En un reflejo primario elemental, los movimientos y los pueblos enfrentaron la pandemia con un giro interior, volcándose hacia sus territorios y espacios, tanteando la nueva situación, buscando seguridad en los pliegues más profundos de las relaciones cotidianas, convertidas en refugios ante las incertidumbres

(…) Con el paso de los meses consiguieron estabilizar la situación, mejoraron la alimentación y las relaciones entre sus miembros ganaron en calidad. Comenzaron a conocer los modos de lidiar con los más diversos virus, desde los invisibles microparásitos (como el Covid-19) hasta los terribles y temibles macroparásitos (policías, militares y paramilitares). Entendieron que existe un vínculo entre ambos

(…) Si en el lugar del armamento colocamos los dispositivos de dominación (“la pandemia como política”, en palabras de Agamben), podemos avanzar a comprender cómo los virus (microparásitos) han permitido el despliegue de formas viejas y nuevas de control de las poblaciones (macroparásitos) para consolidar y ampliar la dominación del 1% más rico. Aquí se yuxtaponen los hombres armados y las redes digitales, la fuerza bruta del “palo y tente tieso” y los flujos instantáneos de información y datos centralizados por grandes empresas de las comunicaciones

Comprender las formas de dominación desplegadas durante la pandemia seguirá siendo un esfuerzo de todas las que deseamos traspasar y neutralizar las múltiples mallas del “capitalismo de control”, pero requerirá de tiempo y sobre todo de palpar los muros virtuales y reales que nos inmovilizan.

(…) Pese a todas las dificultades que los pueblos y los movimientos afrontamos en estos tiempos, parece evidente que la salida masiva, ordenada y decidida ha sido la condición que nos ha permitido sostenernos como sujetos y sujetas colectivas para continuar desafiando la dominación. Como señalo en uno de los últimos apartados, los estallidos de rabia por justificados que estén, no pueden ser el camino para superar esta situación. Por el contrario, pueden reforzar el ya importante respaldo social de las ultraderechas. Luego de estallido, finalmente una explosión social violenta e intempestiva, retorna la calma, luego de que los furiosos hayan sido diezmados por cuerpos represivos dispuestos a romperles los huesos.

Los Pueblos rompen el cerco (Tiempos de colapso II; Baladre, 2021) es el nuevo libro de nuestro querido amigo Raúl Zibechi (cuya portada sirve de cabecera a este post) en el que, como se adivina por los párrafos anteriores, de su Introducción (descargable aquí), afronta el relato del camino emprendido por los movimientos y pueblos de América Latina tras el primer medio año de pandemia (esos primeros meses ya los analizó en Tiempos de colapso I) . Un libro que, como señala su contraportada:

Las palabras de este libro nos hablan de los sueños de las otras, de cómo rompen el cerco que les impone el Estado.

Comparte experiencias sobre la nación Wampi en Perú, del Mercado Popular de Subsistencia en Uruguay, de la red de pueblos y la resistencia desde abajo de A Teia dos Povos en Brasil, de cambios frente al estado golpista en Bolivia, u ocupaciones colectivas en Argentina.

Por eso es un libro que lucha en contra el desaliento, porque anima a la acción reflexiva y comunitaria, siempre desde el colectivo, siempre desde las comunidades, siempre desde los pueblos.

El propio Raúl nos detalla la estructura del libro:

Este trabajo tiene tres partes. La primera está dedicada a las nuevas formas de dominación. Entre los artículos destaca el trabajo de Tamara San Martín y Eduardo Almeida, dos compañeros de Puebla que analizan lo que llaman triage social, que interpreto como el nuevo panóptico de control de masas. La segunda parte está dedicada a los pueblos que han comenzado a romper el cerco en América Latina, con artículos que han aparecido en diversos medios y algunos inéditos. En la tercera esbozo algunas tendencias en los movimientos actuales y a la vez registro algunas dificultades notables que debemos superar para seguir siendo y creciendo. Todos los artículos, salvo el mencionado arriba, son de mi autoría y cuando no figura lugar de publicación es porque son inéditos.

Todo ello da como resultado el siguiente Índice:

INTRODUCCIÓN 13

Raúl Zibechi

PRIMERA PARTE

Las nuevas formas de dominación

1 Otoño del imperio 25

2 Pandemia y quiebre de la democracia en América Latina 28

3 Alimentación y pandemia: Diálogo con Silvia Ribeiro 32

4 Daniel Ortega aprovecha la pandemia para recomponer

su régimen 37

5 Contrainsurgencia progresista 43

6 Triage social, el nuevo panóptico 46

7 La pandemia, el Estado y la normalización de la pesadilla 49

Tamara San Miguel y Eduardo J. Almeida

 SEGUNDA PARTE

Los pueblos en movimiento rompen el cerco

8 Las mujeres zapatistas al encuentro de las rebeldías 115

9 Indígenas de Colombia: romper el cerco y derrotar a la policía 126

10 Escuchar es un aprendizaje fundamental para la

masculinidad blanca patriarcal 130

11 Uruguay: Eludir a los monopolios 138

12 Brasil: Teia dos Povos (Red de los Pueblos) 144

13 La derrota del racismo en Bolivia 153

14 El pueblo mapuche resiste la guerra 159

15 Argentina: Masiva toma de tierras de los sin techo 165

16 El mundo nuevo ya existe en el corazón de los movimientos 171

 TERCERA PARTE

Tendencias y dificultades abajo y a la izquierda

17 Las mujeres zapatistas al encuentro de las rebeldías 185

18 Estallidos o levantamientos 194

19 Pensamiento crítico y pandemia 197

20 Posdata: Los mundos nuevos que nos orientan 200

Mucho que conocer sobre una realidad que aquí no tiene prácticamente reflejo. Mucho que aprender sobre todas esas iniciativas y realidades que nos traslada Raúl. Mucho que reflexionar sobre alguna de las cuestiones que Zibechi nos plantea. Remarquemos una, que es con la que finaliza su introducción:

En general, en el continente podemos observar que el capital y el extractivismo han seguido avanzando durante la pandemia, con más despojo, apropiación de tierras, aguas y bienes comunes. Ellos no se detienen y aprovechan la pandemia para seguir acumulando riqueza. Por eso, desorganizarse es tanto como dejarles el camino despejado. Es un problema de cultura política. Aunque los movimientos feministas y antipatriarcales han mostrado enorme energía, consiguiendo la aprobación de la ley que despenaliza el aborto en Argentina, y los movimientos indígenas y anticoloniales muestran siempre su disposición a resistir el modelo en curso, cada vez que se convocan elecciones las miradas se vuelven una y otra vez a las urnas.Es cierto que la credibilidad en las instituciones y en el camino electoral se están debilitando. Pero ante las dificultades, sectores importantes de los pueblos vuelven una y otra vez a lo conocido: los caudillos, las instituciones, el Estado. Algo ha cambiado, empero. Quienes estamos para construir desde abajo, no para llegar arriba sino para construir abajo fuertes, somos minoría pero ya no somos marginales. Este es un cambio fundamental que nos anime a pesar de las enormes dificultades.

999 eZker amigo Raúl, por facilitarnos de nuevo herramientas para el conocimiento de realidades de las que aprender.