dar gritos subversivos”: cadena perpetua, posteriormente conmutada a 8 años. Lo que nos sale es gritar ¡viva la vecina pendenciera de la Kutxi!, gora Fernanda Gómez de Arrieta!!!

 

Tomasa y su oposición al PERI por amor al barrio

La historia de Tomasa sí que no aparecerá en ningún texto de ‘Historia oficial’ de la Kutxi, ni tan siquiera en el relato de cronista alguno, pero, sin embargo, buena parte de la gente más comprometida con el barrio la conoce perfectamente, por ser todo un ejemplo de amor al barrio por encima de intereses o comodidades personales.

Tomasa era (nos dejó hace unos pocos años) a principios del siglo XXI una mujer de 80 años que llevaba viviendo (en compañía de su hija Helena) medio siglo en su casa de la Kutxi 101 cuando un día le llegó de la Fundación Catedral Santa María una notificación: su casa, como el resto de viviendas habitadas en los portales contiguos que denominaba “Manazana 4”, iban a ser expropiada porque la Fundación decía necesitarlas de forma urgente para construir en ese lugar un gran museo de la Catedral.

Tomasa y Helena lo hablaron y llegaron rápidamente a una conclusión: sólo admitirían la expropiación de su casa si en ese lugar se iba a ubicar algo que fuera útil o necesario para el barrio, y como el museo no lo era, se negarían. A partir de ese momento iniciaron una oposición decidida (repleta de esfuerzos y sinsabores) contra toda la maquinaria legal, administrativa y política de las instituciones; oposición que se extendió durante más de una década, hasta que la Fundación renunció (al menos temporalmente) a su proyecto. La “urgencia” que alegaban se ha plasmado con el paso de los tiempos en que, tras expropiar al resto de vecindario de la manzana (decenas de personas), 18 años después la Fundación no ha acometido ningún plan en ese lugar.

Pero dejemos que sea la propia Tomasa la que lo explique, a través del texto que nos leyó al vecindario con motivo del homenaje que en el marco de las fiestas populares del Casco (Zaharraz Harro 2010) el barrio le dedicó por su compromiso y amor al Casco. Por aquel entonces Tomasa ya contaba con 90 añazos:

Hola. Buenos Días a todas y todos. Me llamo Tomasa y, junto a mi hija Elena, somos las vecinas que llevamos viviendo medio siglo en esta casa, el nº 101 de la calle Cuchillería, la Kutxi de la que nos quieren echar.

 Hace ya más de 10 años que la Fundación Catedral Santa María decidió encargar a un grupo de expertos la elaboración del llamado Plan Director de la Catedral.

(…)  Así, de buenas a primeras, decidieron que todas las personas que vivíamos en esta manzana debíamos abandonar nuestras casas, ¡ y eso que el propio Plan Director reconoce que nuestras viviendas no le son imprescindibles para sus planes de expansión!

 Claro, que pensaréis ¿y nosotras por qué no aceptamos como el resto la propuesta del Ayuntamiento y nos fuimos con nuestros trastos a otro lado? Pues veréis, (…) es muy sencillo: pensamos que ser vecina de un barrio es algo más que compartir calles y edificios con otras personas, es, sobre todo, un compromiso cotidiano por intentar conjuntamente entre todo el vecindario hacer de nuestro barrio algo de lo que nos sintamos orgullosas (sí como vuestro lema Zaharraz Harro), porque sepamos dotarle de todo aquello necesario para vivir don dignidad y porque huyendo de individualismos egoístas logremos una dimensión colectiva, de Vecindario con mayúsculas, tanto para disfrutar conjuntamente de unas fiestas como para afrontar colectivamente los problemas que nos afectan.

 Por eso le hemos dicho y le diremos las veces necesarias a la Fundación Catedral que para colaborar en la musealización del Casco, con nosotras que no cuente. Y por eso la respuesta que hemos recibido de ella ha sido primero un inicio de expropiación y ahora la amenaza velada de que igual declaran el edificio en ruinas porque los pisos superiores a nuestras viviendas están en mal estado.

 (…) Corre brisa fresca por el Casco. La organización de estas fiestas y las muestras de solidaridad que estamos recibiendo y que tanto agradecemos son buen indicativo de ello. Ojala que ante los negros nubarrones que sobre el barrio ciernen la Fundación Catedral y el PERI, sepamos entre todas convertir esa brisa en un huracán de compromiso vecinal que aleje los nubarrones y nos devuelva el cálido sol de la solidaridad que tan a menudo ha lucido en este barrio del que, nosotras también, nos sentimos realmente orgullosas. ZAHARRAZ HARRO!!

Tomasa y Helena en conversación vecinal (Zaharraz Harro 2010)

Valga esta reseña de la historia de compromiso vecinal de Tomasa para hacerla extensible a todas esas otras amonas del barrio que, también de forma anónima, tanto colaboran a dar vida y calor a la Kutxi.

 

Algunas casas y edificios también olvidados

Aunque ‘las piedras’ nos importan mucho menos que las gentes que viven detrás de esas piedras, en la ‘Historia oficial’ de la Kutxi también hay casas y edificios olvidados que merece mencionarse, no tanto por su “noble arquitectura” o “aspecto señorial”, sino por sus usos o utilidades, fueran estas positivas o negativas, que de todo hay. Porque cualquiera que acuda a folletos y guías turísticas o a textos históricos, podrá encontrar siempre reseñas de la Casa del Conde de Oñate (Kutxi 4), de la Casa del Cordón (24), del Palacio de Bendaña (56), de la Casa parroquial de Santa María (85) o la ya desaparecida Casa de los Cubos… y en la historia de la Kutxi ha habido y hay otros edificios de los que hablar.

Por ejemplo, algunas casas ya derribadas que en tiempos dieron a la Kutxi un aspecto muy distinto al actual. Es el caso de la Casa Fuerte o Torre de los Guevara, situada hasta 1924 al inicio de la acera izquierda de la calle, dando una imagen tan distinta de la entrada de la calle que hace difícil incluso identificarla. La descripción que sobre ella daba Colá y Goiti en 1900 era contundente:

En uno de los sitios más públicos de Vitoria existe una fábrica que ni es casa ni fuerte ni palacio, no sirve para vivienda de particular ni para casa de vecindad a pesar de tenerla, ni para alojar fuerza armada ni menos para albergue señorial; mezcla indefinible de todo eso tiene habitaciones come tabucos unas, como páramos otras; gruesos aunque no sólidos muros, por haber formado parte de la antigua muralla de la vieja ciudad; caminos subterráneos, hoy obstruidos, que la ponen ó al menos la pusieron un tiempo en comunicación con el próximo templo parroquial de San Vicente, dándola humos de fortaleza antigua ó feudal castillo; excelente para su tiempo, ridícula para la época presente, impropia para el servicio a que hoy se la destina y tan perjudicial para el ornato como para la comodidad de las comunicaciones. (…) las necesidades de la ciudad han aumentado y por lo tanto el tráfico de la Alhóndiga municipal a la cual da acceso la cuesta de san Vicente, cuya entrada inferior tan necesitada se halla de mayor anchura al par de que arrancando su rasante algunos pies más inmediata a la entrada en la calle de la Cuchillería, suavizando el declive tan pronunciado actualmente.

Finalmente fue derribada en 1925.

Fuente: Memoria Digital Vasca

 

Entre los usos que nosotras consideramos negativos está el caso de la Casa original de Diego de Salvatierra, la primera por la derecha en la primera vecindad de Cuchillería, en la que, según Venancio del Val[xxv], se ubicó la Capitanía General, hasta que en 1853 se trasladó a la plaza del General Loma, aunque Tomás Alfaro Fourier[xxvi] dice que estuvo en Cuchillería hasta 1866. Probablemente por eso Knör recoge la reseña de una “Plazuela de la Capitanía General” en un mapa del año 1866, en el espacio formado por la confluencia de la calle San Francisco, su cuesta y la entrada a la Cuchillería. Menos mal que posteriormente, tal como testimonia Eulogio Serdán, el bajo de este mismo edificio, en la primera mitad del siglo XX albergó un uso mucho más civilizado y útil para la población: fue la sede del Correo General de la Ciudad.[xxvii]. Hay que destacar además que, según recoge el ya citado trabajo de Ismael García Gómez, esta casa aún hoy en día, conserva sorpresas:

Por sorprendente que pueda parecer lo cierto es que en este punto aún hoy en día se conserva parte del alzado de la muralla; nos referimos a un tramo de muro público que actualmente se encuentra embutido dentro del nº 2 de la calle Cuchillería. Basta un vistazo a los planos del citado edificio (nosotros hemos consultado los referentes a la reforma de 1864, cuando el inmueble era sede de la Capitanía General) para concluir que el desmesurado grosor –aún observable- de su cierre meridional tiene que corresponder al trazado del viejo muro público.

No faltan tampoco las casas o edificios conocidos y resaltados en folletos turísticos o crónicas ciudadanas de las que se desconocen ciertos detalles que nos hablan de su historia con matices distintos a la propaganda oficial. Por ejemplo, es difícil encontrar textos que recuerden, como hace M. Camino Urdiain Martínez[xxviii], que la Casa de los Manriques Arana (por entonces con el número 28, hoy en día el 32) fue sede de la Diputación provincial entre 1822 y 1823, y que allí se reunió también la Junta Particular tanto en 1823 como de 1830 a 1834. Por cierto, que esa casa entonces pertenecía a Epifanía Porcel y Valdivía, hija de los Marqueses de Villa Alegre y San Millán, de quien ya hemos hablado anteriormente. O que, según Alfaro Fournier, en el antiguo Palacio de Bendaña hubo un taller de sillería y, además, allí se cebaban cerdos para la popular rifa de San Antón. Tampoco es muy conocido el hecho de que este Palacio de Bendaña, según recoge José Cola y Goiti[xxix] haya tenido (o tenga) un camino subterráneo que, según sus antiguos dueños, alcanzara por entonces hasta el “campo de Yudizmendi”, donde se ubicaba un polvorín militar; aunque el propio Cola y Goiti lo pone en duda, pensando que como mucho llegaría hasta la calle Nueva Fuera, que era donde estaba la parte oriental de la muralla cuando se construyó el palacio. Pero visto por dentro, como en la siguiente foto, lo distinto que era a lo que hoy día conocemos el interior del Palacio de Bendaña, todo es posible.

Fuente: Gasteiz Atzo

 

Por lo que respecta al último edificio de la izquierda de la segunda vecindad, Venancio del Val (1979) ubica entre 1936 y 1951 la “Casa Cuna”, una residencia benéfica para madres gestantes y con niños menores de dos años, abierta a mujeres que hubiesen recibido malos tratos y sin recursos económicos. Según el cronista vitoriano, en este mismo edificio estuvieron posteriormente la Cruz Roja y la Farmacia Municipal, y más tarde el Dispensario Antivenéreo. También recoge que en el último edificio de la izquierda de la tercera vecindad justo antes del cantón de San Marcos, se estableció al fundarse el Centro Gallego. Consta también[xxx] que en el entonces número 22 de Cuchillería se ubicó por primera vez en Vitoria la congregación religiosa llamada “Hermanitas de los Pobres”, en 1878.

Hay edificios de la Kutxi que ‘no son como parecen’. Por ejemplo, ¿quien diría que el edificio del número 3 alberga ni más ni menos que 15 viviendas (más trastero y 2 bajos) con una superficie edificada de más de 1.360 metros cuadrados, cuando, por ejemplo, el número 7 sólo tiene 300 m.c. de superficie edificada?

No podemos terminar la reseña de edificios, viviendas y solares de la Kutxi olvidados por la ‘Historia oficial’ sin hacer referencia a un solar muy querido por la gente de la Kutxi que anima la comunidad vecinal y el uso del auzolan como herramienta reivindicativa y práctica. Nos referimos, claro está, a Bolo-bolo y el solar correspondiente al número 28 de la Kutxi. Sabemos por Venancio del Val (1979) que:

En el número 28 hubo el pasado siglo un elegante salón de baile, titulado “Minerva”, donde se daban animadas fiestas, y que en los años de guerra fue destinada a almacén de  galletas, para las que se daban a los soldados. Asimismo estuvo la Sociedad “El Liceo”, a la que concurrían muchos vitorianos amigos de las Bellas Artes. Se cultivaban en ella la música, la pintura, la literatura y la declamación. Tenía también acceso por la calle Pintorería. Luego se convirtió en carbonería.

La carbonera momentos antes de empezar su derribo (foto: Manu Arakama)

 

Pues bien, esa carbonera resistió en pie hasta octubre de 2006, en que fue derribada, quedando ese solar vacío en plena Kutxi… hasta que la iniciativa popular vecinal, convocatoria de auzolan de por medio, decidió intervenir. Los hechos con detalle os los describimos en un texto que ofrecimos hace unos meses[xxxi], y que a grandes rasgos pueden resumirse en este párrafo:

(…) justo en mitad de esa calle, y pasando desapercibido para un buen número de personas al estar limitado a la vista por un muro de casi dos metros, existe desde hace años un solar vacío desde que, tras el derribo de la carbonera que existió allí en tiempos, los desacuerdos entre la familia heredera y la reglamentación sin sentido del PERI habían condenado al espacio a simple vertedero.

Lo que se planteaba en esta ocasión era mostrar las absurdas consecuencias de un proceso de pretendida rehabilitación integral que no sólo no atendía las necesidades del barrio, sino que le originaba nuevas. Porque esa rehabilitación del barrio centrada en la atracción turística de la Catedral había supuesto también la pérdida de otro espacio público, en este caso muy apreciado por las personas mayores, como era su antigua bolera alavesa25, ahora reconvertida en las oficinas de acogida a las visitas de la Catedral. Al mismo tiempo que condenaba a la inutilización a un espacio privado que tampoco podía ser utilizado públicamente. Siendo esto así, la lógica vecinal llegaba a una clara conclusión: utilicemos ese espacio amurallado y devolvámosle su utilidad convirtiéndolo en una bolera alavesa.

Así nació ‘Bolo-bolo’, la nueva bolera que el barrio ofrecía a sus personas mayores. Bolera que al día siguiente clausuraba el Ayuntamiento. Un año después se volvió a abrir en un nuevo auzolan vecinal, para ofrecer, en una sesión de “cine al aire libre”, con asistencia de más de un centenar de personas vecinas y amigas, el documental protagonizado y rodado por el barrio: “Tras las piedras vive un barrio”.

 

El vecindario en Bolo-bolo disfrutando de “Tras las piedras vive un barrio”

 

En cuanto a la calle en sí, su empedrado se llevó a cabo en el primer tercio del siglo XIX. Según Alfaro Fournier a mediados de ese mismo siglo se derribó el arco de su antiguo portal y se cubrieron los caños que corrían al descubierto por las traseras de las casas, para lo que parece que sirvió como experimento un trozo de la Cuchillería:

El 27 de Diciembre de 1854 la Comisión de Obras presentaba un proyecto sobre embocinamiento de los caños de las vecindades, habiendo construido como modelo un trozo en la calle de la Cuchillería, y casa de D. Cándido Angulo. El Ayuntamiento acordó que se cubrieran todos los caños de la Ciudad entre calles por los dueños de las fincas en el plazo de cuatro meses, pues en otro caso la Corporación Municipal, procedería á realizarlo á expensas de los mismos. No llegó á cumplirse ese acuerdo, á pesar de la perspectiva del cólera que venía invadiendo á España.

 

Las traseras de la Kutxi: torres, huertas, patios, graneros, trinquetes…

Ya hemos visto cómo a principios del XIX, la casa que se ubicaba en el hoy edificio del número 32 tenía en su trasera nada más y nada menos que huerta, cochera y trinquete. O que de los 51 pozos que en Cuchillería se contabilizaban en 1856, 20 estaban ubicados en cuadras, 13 en patios y 16 en huertas.

Igualmente hemos contemplado también cómo al describir en 1862 la entonces casa nº 69 de la Kutxi que iba a ser dedicada a Escuela Normal de Maestras y Párvulos, se nos decia que constaba de huerta, pozo, granero y estercolero.

Azkarate y Solaun[xxxii] por su parte, nos hablan de las 3 ó 4 torres de la muralla de la ciudad que debieron estar ubicadas en las traseras de la acera izquierda de la Kutxi. Una de ellas, por ejemplo, localizada en la trasera de los actuales portales 77-79.

Añadamos también que en el excelente trabajo de Ismael García-Gómez ya citado, se establece una hipótesis sobre el trazado de las antiguas murallas de Vitoria-Gasteiz, según el cual en las traseras de la Kutxi habrían estado ubicadas nada más y nada menos que 9 torres.

Son muchas, por otra parte, las referencias a las partes traseras de la Kutxi que se pueden encontrar referenciadas en documentos de los diversos archivos. Veamos otro ejemplo, en esta caso correspondiente a un documento de 1808:

“Una casa en la tercera vecindad de la Calle de la Cuchilleria en la cera o lado del Portal de San Marcos con su patio y pozo y la mitad de la huerta o jardin que llega a la muralla de la ciudad” (1808, AHPA, P. 10.291, f. 8).

Inimaginables son, en definitiva, los ‘diversos mundos’ que se pueden encontrar en las traseras de los edificios de Cuchillería. Porque, además de seguir albergando hoy tanto los imprescindibles añadidos edificatorios para que muchas viviendas pudieran contar con wáteres de los que carecían, así como almacenes para bares y tiendas o las no pocas huertitas, nos consta que, al menos hasta hace pocos años, la trasera de un edificio de la primera vecindad contaba con una pequeña piscina (¡dónde y en Gasteiz, en lo alto de la colina!). Baste como punto final el señalar que las dos fotos que (según la época del año) presiden la cabecera de este blog, pertenecen precisamente a la trasera de uno de sus edificios.

 

 

La Tercera Vecindad de la Kuxti: olvidada por pobre y rebelde.

En nuestra intento por rescatar de la ‘Historia olvidada’ tanto formas de organización popular como personas y hechos no contemplados por la ‘Historia oficial’, no podemos cerrar este texto sobre la Kutxi sin parar nuestra mirada sobre su Tercera Vecindad, la parte más olvidada de la calle, tal vez por ser, como vamos a ver, la considerada más pobre materialmente (tanto en la ampulosidad de sus edificios como en la economía de su vecindario) y, al menos en las últimas décadas, quizá la más rebelde. En la que, además, han vivido algunas de las persona vecinas de la Kutxi más peleonas y de dedicadas a la reivindicación social y vecinal del Casco.

Un ejemplo de demostración del desprecio con el que algunos cronistas han tratado a esta tercera vecindad (que va desde el Cantón de Santa Ana hasta el final de la Kutxi) es la forma en la que, después de dedicar un buen montón de referencias sobre las otros dos vecindades, Becerro de Bengoa, en su “Libro de Alava” despacha su mirada sobre esta tercera vecindad de Cuchillería:

La tercera vecindad es la de San Marcos, y no hay en ella ninguna construcción notable, si no es la moderna fachada de la sacristía y dependencias de la Catedral.

 

Un vecindario económicamente empobrecido

Más allá de la cuestión sobre la ‘notabilidad’ o no de sus ‘piedras’, vamos a intentar poner el acento en su población. Acabamos de decir que quizá uno de los ‘pecados’ de esta tercera vecindad es que, en comparación con las otras, su vecindario era especialmente pobre económicamente, lo que además le suponía otros males mayores. Algo que ya sucedía hace más de cuatro siglos, como se recoge en este texto de finales del siglo XVI, en el contexto de una plaga de peste en Gasteiz, reseñado por Manuel Ferreiro y Juan Lezaun[xxxiii]:

“en el ospital de olaricu y en la hermita de san cristobal no ay lugar donde se puedan rrecoger los que adelante enfermaren y ba ocurriendo la enfermedad especialmente en los barrios de santo domingo, y ha comen.ado a tocar en la tercera bezindad de la cuchilleria, donde ay mucha gente pobre”

(A.M.V., AA.MM. 1597-1602, lib. 26, fol. 134v.)

Podemos ver también en el “Diario de Madrid” del domingo 30 de abril de 1809 cómo se anuncia de la salida a subasta de dos viviendas de la tercera vecindad de Cuchillería, en la que vivían alojadas personas vecinas gracias a “obras pías”, una forma de beneficencia:

(…) Ventas judiciales

De orden del señor alcalde y juez ordinario de la ciudad de Vitoria y su jurisdicción, como comisionado regio, tiene señalado para sacar a remate en pública subasta el día 14 de mayo próximo, en una de las salas de su casa consistorial (…) otra casa con su huerta y patio, sitas en la tercera vecindad de la calle de la Cuchillería, en que habita Doña Ana de Rico, pertenecientes a Obras Pías, instituidas en la insigne iglesia colegiata de Sta. María de esta dicha ciudad, por la renta anual de 440 rs. (…) otra casa sita en la tercera vecindad de la calle de la Cuchillería, de dicha ciudad, en que habita D. Antonio de Arco, correspondiente a fundación piadosa, instituida en la insigne iglesia colegial de Santa María, al contado 9680 rs., y al fiado 14520.

Finalmente, y para no alargarnos mucho, reseñemos lo recogido por Knör y Martínez de Medina en su citada obra toponímica. Un documento de principios del siglo XIX en el que se habla de la “casa de viudas de la vecindad”, siendo estas “casas de viudas” establecimientos benéficos donde se albergaba a las viudas sin posibilidades económicas. Hay que deducir que el número de ellas en la tercera vecindad era importante, al haber tenido que crear una “casa de viudas” para la propia vecindad:

“… una casa de alto en bajo sita en esta ciudad y tercera vecindad de la Calle de la Cuchilleria señalada con el número noventa y cinco, que confina por oriente à la calle publica, por mediodia con Casa titulada de las Viudas de la vecindad, por poniente con la Iglesia Colegiata de Santa Maria y por Norte con un solar propio de la misma insigne iglesia colegiata”

(1826, AHPA, P. 8.542,f. 663v).

 

La digna resistencia vecinal en 1852

Pero hemos dicho que la Tercera Vecindad de la Kutxi, además de por su pobreza económica se distingue también por su dignidad y espíritu rebelde, y aunque para demostrarlo vamos a centrarnos en diferentes aspectos de los últimos veinte años, hay datos no recogidos en las crónicas ni en los manuales de historia que hablan de esa actitud también en siglos precedentes. Uno de ellos lo dimos a conocer en su día en el libro sobre las Vecindades Vitorianas[xxxiv].

La cuestión estaba en que en 1852 la Tercera Vecindad eligió como Mayoral[xxxv] a un vecino, profesor de la Casa de la Piedad. Éste, descontento con su nombramiento, presentó una alegación ante el Ayuntamiento argumentando que era profesor de instrucción primaria en el citado centro, lo que le ocupaba todo el día y algunas noches, haciéndole imposible cumplir con las tareas de Mayoral. El Ayuntamiento le aceptó la alegación y le eximió de cumplir sus tareas de Mayoral. Pues bien, eso no fue sino el principio de un curioso litigio entre la 3.ª Vecindad de Cuchillería y el Ayuntamiento.

Al año siguiente, en 1853, la Vecindad volvió a elegir Mayoral al profesor que había sido eximido y éste volvió a recurrir ante el Ayuntamiento, quien de nuevo le eximió de su nombramiento de Mayoral. Ante ello, la Vecindad, con fecha 15-05-1853, dirigió un escrito al Ayuntamiento en el que afirmaba que la Vecindad “obedece pero no cumple” lo ordenado por el Ayuntamiento hasta que éste no les dijera en qué ley u ordenamiento se basaba para tomar tal decisión.

La respuesta por parte del Ayuntamiento no se hizo esperar, y en escrito de fecha 18-05-1853, en el que hacía constar claramente su malestar, ordenaba obedecer a la Vecindad, advirtiéndole de que, en caso contrario, le impondría una multa de 300 reales.

Pero la Vecindad, lejos de arredrarse ante las amenazas del Ayuntamiento, con fecha 07-06-1853 presentó un recurso ante el Gobernador Civil, en el que, entre otras cosas, decía:

[La Vecindad] se compone de más de 40 casas, y no son más que diez y ocho los vecinos que cuenta, por estar habitadas las más por eclesiásticos, viudas y aforados de guerra y hacienda.

[…] La carga de Mayoral en Vitoria esta gravada Excmo. Sr. Como ninguna otra en todo el reyno, pues además de comunicar las órdenes del Ayuntamiento a sus vecinos, tiene que acudir a los incendios bajo multa de tanto o cuanto, y llevar agua a las órdenes de un alguacil como si fuera un verdadero peón; la de acudir a los entierros haciendo de ceroferario; acudir a las rogatorias, y alojar a la tropa a las órdenes del mismo alguacil que le entrega en la plaza un pelotón y le dice llévalas a tu Vecindad, teniendo pagado un boletero de los fondos del Ayuntamiento.

[…] [si el elegido Mayoral por la Vecindad no lo hace] de otro modo tendrán que hacerlo personas que tienen que ganar la subsistencia diaria al jornal, de lo que resultarían quejas y perjuicios.

[…] ¿a quién mejor puede dirigirse la Vecindad para saber la exención de la Ley que al guardán de la misma Ley? Y en un tiempo que se dice que todos somos iguales ante la Ley!!! Pues si todos somos iguales Ibáñez tiene que llevar la carga como los demás vecinos […].

Argumentadas razones las expuestas por la Vecindad y denodada defensa de su autonomía para, desde el mejor conocimiento de las circunstancias, proceder como estimara oportuno.

Maravillosa demostración de “pase foral vecinal” (se obedece pero no se cumple) de la Tercera Vecindad.

 

La digna resistencia vecinal en el siglo XXI

Pero demos un salto en la historia de casi siglo y medio. A las puertas del siglo XXI, y demostrando una vez más la poca consideración que las instituciones tenían con esta Tercera Vecindad de Cuchillería, la Fundación Catedral Santa María decide que toda la cera izquierda desde el cantón de San Marcos (la que el PERI denomina “Manzana 4”) la quiere dedicar a un museo de la catedral, y que por tanto todo el vecindario que en ella residía (unas 50 personas) tenía que abandonar sus hogares (vía expropiación) para dejar lugar al Museo.

Proyecto el del museo (ni ningún otro) que 18 años después sigue paralizado, entre otras cosas porque después de obligar al vecindario a abandonar sus hogares la Fundación se topó con que la protección urbanística sobre esas viviendas impedía hacer el “Museo escaparate” (con fachada de cristal que permitiera su vista desde la calle) que pretendía. Ese es el respeto por el vecindario que demostró la Fundación Catedral.

Sobre este asunto ya hemos comentado la dignísima resistencia vecinal que llevaron a cabo Tomas y Helena, las vecinas del 101, pero no fue la única. En consonancia con la idea de comunidad vecinal que se viene alimentando en el barrio desde hace bastantes años, en 2006 un grupo de personas jóvenes decidieron intervenir, okupando el inmueble contiguo al de Tomasa y Helena, naciendo así “la kasa okupada de Kutxi 103”.

Y lo hacían con un objetivo doble: por un lado para denunciar las maniobras de especulación, musealización, gentrificación y demás que impulsan el PERI y el Plan Director Catedral, y, por otro, apoyar y dar calor a Tomasa y Helena en su resistencia al despropósito institucional. Ambas objetivos los estuvieron cumpliendo durante cinco años, hasta que llegó la venganza institucional vía desalojo policial. La historia de denuncia y resistencia de las personas vecinas de ambos edificios está resumida en un texto del colectivo vecinal Egin Ayllu[xxxvi].

 

No son los del 101 y el 103 los únicos ‘focos de resistencia’ que le surgieron al PERI y a la Fundación Catedral en esta Tercera Vecindad. Pocos meses después de la okupación del 103,  el colectivo Hementa eta Munduan okupó también la lonja del 99 (expropiada igualmente por la Fundación Catedral a sus anteriores dueñas); nacía así el Kutxitril Ateneo. Se okupaba como espacio para las reuniones y actos de los colectivos del barrio, y que entre otras muchas funciones llegaría a cumplir la de ¡¡oficina de apostasía en un edificio de la Fundación Catedral!!

Tiempo después el Kutxitril Ateneo fue el lugar de reuniones de uno de los colectivos vecinales del barrio que más iniciativas impulsó en aquellos años, Egin Ayllu (hacer comunidad, en una mezcla de euskara y quechua). Pues bien, aprovechando el escaparate de esa lonja, durante varios años existió un gran cartelón fijado en él y dirigido a las personas que visitaban el Casco, que entre otras cosas decía:

A LAS PERSONAS QUE NOS VISITAN

Bienvenidas. Si estáis visitando el Casco o la Catedral, disfrutad. Pero al vecindario del barrio nos gustaría que, además de conocer sus piedras, conocieseis la realidad que se oculta tras ella: las graves situaciones que padece buena parte del vecindario y que no os cuentan ni en los folletos ni en las visitas guiadas. Porque

¿SABÍAIS QUE:

Mientras las instituciones llevan gastados 40 millones en la Fundación Catedral, hay más de 1.500 viviendas del Casco (una tercera parte), las más pobres, que no pueden acceder a ayudas para su urgente rehabilitación por no tener los ingresos mínimos exigidos.

(…) Mientras la Fundación Catedral se va a hacer (incluso vía expropiación) con toda esta manzana para no se sabe qué, en el Casco reclamamos desde hace años nuevos edificios para la deteriorada Escuela y el pequeño Centro de Salud… y el Ayuntamiento no encuentra locales.

El Ayuntamiento ha gastado en los últimos años más de 6 millones en comprar locales para negocios enfocados al turismo, al mismo tiempo que ha prohibido la apertura de locutorios, cambio de moneda, sales de té y similares, algunos de los pocos negocios que pueden poner en marcha el 20% de la población del barrio, de origen inmigrante.

Las familias del Casco necesitadas de ayudas económicas públicas para sobrevivir suponen el 40,74% (más de 1.700), mientras en el conjunto de la ciudad es del 10,28%.

Mientras llenan el Casco de museos que atraigan al turismo, el vecindario no tenemos en el barrio ninguna biblioteca pública, y nuestro Centro Cívico es el único de los 12 de la ciudad que no tiene el Club Joven destinado a 14 y 18 años, y uno de los pocos que no tiene acceso al programa de ocio para menores de 5 años.

(…) Lo dicho, no queremos amargaros vuestra visita, ojalá disfrutéis por nuestras calles, pero sí os pedimos que cuando contéis por ahí las grandezas de los museos y catedrales, no olvidéis comentar también la realidad de un vecindario olvidado y empobrecido, pero alegre, combativo y socialmente muy rico; que no aparece en las postales, pero es quien da vida al barrio día a día. Con vuestra complicidad solidaria será más fácil conseguir que las instituciones presten la imprescindible atención al vecindario que hoy nos niegan.

Un cordial saludo

Rafa un maravilloso ejemplo de luchador vecinal

Lo dicho, la Tercera Vecindad de la Kutxi tiene una historia muy reivindicativa en lo vecinal y lo social. Pero hablando de reivindicación vecinal y social de la Tercera Vecindad no podemos (ni queremos) terminar este apartado sin hablar de un vecino especial que en ella habitaba hasta que hace unos años nos dejó: Rafael Ruiz de Zárate, ‘Rafa’.

Rafa, a quienes tuvimos la suerte de tener entre nosotras en el Casco desde 1965 (cuando ya contaba con un amplio historial de peleón que, con 12 años, en plena guerra, le llevó a ser acusado de “espía”), involucrándose activamente en la lucha vecinal. Ello condujo a que en 1979 fuera uno de los principales impulsores de la gestora que luego daría paso a la entonces naciente asociación vecinal “Gasteiz Txiki”, donde uno de sus primeros logros (y de los que más contento se sentía) era haber conseguido poner en marcha un pequeño centro de salud, en un barrio, el Casco, que por entonces no contaba con ninguno.

Por la lucha vecinal de Rafa parecían no pasar los años, y buena parte de la explicación de este hecho la encontramos en su capacidad para adaptar el compromiso vecinal a lo más conveniente para el barrio. Así lo explicaban las gentes de Egin Ayllu en su despedida a Rafa:

Rafa, cuántas veces nos has dicho lo que en los últimos años has aprendido de “la gente joven”, y cómo te habían demostrado que la acción directa, la calle, son herramienta mucho más válidas que los despachos. Pero esa “gente joven” nunca hemos sabido decirte a ti lo que para nosotras significa (ánimo, apoyo, energías, impulso) ver que alguien como tú, con tu historial vecinal peleón y reivindicativo a cuestas, hayas sabido escucharnos y atendernos primero, entendernos y apoyarnos después y, finalmente pasar a ser (así te sentimos) uno de “esos jóvenes”, uno de los nuestros. Rafa se nos ha ido, pero como todo lo suyo para con el Casco, lo ha hecho delicadamente, sin protagonismos. una enciclopedia vecinal de la que seguir sacando enseñanzas para el compromiso vecinal, enciclopedia escrita con la voz y el testimonio de quien en los últimos cuarenta años más se ha preocupado, más ha defendido y más ha luchado por el presente y el futuro del Casco Viejo.

Afortunadamente, en este caso el vecindario no había esperado a su fallecimiento para demostrarle toda su gratitud y cariño, lo que hizo en el marco de las fiestas del barrio de Zaharraz Harro de 2013 con un acto popular en el Gaztetxe que concluyó con la inauguración de una plaza que por decisión vecinal popular se renombró como “Rafa plaza” (la antigua Etxauri), donde ahí sigue la placa que él mismo descubrió.

Pero Rafa, era un hombre de acción, que continuó así hasta el final de su vida. Sirva como ejemplo esta fotografía en la que le vemos durante la okupación de Kutxi 28 para crear la bolera Bolo-bolo, colaborando con el bastón al que aquellos días le había llevado una lumbalgia, a derribar el muro que impedía el paso.

 

Rafa ha sido desde siempre también un apasionado de la forma popular de organización de las Vecindades vitorianas (nos consta que a finales de los 90 intentó, fallidamente, recuperar alguna iniciativa desde la Tercera Vecindad de la Kutxi). Por eso nos parece que no hay mejor forma de acabar con esta historia de la Kutxi que con unos párrafos del prólogo que realizó para el ya comentado libro de las Vecindades Vitorianas:

Prologar este estudio analítico de la vida social de nuestro Barrio es para mí, un viejo empecinado en aquello de que todo tiempo pasado fue mejor, casi una pérdida de tiempo, porque volveré a caer una y otra vez en la misma aburrida muletilla, pero es que mirando a ese pasado, a través del Casco Antiguo –nuestro Barrio– y embrión de la Ciudad, con harto sentimiento e incluso nostalgia, no puedo por menos de caer en el mismo ‘defecto’, ya que habiendo llegado a convivir con uno de los últimos representantes de aquel gobierno vecinal de Mayorales y Sobremayorales que ‘gobernaban’ casi en la intimidad, pues ‘su territorio’ se extendía de Cantón a Cantón, pero que por ello mismo estaba impregnado del calor humano de la cercanía, de la intimidad, de la relación social tan necesaria para la relación comunitaria para la defensa de las necesidades comunes, por lo que no puedo sino añorarlo.

(…)¿Extinta esa forma de vida personal, cercana, debemos pensar en nuevas formas de trabajo social más amplias y eficaces, de relación más colectiva que individual, para una mayor eficacia de esa nuestra labor colectiva de empoderamiento ciudadano?

El vecindario de la Kutxi tenemos el reto de, con palabras que se trasladen a hechos, dar respuesta a la pregunta invitación de Rafa y escribir en primera persona nuevos capítulos de dignidad vecinal en la Kutxi (y en todo el barrio)

 

[i] KNÖR BORRÁS, Henrique y MARTÍNEZ DE MADINA SALAZAR, Elena; “Toponimia de Vitoria I”, Euskaltzaindia, 2009.

[ii] RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, José; “Agua, poder y sociedad en el mundo urbano alavés bajomedieval y moderno”, Servicio editorial de la UPV/EHU, Vitoria-Gasteiz 2014

[iii] AMV, secc. 37, leg. 26, num. 19, año 1856.

[iv] Archivo del Territorio Histórico de Álava, Signatura DH-951-7

[v] GARCÍA-GÓMEZ, Ismael; “Vitoria-Gasteiz y su Hinterland. Evolución de un sistema urbano entre los siglos XI y XV”, UPV/EHU, 2017.

[vi] Nota aclaratoria nuestra: el bloque B1 se correspondería con la zona alta de Villasuso, y el bloque B2 con la ampliación en la ladera occidental.

[vii] GÓMEZ DE CARRERO, Juan Carlos; “Don Fernán Pérez de Ayala y la fundación del Hospital Civil de Santiago”, disponible en: https://www.vitoria-gasteiz.org/docs/a25/000000000/000354000/354954.pdf

[viii] GARCÍA FERNÁNDEZ, Ernesto; “Una fotografía social de la población urbana vitoriana: el “prestamo” de 1489 y los censos de alcabalas de 1537 y 1538”; en la obra colectiva editada por el mismo autor “Bilbao, Vitoria y San Sebastián: espacios para mercaderes, clérigos y gobernantes en el Medievo y la Modernidad”, Servicio editorial de la UPV/EHU.

[ix] PORRES, Rosario; “Vitoria ante la crisis del último cuarto del siglo XVI”, Eusko Ikaskuntza – Sociedad de Estudios Vascos, Separata del Cuaderno de Sección Prehistoria-Arqueología 4.

[x] Nos recuerda Rosario Porres que sea cual sea el número de hijos de una viuda siempre aparecen anotados como medio vecino, con lo cual la cifra debería multiplicarse por dos).

[xi] Fuente: http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/en/vitoria-gasteiz-historia/ar-128747-122059/

[xii] https://www.gasteizhoy.com/bares-casco-viejo/

[xiii] GARCÍA FERNÁNDEZ, Ernesto; “Una fotografía social de la población urbana vitoriana: el “prestamo” de 1489 y los censos de alcabalas de 1537 y 1538”; en la obra colectiva editada por el mismo autor “Bilbao, Vitoria y San Sebastián: espacios para mercaderes, clérigos y gobernantes en el Medievo y la Modernidad”, Servicio editorial de la UPV/EHU.

[xiv] Ver, por ejemplo, en https://ibasque.com/vitoria-gasteiz-la-atenas-del-norte-el-siglo-de-oro-alaves/

[xv] MANZANOS ARREAL, Paloma; “El “colegio” de la calle Cuchillería. La enseñanza privada en la Vitoria de 1830”; Gaceta Municipal nº 20, octubre de 2002.

[xvi] GARAI IBAÑEZ DE ELEJALDE, Beatriz; “Modernización y educación en Vitoria (1865-1931): Espacio escolar e Higienización

[xvii] VIVES CASAS, Francisca; “La enseñanza privada. Las mujeres en la Vitoria de los siglos XVIII y XIX”; Vasconia nº 35, 2006.

[xviii] DEL VAL, Venancio; “Calles vitorianas”, edición de 1944

[xix] Ver, por ejemplo, MANZANOS ARREAL, Paloma; VIVES CASAS, Francisca. Las mujeres en Vitoria-Gasteiz a lo largo de los siglos. Vitoria-Gasteiz: Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, 2001.

[xx] SANTOYO, Julio-Cesar; “La imprenta en Álava. Historia, obras, documentos. Vol. II, El siglo XIX 1801-1850” Caja de Ahorros de Vitoria y Álava, 1997.

[xxi] VIVES CASAS, Francisa; “La enseñanza privada. Las mujeres en la Vitoria de los siglos XVIII y XIX”. Vasconia nº 35, 2006.

[xxii] FERNÁNDEZ DE BOBADILLA, Jesús; “Reseña genealógica de la Casa de Porcel”, 2018.

[xxiii] ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE ÁLAVA: El testamento misterioso (AHPA,PRO,08775,Fol.0116r), https://www.facebook.com/arabakopah/posts/testamentu-misteriotsua-el-testamento-misterioso-ahpapro08775fol0116ren-castella/2047599508850570/

[xxiv] BADIOLA ARIZTIMUÑO, Ascensión; La represión franquista en el País Vasco. Cárceles, campos de concentración y batallones de trabajadores en el comienzo de la posguerra”, 2015.

[xxv] DEL VAL, Venancio; “Calles vitorianas”, edición de 1979.

[xxvi] ALFARO FOURNIER, Tomás; Vida de la ciudad de Vitoria. Editorial, Magisterio Español 1951.

[xxvii] SERDÁN Y AGUIRREGAVIDIA, Eulogio; “Rincones de la Historia Vitoriana”, Vitoria, 1922.

[xxviii] URDIAIN MARTÍNEZ, M. Camino; “Sedes históricas de las Juntas Generales de Álava en Vitoria y Tierras Esparsas. S. XVI-XIX”; Juntas Generales de Álava, Vitoria-Gasteiz, 2015.

[xxix] COLÁ Y GOITI, José; “La Cuchillería”; Euskal Erria, T. 43, San Sebastián, 2º semestre de 1900.

[xxx] Anuario ZAUS 1927-1928.

[xxxi] Ver https://kutxikotxokotxikitxutik.files.wordpress.com/2017/09/casco-viejo-de-vitoria-gasteiz-de-la-prc3a1ctica-de-la-autogestic3b3n-colectiva-a-la-comunidad-vecinal-autogestionada-2.pdf

[xxxii] AZKARATE GARAI-OLAUN, Agustín y SOLAUN BUSTINZA, José Luis; “Arqueología e Historia de una ciudad. Los orígenes de Vitoria-Gasteiz (II)”; UPV/EHE, 2013.

[xxxiii] FERREIRO, Manuel y LEZAUN, Juan; “Historia de la Enfermería en Álava”; Colegio Oficial de Enfermería de Álava, Vitoria-Gasteiz, 2008.

[xxxiv] EGIN AYLLU; “Pasado y futuro de las Vecindades Vitorianas. Una experiencia de comunidad vecinal”. Autoedición, 2013.

[xxxv] Un cargo no remunerado, y elegido por el vecindario con criterio rotativo, que asumía responsabilidad particular debiendo de atender diversas necesidades cotidianas de la Vecindad y aplicar las ordenanzas vecinales y las decisiones de las juntas de vecindad.

[xxxvi] EGIN AYLLU; “La historia de la manzana 4 de la Kutxi” (2010), descargable en https://lagenterula.files.wordpress.com/2010/10/la-historia-de-la-manzana-4-de-la-kutxi-egin-ayllu.pdf