PRECIOSO RAMILLETE DE INICIATIVAS COMUNITARIAS Y VECINALES EN EL BARRIO… Y URTARAN DEMUESTRA SU TÁCTICA APOROFÓBICA EN OLARIZU

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Desde la llegada de la primavera están brotando en el barrio una serie de iniciativas y propuestas comunitarias y vecinales (la Red de Alimentos de Gasteiz HERRIZOMA; la Red de Vivienda de Alde Zaharra AUZOAN BIZI, y la Red comunitaria CUIDÁNDONOS EN ALDE ZAHARRA) que forman un precioso ramillete con el que disfrutar y deleitarnos. En próximos post habrá que profundizar sobre cada una de ellas (además de las, cada vez más cercanas, Zaharraz Harro 21, en cuya organización ya bulle el barrio), pero en éste vamos a recoger lo que ya se va sabiendo públicamente de su contenido.

Al mismo tiempo, tras esas reseñas, no queremos dejar de decir dos palabras sobre la táctica aporofóbica utilizada por Urtaran para el desalojo de 54 familias en Olarizu, así como llamar a tomar parte en la manifestación de denuncia de estos hechos que partirá el próximo miércoles 16 de junio a las 19 horas desde la plaza de la Virgen Blanca.

HERRIZOMA: Red de Alimentos de Gasteiz

El pasado 27 de mayo se presentó al vecindario del barrio (y otras gentes amigas) una iniciativa que lleva cociéndose a fuego lento desde hace bastante tiempo, y que viene a dar respuesta popular, colectiva y hasta comunitaria a una de las cuestiones básicas en nuestro día a día, en nuestra salud, en nuestra forma de entender y crear un modelo social radicalmente distinto: la alimentación y todo el proceso relacionado con ella.

Las personas que han ido sentipensando la Red de Alimentos de Gasteiz HERRIZOMA, hasta llegar a darle forma y vida, impulsan el que nos alimentemos mejor y de forma más barata sí, pero, además, que las compras de esos alimentos se lleven a cabo de forma colectiva, y que sean producidos de manera comunal. Porque en el fondo, no sólo quieren una forma más coherente de alimentar el cuerpo, sino de alimentar también el corazón y la mente, así como la utopía.

Para facilitar todo ello han buscado un espacio de encuentro en pleno Casco, LAPIKOA, en Kutxi 72, porque otra de sus ilusiones es enraizarse en Alde Zaharra, enredándose con el resto de raíces vecinales y colectivos sociales.

Todo ello nos lo explican mejor ellxs en los siguientes párrafos del texto de presentación:

ALIMENTARNOS MEJOR; ALIMENTARNOS DE MANERA MÁS BARATA

 Queremos alimentarnos mejor, de forma más sana y justa, haciendo este derecho accesible para todos y no dependiente de la capacidad económica de cada cual. Alimentarnos de productos saludables. Saludables para quienes los degusten, para la tierra, los productores y la sociedad en su conjunto.

 COMPRAR COLECTIVAMENTE; PRODUCIR COLECTIVAMENTE
Desbrozaremos dos caminos para empezar

Compras colectivas. Obteniendo alimentos lo más coherentes posibles: locales, producidos en condiciones de trabajo dignas, ecológicos, de temporada… En ocasiones, el criterio será que el alimento sea barato.

Producción comunal: nosotros mismos produciremos nuestros alimentos y los compartiremos, dando y recibiendo lo que cada cual quiera, prescindiendo del dinero, con la generosidad y la confianza por base. Haremos cerveza, trabajaremos una huerta en Errekaleor, tenemos en marcha un sencillo semillero de setas. De momento.

 Unas se unirán a la red por afinidad ideológica, otros para que la familia coma más sano, la escasez de dinero atraerá a estos, las relaciones que encontrará en el grupo será el pegamento de aquellas… Creemos en la potencialidad de esta mezcla.

 TODXS APORTAMOS; TODXS RECIBIMOS

La red alimentaria será de todas o no será: no es un servicio donde unxs ofrecen y otrxs consumen. Trabajar la huerta, participar en asambleas, hacer cerveza, abrir el local y recibir a los visitantes, proponer y desarrollar ideas, cuidar el proyecto y a sus personas… es tarea colectiva, con flexibilidad pero con compromiso. No todas las personas participaremos en todo, ni en la misma medida, pero todas debemos sentirnos parte y responsables de la red como conjunto. De cada cual lo que quiere y puede; a cada cual lo que desea y necesita.

 DESDE EL BARRIO A EUSKAL HERRIA; DE EUSKAL HERRIA AL MUNDO

Comenzamos el camino enraizados en Alde Zaharra. Queremos que esas raíces hoy demasiado cortas vayan profundizando en el humus popular del barrio, enredarnos con el resto de raíces de vecinos y colectivos sociales. Soñamos con reproducirnos y descentralizarnos: un barrio, una red de alimentos.

 ALIMENTAR EL CUERPO, EL CORAZÓN Y LA MENTE, LA UTOPÍA

Nos centraremos en la alimentación, pero nuestro horizonte es ser capaces de sostener nuestras vidas por nuestros propios medios: desertar del capitalismo y del patriarcado y construir nuevas vidas en la alimentación, en la vivienda, en el empleo, en la cultura, en el ocio, en nuestras relaciones y deseos. Si este objetivo es siempre deseable, en los tiempos que vivimos –embate neoliberal y policial, crisis sanitaria, colapso energético, caos climático- se ha hecho imprescindible. Neofascismo blando o duro y guerra entre pueblos y personas; o utopía. Construyamos juntos, sembrando consensos y gestionando desacuerdos; sudando y disfrutando.

 LAPIKOA, EN KUTXI 72

Queremos cocinar todos estos ingredientes a fuego lento y con mimo, en puchero popular. Puchero ya tenemos, “Lapiko”, en el numero 72 de la Kutxi; nos faltan aún la mayoría de ingredientes. Lapiko será un lugar donde depositar y recoger alimentos de compras colectivas y autoproducción, pero también debe ser un espacio de encuentro y de creación de complicidades. El reto es mantener vivo el fuego aportando cada cual su aliento, cocinando platos que nos calienten tripa y espíritu a la par que quemen las venas del capitalismo.
Ongi etorri eta on egin!

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AUZOAN BIZI. Red de Vivienda de Alde Zaharra

Esta es otra de las importantes iniciativas de la comunidad vecinal del barrio que se viene cocinando a fuego lento desde hace largo tiempo, y que agrupa a personas y colectivos vecinales sociales del Casco que llevan desde hace muchos años involucradas en la reivindicación y defensa de un barrio que decida su propio futuro. Sabemos que en próximas fechas tienen intención de hacer una presentación pública de la red de vivienda Auzoan Bizi, así que dejaremos para entonces el comentar la iniciativa con mayor profundidad, pero recojamos el mensaje inicial que nos han adelantado ya en los carteles que han ido colocando en el barrio, y que, como buenas conocedoras del vecindario del mismo, han difundido en algunos de los principales idiomas que utilizamos el vecindario del Casco

¿Tienes problemas con la vivienda?

    • ¿No puedes pagar el alquiler?
    • ¿Te quieren desahuciar?
    • ¿Te resulta imposible conseguir un alquiler?
    • ¿Tu vivienda tiene problemas estructurales?
    • ¿Te interesa trabajar el tema de la vivienda?
    • ¿Quieres organizarte con tus vecinas?

Auzoan Bizi es una red de apoyo mutuo de Alde Zaharra para tratar de forma comunitaria problemas con la vivienda en el barrio. Ponte en contacto con nosotras en el teléfono 689 65 99 03, escríbenos a harrera_ab@riseup.net, o acércate los lunes a las 17.30 a Gasteiz Txiki.

¡EL BARRIO SE DEFIENDE!

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CUIDÁNDONOS EN ALDE ZAHARRA

He aquí una iniciativa curiosa por varias razones. En primer lugar, porque es consecuencia directa de la pandemia de COVID… o mejor dicho, de las consecuencias que sobre la salud (en su sentido más amplio) de parte de la población del barrio están teniendo algunas de las medidas impuestas por las autoridades.

En segundo lugar, por la heterogeneidad y diversidad de los colectivos y agentes que en ella están tomando parte, y que en la mayoría de los casos se juntaron inicialmente con la preocupación compartida de las consecuencias que para parte del vecindario estaban teniendo las comentadas medidas impuestas (aislamiento y/o pérdida de lazos relacionales; deterioro físico y cognitivo; angustias, temores y fobias; carencia de afectos y dificultad de compartir sentimientos y emociones… Esos colectivos y personas son, por un lado, gentes que desde hace tiempo vienen trabajando por reforzar lazos comunitarios en el barrio, como personas vecinas del Casco, la asociación vecinal Gasteiz Txiki, o Cáritas del Casco Viejo. Pero, dada la gravedad del panorama, decidieron ya hace bastantes meses (ha habido iniciativas anteriores, aunque aún no se denominaran como “Cuidándonos en Alde Zaharra”, como la mesa redonda que ya recogimos en KTT: “Conviviendo con la Covid 19 Alde Zaharrean: el barrio cuida al barrio”), se pusieron en contacto con el Centro de Salud del barrio, con los Servicios Sociales de Base y con la Red Bizan que agrupa lo que antes eran los Centros Socio Culturales de Mayores y, gracias, en buena parte de los casos, a la enorme implicación de personas concretas de estos entornos institucionales, que compartían su preocupación por el estado de salud de buena parte del vecindario, comenzaron a trabajar de forma continua y coordinada hasta, en la actualidad, ofrecer tres actividades diversas, que son las que se recogen en su cartel.

Se definen como una Red Comunitaria que trabaja para:

  • Ser sujetos activos en nuestra salud y vida en general
  • Conocernos, cada una de nosotras y como comunidad, qué nos duele y cómo cambiarlo juntas/os
  • Replantear el cuidado colectivo, poner en valor la vida y todas las vidas
  • Sabemos lo que nos afecta y enferma colectivamente: relacional, social…
  • Crear redes informales y naturales más efectivas
  • Ponernos en acción, poniendo en valor el amor y la ternura, aquí mismo en Alde Zaharra

Y las actividades que tiene actualmente en marcha son:

Paseo saludable en compañía

Todos los miércoles a las 11 horas con quedada en la Fuente de los Patos

Escuchándonos. Grupo de Autoapoyo en el barrio (acompañadas por Isaura Regueiro)

Los miércoles cada quince días, de 18 a 19 horas. Inscripciones en Gasteiz Txiki (calle Las Escuelas 9) o llamando al teléfono 618830721

Chi-Kung (relajación)

Martes, de 10 a 11 horas, quedando en el Jardín de San Prudencio

Olarizu

2021-02-05, Gasteiz. Okupatu zure Bizitza elkartearen agerraldia, Olarizuko etxebizitza okupatuetako bizilagunen agerraldia 05-02-2021, Vitoria. Rueda de prensa de Okupatu zure Bizitza, vecinos y vecinas de las viviendas ocupadas de Olarizu. Fuente: Naiz

La aporofobia como táctica de Urtaran en Olarizu… para la obtención de réditos económicos y políticos.

Sin intención de entrar en la profundidad debida por la gravedad de los hechos, y con el solo objeto de aclarar a quien pueda haber confundido el discurso oficial sobre lo ocurrido en Olarizu, intentemos demostrar por qué decimos que lo practicado por Urtaran en este caso es una miserable táctica aporofóbica.

Para comprender la “política” llevada a cabo por Urtaran (él se ha significado especialmente al vanagloriarse públicamente de cómo iba a llevar a cabo esa “política”) quizá el camino más fácil sea leer la definición de aporofobia que recoge la wikipedia:

La aporofobia es el odio, miedo y rechazo a las personas pobres. La pobreza es una característica circunstancial en la vida de los seres humanos y en ningún caso forma parte de la identidad. La pobreza no es una condición permanente de las personas, sino una situación indeseable e injusta, pero superable.​ La posibilidad de que las personas puedan salir de la situación de pobreza y abandonar la exclusión social tiene un efecto de culpabilización individual de las personas de su situación de pobreza, ya que no se tienen en cuenta las circunstancias sociales, políticas y/o económicas que influyen en los procesos de exclusión. Las creencias y mitos generados en este proceso de culpabilización son las ideas que subyacen a la aporofobia («están en la calle porque quieren», «tendrían que ponerse a trabajar», «son unos vagos», etc.).

La aporofobia se transmite a partir de una construcción social que relaciona a las personas pobres con delincuencia, situándolas en el imaginario social como posibles delincuentes antes que como potenciales víctimas de la discriminación y la violencia. Existen políticas públicas orientadas a la seguridad y a la convivencia​ así como prácticas periodísticas en torno a la pobreza y la exclusión social que favorecen la transmisión de una imagen de criminalización de la pobreza.

Estas prácticas políticas, sociales y mediáticas generan representaciones deshumanizadoras de las personas en situación de extrema pobreza y crean una distancia simbólica entre «nosotros» y «ellos». De este modo, a través de procesos de deslegitimización y exclusión moral la ciudadanía no se sienten obligada a aplicar las normas morales, reglas sociales y consideraciones de justicia que aplicarían con la población que no está excluida socialmente.

Urtaran lleva años participando activamente en esa deshumanización y criminalización de las personas residentes (buena parte de ellas desde hace 5 años) en las casas vacías de propiedad municipal de Olarizu, obligadas a ocupar porque la propia institución municipal ha hecho reiterada dejación de sus obligaciones a la hora de garantizar una vivienda digna. Las mismas afectadas explican perfectamente lo ocurrido:

“Hace algunos años tuvimos que ocupar estas viviendas abandonadas por Ensanche 21. Desde entonces, sufrimos acusaciones de todo tipo por parte del Ayuntamiento en los medios de comunicación: nos han insultado, coaccionado, presionado y abandonado. Para rematar nos tiran a la calle sin opciones y sin prestar la mínima ayuda.

(…) El gabinete de Gorka Urtaran cumple su promesa y condena a 54 familias a volver a ocupar o vivir en condiciones infrahumanas, pero de asistencia sociopolítica ni hablamos.”

Y es que, efectivamente, la rastrera táctica aporofóbica de Urtaran busca dos objetivos: los execrables réditos políticos que en nuestra sociedad actual resultan de la criminalización de la pobreza económica, y los réditos económicos de la venta de los pisos que en el espacio de Olarizu aspira a obtener (casi 78 millones). Como resumen perfectamente las personas afectadas por el desalojo: Queda claro que para Urtaran y su gabinete no somos nada y que un ladrillo tiene más valor”

Por eso estamos completamente de acuerdo con la Iniciativa por el Derecho a Techo y Contra la Exclusión Social de Gasteiz cuando, en el último párrafo del comunicado que hizo público el día del desalojo, afirmaba:

Nos parece realmente grave la actitud del gobierno municipal, en lugar de ayudar a las personas más vulnerables, les trata con odio y desprecio y les quita lo poco que tienen. Ante la gravedad de la situación, animamos a la ciudadanía a participar en la manifestación que partirá de la Plaza de la Virgen Blanca el miércoles 16 de junio a las 19:00 horas bajo el lema: Urtaran desahucia, Etxebizitza guztiontzat!

Allí nos vemos!!!

Con una mano comprando viviendas, con la otra moldeando las normas (Quién hay detrás de la turistificación en el Casco Viejo de Gasteiz)

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Argazkia: Dos por Dos

La cara pública del impulso de la turistificación de las viviendas del Casco Viejo de Vitoria son la asociación Arabatur y su presidenta Pilar Perosanz. Pero hay otra persona, aunque públicamente no haya aparecido como tal: Gustavo Antépara Benito. Él y su empresa, Luxury Rental Apartments S.L, tienen vínculos directos con Arabatur y Perosanz. Antépara es también un miembro importante del PP de Vitoria: fue concejal en el Ayuntamiento de Vitoria entre 2016 y 2019 en sustitución de Javier Maroto; y desde 2015 es miembro del Consejo de Administración de la sociedad pública Ensanche 21 en representación del PP. La sociedad Ensanche 21 es la que toma las principales decisiones urbanísticas en Gasteiz. Los movimientos e iniciativas de Arabatur han generado gran preocupación e indignación entre el vecindario. Intentamos aportar luz sobre algunas personas, empresas e intereses que están detrás del intento de turistificación de las viviendas de la Alde Zaharra gasteiztarra.

 

Nota previa:

La publicación y difusión amplia de este texto (que en días anteriores se ha venido publicando en su versión en euskera en Argia)  hubiera sido imposible sin la implicación de Argia y, principalmente, sin su forma de entender el periodismo independiente de una forma abierta, no basada únicamente en opiniones de personas expertas o tituladas, sino volviendo la mirada también abajo a la izquierda, y a quienes desde nuestra “txikitez” tratamos de aportar nuestro granito de arena a esa ingente labor común de autoinformarnos buscando las verdades que nos esconden. Además de ello, gracias a Argia, el reportaje de hoy no se quedará en el pequeño txokito de la Kutxi, sino que podrá llegar a todos los rincones de Euskal Herria.

999 eZker berriro ere “Argia” ematen diguzuen guztioi, plazer ederra izan da zuekin batera lan egitea. Besarkada estu bana… eta txintxoak ez izan.

 

Hasta febrero de 2020 no se había regulado el alquiler de Viviendas de Uso Turístico (VUT) o de habitaciones para uso turístico (HUT) en el Casco Viejo de Gasteiz. Fue entonces cuando el Ayuntamiento aprobó la decimotercera modificación del Plan Especial de Rehabilitación Integral del Casco Viejo (PERI). Esta modificación permitía destinar a VUT una única vivienda por portal, y sólo si es en la primera planta.

En mayo de 2020, la asociación de empresarios del sector de la vivienda turística, Arabatur, presentó una alegación a esta norma, en ella solicitaba la posibilidad de que las VUT se pudieran ubicar en cualquier planta o, en caso de no aceptarse esto, al menos la posibilidad de dedicar a VUT edificios completos.

En julio de 2020 el Ayuntamiento aceptó parcialmente la alegación de Arabatur: no autorizó VUT en cualquier vivienda, pero si permitía el uso de VUT en el Casco en edificios que se destinaran completamente a ello. Numerosas asociaciones vecinales, colectivos sociales y personas vecinas de Alde Zaharra mostraron su preocupación e indignación al considerar que la turistificación puede empeorar notablemente la vida del barrio, y en octubre de 2020 presentaron 136 alegaciones. La respuesta del Ayuntamiento puede llegar en cualquier momento.

 

¿Qué es Arabatur y quién lo dirige?

 Arabatur se constituyó en agosto de 2017 como asociación de “particulares, pequeños propietarios y gestores de alojamientos turísticos de Álava”, según sus estatutos. Desde su nacimiento ha hecho un trabajo de lobby a favor de la turistificación de las viviendas: presentando la alegación, difundiendo un mensaje a favor de la turistificación en los medios de comunicación, o reuniéndose con los grupos políticos del Ayuntamiento de Vitoria, entre otras cosas.

En julio de 2020 El Correo entrevistó a Pilar Perosanz, presidenta de Arabatur: “¿Quiénes son ustedes? ¿Cuál es el perfil de los asociados de Arabatur? “, le preguntó el periodista Jorge Barbó;” Somos 30 asociados, pequeños empresarios de Vitoria, autónomos, con un piso o dos. Dentro de la asociación no hay grandes empresas ni cadenas ni fondos de inversión como se dice “, respondió Perosanz. No sabemos si son 30 los asociados de Arabatur, ni, si lo son, si son propietarios con “uno o dos pisos”. No hemos conseguido la lista de los asociados de Arabatur.

Pero después de investigar en varios registros de la propiedad, mercantiles, societarios o páginas web, podemos asegurar que la realidad es diferente a lo que dice Perosanz, presidenta de Arabatur. Luxury Rental Apartments S.L gestiona no “una o dos”, sino al menos nueve viviendas turísticas en la ciudad, siete de ellas en el Casco Viejo -ya sea la propiedad de éstas de la empresa o de otras personas ligadas a ella-. El propietario de la sociedad Luxury es Gustavo Antépara, que fue concejal del Ayuntamiento de Gasteiz por el PP entre 2016 y 2019, y desde 2015 hasta hoy en día, designado por su partido político, es miembro del Consejo de Administración de Ensanche 21, la sociedad pública que toma las principales decisiones urbanísticas en Gasteiz. Hay datos que demuestran la relación entre Arabatur y Luxury y, como vamos a ver, la relación entre Antépara y Perosanz viene de lejos. Vamos paso a paso.

 

Comprando y turistificando en el Casco Viejo

 Luxury Rental Apartment SL surgió en septiembre de 2020, pero no de cero, sino como consecuencia del cambio de nombre y estatutos de otra empresa.

En 2007 se creó el Grupo Editorial y Comunicaciones Enea (GECE). Hasta entonces se llamaba Grupo Enea Editorial S.C., y Pilar Perosanz ocupó allí el cargo de Directora Comercial, como se puede leer en su perfil profesional del portal infojobs.net. El administrador único del GECE era Antépara y el objeto social declarado por la empresa era el de la edición de revistas y periódicos. En noviembre de 2016 Antépara fue nombrado concejal del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, como sustituto de Javier Maroto. En su declaración de bienes al tomar posesión como concejal, declaró ser el único propietario de GECE (en la nueva declaración realizada cuando dejó su cargo de concejal al finalizar la legislatura en 2019, declaró poseer el 50% de GECE. Según las fuentes jurídicas que hemos consultado, ese cambio debería constar en el Registro Mercantil, pero en el registro no consta esta información).

En julio de 2016 el Parlamento Vasco aprobó la Ley de Turismo, que aborda, entre otras cuestiones, la regularización de las viviendas de uso turístico (VUT) y de las habitaciones de uso turístico (HUT). Si bien la concreción de esta regularización quedó a la espera del desarrollo de un reglamento específico, con la aprobación de esta ley aumentó notablemente el número y los movimientos de empresas y personas que querían dedicarse a este tipo de negocio. También de la empresa de Antépara, aunque, en principio, el tipo de actividades declaradas -la publicidad y la edición- no tiene mucho que ver con las viviendas turísticas.

Entre febrero y octubre de 2017, GECE dio de alta en el registro de viviendas turísticas del Gobierno Vasco cuatro viviendas -dos de ellas ubicadas en el Casco Viejo-: una en la calle Cercas Bajas, otra en San Prudencio una tercera en el Paseo de Los Arquillos, y la cuarta en la calle Cuchillería. En junio de 2017, Pilar Perosanz registró la propiedad de la vivienda del Paseo de Los Arquillos. En agosto se creó la sociedad Arabatur, con Perosanz como presidenta.

Entre mayo de 2018 y marzo de 2019, entre GECE y Antépara compraron en el Casco Viejo cinco viviendas y tres trasteros: GECE adquirió cuatro viviendas y dos trasteros de un mismo edificio en la calle Pintorería, haciéndose así con la propiedad de todas las viviendas del mismo portal; en marzo de 2019, Gustavo Antépara adquirió el segundo piso y un trastero del edificio de Cuchillería donde, como hemos visto, ya poseía otra (que había dado de alta en el registro de VUT del Gobierno Vasco).

 

Intereses cruzados entre la asociación Arabatur y Antépara Sigue leyendo

La explosión que no hemos sabido detonar en Gasteiz (autocrítica de la dinámica “Lehertu Gasteiz”)

Lehertu Gasteiz

El pasado 18 de marzo diversos espacios okupados y autogestionados de Gasteiz (Auzolana Pilotalekua, Talka, Sumendi, GES, Errekaleor y Gasteizko Gaztetxea), tras una lectura del gravísimo problema habitacional con que se encuentra una parte cada vez mayor de la población gasteiztarra, reivindicaban una vez más la herramienta de la okupación como una de las pocas al alcance de las clases populares para acceder a ese derecho básico de la vivienda que se les niega. Al mismo tiempo, denunciaban la estrategia de criminalización de la okupación llevada a cabo por las instituciones y buena parte de los medios de difusión locales, de forma especialmente grave durante el confinamiento y el año y medio de pandemia. Ante todo ello, nos convocaban a la población gasteiztarra que defendemos la legitimidad de la okupación a colaborar entre todas en el desarrollo de una dinámica centrada en la defensa y reivindicación de la okupación y de los espacios okupados de Gasteiz, a la que bautizaban como “Lehertu Gasteiz”, y que, tras desarrollarse en diversas iniciativas que tendrían lugar en las siguiente semanas, finalizaría con la organización de una manifestación a celebrar el 15 de Mayo.

Efectivamente, la manifestación tuvo lugar el pasado 15 de mayo, pero ni en el desarrollo de la dinámica durante esos meses, ni mucho menos en la manifestación que apenas reunión a 300 personas, quienes defendemos la legitimidad de la okupación hemos conseguido que Gasteiz explote. Nuestro fracaso ha sido evidente y creemos que, desde la pedagogía asamblearia y autogestionada, se hace imprescindible un análisis autocrítico, como mejor forma de detectar los errores cometidos e, intentando aprender de ellos, procurar evitar nuevos fracasos. Y pensamos también que buena parte de estas reflexiones y análisis autocríticos hemos de hacerlos de forma pública, pues a diferencia de la forma de proceder habitual de la politikeria institucional, hemos de ser capaces de reconocer públicamente nuestros errores y fracasos, poniendo con ello también parte de los cimientos de ese mundo otro tan distinto al actual al que aspiramos y por el que nos organizamos y luchamos.

Si el texto lo estamos redactando en primera persona del plural, no es tanto porque hayamos tomado parte en las tareas y comisiones de trabajo que se han organizado en la dinámica Lehertu Gasteiz para hacer posible sus actividades, pues no lo hemos hecho. Pero ello, lejos de eximirnos de responsabilidades en los errores que han conducido al fracaso de la iniciativa, no hace sino señalar ya uno de ellos: un número considerable de personas y colectivos que, como el resto de la población en general, habíamos sido convocadas a tomar parte en la dinámica del Lehertu Gasteiz, no nos hemos implicado en ella respondiendo al llamamiento; no nos hemos acercado a sus reuniones o utilizado los canales que han abierto para practicar la corresponsabilidad en la tarea colectiva que se supone deberíamos practicar todas aquellas que apostamos realmente por la okupación, pues esa apuesta no puede quedarse en un contemplar desde la distancia, asistiendo casi como espectadoras o invitadas o añadiendo una firma a los llamamientos. Es un error que asumimos en primera persona. Error muy generalizado además, pues si tenemos en cuenta el número de persona usuarias habituales a lo largo del año de los espacios okupas convocantes, tan solo con que esas hubiéramos tomado parte en la manifestación, la cifra de participantes se habría multiplicado por más de 10.

El hecho de no haber participado en las tareas de organización e impulso de la dinámica Lehertu Gasteiz, y desconocer por tanto los pormenores de las condiciones en que se han desarrollado esas tareas, pueden hacer que algunas de las dos siguientes reflexiones que vamos añadir a lo ya dicho sean injustas, o estén desenfocadas. Pedimos disculpas de antemano si es así, dejando claro que nuestra intención no es en modo alguno intentar criticar por criticar o herir a nadie, sino colaborar en la reflexión y valoración colectiva sobre lo sucedido, para entre todas aprender de nuestros errores, única forma de que en una posterior ocasión se conviertan en aciertos. Probablemente por nuestro desconocimiento del desarrollo de la vida interna de la dinámica se nos queden en el tintero algunas de las que más peso hayan tenido en el fracaso de la iniciativa (nosotras entendemos que es lo que ha sido, un fracaso colectivo), pero son las que hemos percibido desde la visión miope que nos ofrece la observación en la distancia provocada por nuestra ya reconocida falta de mayor implicación.

La primera quizá sea una de las cuestiones que ha marcado más el devenir de la dinámica: la elección de su nombre, LEHERTU GASTEIZ. La expresión lehertu (explotar) tiene una fuerza incuestionable (más cuando lo que se propone es hacer explotar toda una ciudad) pero, por ello mismo, lleva implícita una muy apreciable carga simbólica que anuncia una gran demostración de fuerza, pues sin ella parece imposible hacer explotar una ciudad. Por ello, al lanzar públicamente ese reto, se supone que también se anuncia que las fuerzas propias están lo suficientemente vigorosas como para emprender una tarea de esa envergadura. Desgraciadamente no es así. Haríamos bien en futuras ocasiones en no dejarnos arrastrar por una cierta inercia que en los últimos tiempos parece llevar a muchos colectivos a eslóganes y consignas de fuerte impacto mediático, como si lo importante fuese quién lanza el mayor órdago, se sea después capaz de cumplirlo o no. Y mucho menos cuando nadie estamos para órdagos.

Y es que lo vivido durante la pandemia, tanto de forma personal como colectiva, las duras circunstancias impuestas con la excusa del confinamiento y la pandemia a los espacios militantes o comprometidos socialmente -de forma muy especial a los espacios okupas y autogestionados- (control social y acoso policial como no se padecía desde hace mucho tiempo), hace que nosotras, en general, tampoco estemos ni mucho menos en nuestro mejor momento, como ha quedado claramente demostrado. Y una dinámica ciertamente estresante como la que hubiera supuesto llevar adelante un reto de la envergadura del propuesto, probablemente habría supuesto que quedara mucha gente destrozada anímica (e incluso físicamente) por el camino. Sea como fuere, el hecho es que la pretendida demostración de fuerza (que, como las exhibiciones de músculo, a nuestro entender tienen un cierto componente machito a revisar), nos ha explotado en las manos. Tal vez por ello sea buen momento para afrontar de forma colectiva y/o comunitaria cómo hacer para sanar nuestras heridas, y recuperar la salud en su más amplio sentido. Las comunidades indígenas y populares en América Latina han dedicado a ello, a los cuidados internos, el primer medio año de pandemia, y sólo desde el momento en que han podido garantizar su buena salud interna han comenzado a retomar la iniciativa en las calles y pueblos.

La segunda cuestión que hemos percibido es la incapacidad para contagiar ilusión en torno a la dinámica propuesta. Es verdad que, como hemos reconocido al principio, una iniciativa en defensa de los espacios okupas autogestionados de Gasteiz ante el acoso y persecución que padecen, debería haber servido por sí misma para que quienes compartimos sus planteamientos y usamos los espacios que ponen a disposición, nos hubiéramos involucrado sin más en la tarea. Pero, por lo general, la experiencia acumulada en iniciativas similares anteriores, nos ha demostrado claramente que eso no es así. Por ello no basta con comunicar a personas y colectivos la iniciativa lanzada, y pedirles su apoyo en forma de firma o difusión. La iniciativa tiene que saber conquistar la complicidad activa, hasta el punto de que esos colectivos y personas no se sientan en una tarea de apoyo, sino que se involucren por sentirse directamente afectadas. Algo que para ello se ha demostrado clave en procesos anteriores es la capacidad de contagiar ilusión colectiva. Que unas y otros comencemos desde semanas antes de la movilización a sentir no solo ya la necesidad de nuestra participación, sino las ganas de entre todas ser capaces de dar la necesaria respuesta colectiva. Y eso solo es posible si se consigue generar ilusión y complicidad colectiva. Con guiños y detalles que vayan generando ese ambiente en el que se ve que la dinámica va in crescendo, que va sumando apoyos variopintos, y que nos impulse a plantearnos cómo involucrarnos más. En todo ese proceso, algunas herramientas que en experiencias anteriores se han mostrado muy válidas son la imaginación y la capacidad se sorpresa, y los guiños cómplices. El movimiento popular de Gasteiz, en general, ha sido capaz en bastantes ocasiones de crear ese ambiente de contagio que compromete. Pero en esta ocasión, salvo en lo referente a las canciones, videos y bailes elaborados para la dinámica, donde creemos que sí que había bastante de esa ilusión contagiosa, en el resto no la hemos percibido. Creemos que Gasteiz no ha sentido la necesidad de tomar parte. Afortunadamente sabemos que las miles de personas participantes y usuarias de los espacios okupados y autogestionados de Gasteiz sigue estando ahí, dispuestas a apoyar la okupación si sabemos implicarla.

Por lo que nos ha tocado vivir en dinámicas anteriores en las que sí fuimos parte activa en la organización (y con la única pretensión de que la transmisión intergeneracional de experiencias pueda ser una herramienta útil, que nunca una receta ni un manual), para conseguir todo ello es imprescindible una cuestión: un sentimiento de complicidad muy fuerte entre quienes impulsan la dinámica. Porque, aunque tal vez desde fuera esas cuestiones no se perciban, algunas de las principales aportaciones para el movimiento popular en dinámicas similares ha sido la experiencia de trabajo cómplice entre personas y colectivos variopintos, que ayudan a tejer unas relaciones personales y políticas (en esto también lo personal es político) que terminan ejerciendo un papel aglutinador, autogenerador de energías, emociones e ilusiones, básico para hacer frente al desgaste personal que suele conllevar la preparación y gestación de este tipo de dinámicas. Y lo mejor de todo es que las relaciones tejidas en esos marcos no son pasajeras, sino que crean poso, facilitando nuevas colaboraciones cómplices para el futuro, incluso en marcos distintos. Ese proceso interno termina siendo más valioso en sí mismo para el movimiento popular (y las personas que en él toman parte) que el resultado concreto de la dinámica medido en parámetros de número de asistencia a actos.

Quizá algunas estaréis ojopláticas leyendo estas líneas, pensando en qué mal hemos entendido lo que se pretendía con la puesta en marcha de la dinámica Lehertu Gasteiz. Y no descartamos nuestro despiste. Pero por lo que pudimos conversar durante y después de la manifestación, nuestras expectativas (y su frustración) eran bastante compartidas, al menos entre una buena parte de las menos jóvenes. En cualquier caso, dejadnos insistir en que si nos animamos a escribir estas líneas no es con ningún ánimo de reproche, ni nos gustaría que las sientiérais como de quienes las hacen en la distancia o sintiéndose a “otra altura” pensando en que ellas lo habrían hecho mejor. Todo lo contrario. Si cualquier dinámica de este estilo dependiera de las “abuelas cebolleta” de la autogestión gasteiztarra, tened muy claro que ésta tendría sus días contados (nuestra incapacidad para la acción a menudo es tan grande como nuestra verborrea). No, como ya hemos dicho al principio, lo hacemos por una necesidad de autocrítica, empezando por nosotras mismas; y de autocrítica pública, porque a diferencia de los politikutxos, nos parece fundamental que cuando cometamos errores seamos capaces de reconocerlos con la misma difusión que les damos a los retos públicos que lanzamos. Porque pensamos que en la pedagogía autogestionada y en el mundo nuevo que con ella pretendemos ir construyendo, la forma de hacer las cosas importa más que el conseguir los objetivos aceleradamente. Seguro que estáis de acuerdo.

Besarkada estu bana, Gora Okupazioa!… eta ez gaitezen txintxoak izan

TIPOS Y CARACTERÍSTICAS DE LAS VIVIENDAS (Diagnóstico del barrio 10)

La vida cotidiana en bastantes hogares del Casco es mucho más dura que en cualquier otro lugar de la ciudad: viviendas pequeñas; no pocas sin baño; más todavía sin calefacción; de una antigüedad tremenda; lo que conlleva en numerosísimos casos la ausencia de ascensor con la consiguiente imposible accesibilidad; escasísimas plazas de garaje…

Esta realidad que se esconde –tras las piedras en las que vive el vecindario- a la mirada de visitantes y turistas a quienes se venden los atractivos de un Casco Medieval inigualable, es, además, ignorada y desatendida por todo tipo de instituciones. Nos encontramos así con la cruel paradoja a la que asiste el vecindario: mientras se dedican millonarias partidas presupuestarias y todo tipo de recursos para convertir el barrio en una imagen de postal que atraiga al turismo y se expanda por todo el universo digital del siglo XXI, al mismo tiempo, por falta de inversiones públicas en la rehabilitación de las viviendas, se condena a buena parte del vecindario a subsistir en unas condiciones no demasiado lejanas a las que se vivía en aquella Edad Media.

En el capítulo 9 hemos hecho ya una primera aproximación a los edificios de viviendas del barrio, no tanto para hablar de sus características, sino para comentar, por un lado, el modelo de hogares o unidades familiares que en ellos residen y, por otro, analizar la forma de tenencia de estas viviendas. Con ello, de alguna forma, dábamos por cerrada la parte de la recopilación de datos relacionada expresamente con las personas, el vecindario del barrio, y, sin descartar que con la aparición de nuevos datos vayamos ampliando ese aspecto relativo a las personas, comenzábamos a abrir el camino a la segunda parte, centrada en conocer las características de los edificios, las viviendas y algunas otras cuestiones más urbanísticas. La intención es, en un tercer gran bloque hablar tanto de los comercios como de algunos servicios del barrio.

De momento, vamos a centrar nuestra atención en intentar conocer un poco por dentro los hogares donde vive el vecindario del barrio, para intentar imaginarnos, hasta donde permiten los datos, algunas de las condiciones que esas características de las viviendas marcan en su vida cotidiana. Los datos que vamos a ver son demoledores. Todos ello, con una primera interpretación, lo podeís encontra en el documento Tipos y características de las viviendas (Diagnóstico del barrio 10, descargar aquí), aquí os dejemos un resumen.

Resumen del Capítulo 10

 TIPOS Y CARACTERÍSTICAS DE LAS VIVIENDAS

10.1.- Los tipos de viviendas

10.1.A.- Datos del barrio

Las viviendas familiares principales en el Casco suponen el 76,66% de todas las viviendas familiares y el 76,51% de todas las viviendas, lo que está muy lejos del 88,80% que suponen en Gasteiz.

El % de las viviendas del Casco calificadas bajo la etiqueta de “Resto” son casi una de cada cuatro (un 23,30%, en concreto 1.243 viviendas), más del doble que el % que se da en el conjunto de Gasteiz

10.1.B.- Análisis por secciones censales

El % de vivienda familiar principal sobre el total de viviendas es similar en la mayoría de las secciones.

Sección 1:

Entre 2013 y 2019 aumenta el número total de viviendas, lo que habla de rehabilitaciones que generan más viviendas o de construcción en antiguos solares. Es llamativo el bajo % de viviendas principales de la sección 1 con respecto al resto de secciones (71,76%), más aún si tenemos en cuenta que de 2011 a 2019 la sección 1 es la única en la que ha aumentado el número de viviendas principales (+19). La explicación fundamental al crecimiento de la sección 1, si tenemos en cuenta que el total de vivienda familiar no ha tenido ese incremento, solo puede venir del hecho de que unas cuantas viviendas secundarias o vacías hayan pasado a viviendas principales, lo que nos habla de rehabilitaciones

Sección 3:

Entre 2013 y 2019 aumenta el número total de viviendas, lo que habla de rehabilitaciones que generan más viviendas o de construcción en antiguos solares.

La sección 3 al tiempo que sufre un cierto recorte en el número de sus viviendas principales (-17), tiene un aumento algo mayor (25) de su Resto de viviendas

Sección 4:

Entre 2013 y 2019 aumenta el número total de viviendas, lo que habla de rehabilitaciones que generan más viviendas o de construcción en antiguos solares.

La sección 4, por su parte, pierde 15 viviendas principales, al tiempo que incrementa en 35 su Resto de viviendas

Sección 5:

Entre 2013 y 2019 se reduce el número de viviendas, las razones tienen que ser principalmente o derribo o estado ruinoso.

Singular es el caso de la sección 5, que es la que más viviendas totales pierde (-20), pero esa pérdida se produce en todas las categorías, lo que no puede hablarnos sino de, entre otros movimientos cruzados, derribos si nueva construcción o edificios en ruinas

Sección 8:

Entre 2013 y 2019 se reduce el número de viviendas, las razones tienen que ser principalmente o derribo o estado ruinoso. La reducción de las viviendas principales de la sección 8, todo indica que la causa principal es que buena parte de ellas han pasado a la categoría de Resto, lo que en el Casco habitualmente quiere decir que el deterioro de las viviendas ha llevado a su abandono.

Al mismo tiempo hay que señalar el alto % de la sección 8 en viviendas principales (83,97%).

Sección 10:

Entre 2013 y 2019 se reduce el número de viviendas, las razones tienen que ser principalmente o derribo o estado ruinoso.

10.2.- El número de viviendas en cada edificio Sigue leyendo

Los Pueblos rompen el cerco (Tiempos de colapso II, Raúl Zibechi)

En un reflejo primario elemental, los movimientos y los pueblos enfrentaron la pandemia con un giro interior, volcándose hacia sus territorios y espacios, tanteando la nueva situación, buscando seguridad en los pliegues más profundos de las relaciones cotidianas, convertidas en refugios ante las incertidumbres

(…) Con el paso de los meses consiguieron estabilizar la situación, mejoraron la alimentación y las relaciones entre sus miembros ganaron en calidad. Comenzaron a conocer los modos de lidiar con los más diversos virus, desde los invisibles microparásitos (como el Covid-19) hasta los terribles y temibles macroparásitos (policías, militares y paramilitares). Entendieron que existe un vínculo entre ambos

(…) Si en el lugar del armamento colocamos los dispositivos de dominación (“la pandemia como política”, en palabras de Agamben), podemos avanzar a comprender cómo los virus (microparásitos) han permitido el despliegue de formas viejas y nuevas de control de las poblaciones (macroparásitos) para consolidar y ampliar la dominación del 1% más rico. Aquí se yuxtaponen los hombres armados y las redes digitales, la fuerza bruta del “palo y tente tieso” y los flujos instantáneos de información y datos centralizados por grandes empresas de las comunicaciones

Comprender las formas de dominación desplegadas durante la pandemia seguirá siendo un esfuerzo de todas las que deseamos traspasar y neutralizar las múltiples mallas del “capitalismo de control”, pero requerirá de tiempo y sobre todo de palpar los muros virtuales y reales que nos inmovilizan.

(…) Pese a todas las dificultades que los pueblos y los movimientos afrontamos en estos tiempos, parece evidente que la salida masiva, ordenada y decidida ha sido la condición que nos ha permitido sostenernos como sujetos y sujetas colectivas para continuar desafiando la dominación. Como señalo en uno de los últimos apartados, los estallidos de rabia por justificados que estén, no pueden ser el camino para superar esta situación. Por el contrario, pueden reforzar el ya importante respaldo social de las ultraderechas. Luego de estallido, finalmente una explosión social violenta e intempestiva, retorna la calma, luego de que los furiosos hayan sido diezmados por cuerpos represivos dispuestos a romperles los huesos.

Los Pueblos rompen el cerco (Tiempos de colapso II; Baladre, 2021) es el nuevo libro de nuestro querido amigo Raúl Zibechi (cuya portada sirve de cabecera a este post) en el que, como se adivina por los párrafos anteriores, de su Introducción (descargable aquí), afronta el relato del camino emprendido por los movimientos y pueblos de América Latina tras el primer medio año de pandemia (esos primeros meses ya los analizó en Tiempos de colapso I) . Un libro que, como señala su contraportada:

Las palabras de este libro nos hablan de los sueños de las otras, de cómo rompen el cerco que les impone el Estado.

Comparte experiencias sobre la nación Wampi en Perú, del Mercado Popular de Subsistencia en Uruguay, de la red de pueblos y la resistencia desde abajo de A Teia dos Povos en Brasil, de cambios frente al estado golpista en Bolivia, u ocupaciones colectivas en Argentina.

Por eso es un libro que lucha en contra el desaliento, porque anima a la acción reflexiva y comunitaria, siempre desde el colectivo, siempre desde las comunidades, siempre desde los pueblos.

El propio Raúl nos detalla la estructura del libro:

Este trabajo tiene tres partes. La primera está dedicada a las nuevas formas de dominación. Entre los artículos destaca el trabajo de Tamara San Martín y Eduardo Almeida, dos compañeros de Puebla que analizan lo que llaman triage social, que interpreto como el nuevo panóptico de control de masas. La segunda parte está dedicada a los pueblos que han comenzado a romper el cerco en América Latina, con artículos que han aparecido en diversos medios y algunos inéditos. En la tercera esbozo algunas tendencias en los movimientos actuales y a la vez registro algunas dificultades notables que debemos superar para seguir siendo y creciendo. Todos los artículos, salvo el mencionado arriba, son de mi autoría y cuando no figura lugar de publicación es porque son inéditos.

Todo ello da como resultado el siguiente Índice:

INTRODUCCIÓN 13

Raúl Zibechi

PRIMERA PARTE

Las nuevas formas de dominación

1 Otoño del imperio 25

2 Pandemia y quiebre de la democracia en América Latina 28

3 Alimentación y pandemia: Diálogo con Silvia Ribeiro 32

4 Daniel Ortega aprovecha la pandemia para recomponer

su régimen 37

5 Contrainsurgencia progresista 43

6 Triage social, el nuevo panóptico 46

7 La pandemia, el Estado y la normalización de la pesadilla 49

Tamara San Miguel y Eduardo J. Almeida

 SEGUNDA PARTE

Los pueblos en movimiento rompen el cerco

8 Las mujeres zapatistas al encuentro de las rebeldías 115

9 Indígenas de Colombia: romper el cerco y derrotar a la policía 126

10 Escuchar es un aprendizaje fundamental para la

masculinidad blanca patriarcal 130

11 Uruguay: Eludir a los monopolios 138

12 Brasil: Teia dos Povos (Red de los Pueblos) 144

13 La derrota del racismo en Bolivia 153

14 El pueblo mapuche resiste la guerra 159

15 Argentina: Masiva toma de tierras de los sin techo 165

16 El mundo nuevo ya existe en el corazón de los movimientos 171

 TERCERA PARTE

Tendencias y dificultades abajo y a la izquierda

17 Las mujeres zapatistas al encuentro de las rebeldías 185

18 Estallidos o levantamientos 194

19 Pensamiento crítico y pandemia 197

20 Posdata: Los mundos nuevos que nos orientan 200

Mucho que conocer sobre una realidad que aquí no tiene prácticamente reflejo. Mucho que aprender sobre todas esas iniciativas y realidades que nos traslada Raúl. Mucho que reflexionar sobre alguna de las cuestiones que Zibechi nos plantea. Remarquemos una, que es con la que finaliza su introducción:

En general, en el continente podemos observar que el capital y el extractivismo han seguido avanzando durante la pandemia, con más despojo, apropiación de tierras, aguas y bienes comunes. Ellos no se detienen y aprovechan la pandemia para seguir acumulando riqueza. Por eso, desorganizarse es tanto como dejarles el camino despejado. Es un problema de cultura política. Aunque los movimientos feministas y antipatriarcales han mostrado enorme energía, consiguiendo la aprobación de la ley que despenaliza el aborto en Argentina, y los movimientos indígenas y anticoloniales muestran siempre su disposición a resistir el modelo en curso, cada vez que se convocan elecciones las miradas se vuelven una y otra vez a las urnas.Es cierto que la credibilidad en las instituciones y en el camino electoral se están debilitando. Pero ante las dificultades, sectores importantes de los pueblos vuelven una y otra vez a lo conocido: los caudillos, las instituciones, el Estado. Algo ha cambiado, empero. Quienes estamos para construir desde abajo, no para llegar arriba sino para construir abajo fuertes, somos minoría pero ya no somos marginales. Este es un cambio fundamental que nos anime a pesar de las enormes dificultades.

999 eZker amigo Raúl, por facilitarnos de nuevo herramientas para el conocimiento de realidades de las que aprender.

MODELOS DE HOGAR O FAMILIA Y FORMAS DE TENENCIA DE LA VIVIENDA (Diagnóstico del barrio 9)

Vamos conociendo ya unas cuantas características del vecindario del barrio, y aunque en posteriores capítulos abordaremos la cuestión de cómo son las viviendas en donde residen, antes de ello queremos conocer también cómo viven, esto es, cómo se distribuye la población del barrio entre las viviendas que en él se ubican. Nos gustaría poder saber qué tipo de modelos familiares hay en el barrio; de entre los hogares con sólo una o dos personas residentes cuántos son de personas mayores viviendo solas (y si hay mucha desproporción entre mujeres y hombres); cuántos hogares de personas que han optado por vivir solas; en cuántos se agrupan más de una familia… y todo ello visto con un marco de evolución temporal y desglosado por secciones censales. Pero, una cosa es lo que nos gustaría saber, y otra la realidad de los datos que se publican. Insistimos una vez más, esos datos existen, las instituciones cuando quieren los hacen públicos (o una parte de ellos), pero se cuidan de no darles una continuidad u homogeneidad que permita su análisis y comparación.

Los colectivos, redes, agentes, asociaciones y personas que viven y se mueven en el barrio conocen más esa realidad que los datos publicados por las estadísticas. Por ejemplo, en el más que interesante Trabajo Fin de Grado presentado por Maddalen Ruesgas Rasines[1] en mayor de 2020 (sobre el que volveremos en algunos otros capítulos), a la hora de elegir el perfil de las familias o unidades familiares a la que entrevistar, y después de consultar tanto con el grupo de coordinación de GOIAN, como con las personas que llevan tareas de educación de calle en el barrio, quienes conocen realidades muy distintas a las de las estadísticas oficiales, los perfiles que se eligieron (que coincidimos que pueden representar una radiografía del barrio mucho más completa de lo que nos van a presentar los datos estadísticos), fueron los siguientes:

  • Una familia magrebí de segunda generación (madre, padre e hijas e hijos)
  • Una familia monoparental nigeriana viviendo un proceso migratorio (madre y un montón de hij@s)
  • Una familia de origen latinoamericano
  • Una familia recién llegada al Casco
  • Una familia biparental euskaldun
  • Una familia monoparental euskaldun

En cualquier caso, con la notable limitación de los datos que se hacen públicos podemos conocer parte de la realidad de algunos hogares y familias del barrio, por eso los recogemos.

Por lo que se refiere a las formas de tenencia de las viviendas, resulta obsceno, hasta la repugnancia más profunda, contemplar la realidad de la vivienda en nuestras calles, en una sociedad como la vasca, cuyas instituciones y poderes políticos se jactan de ser pioneros en aprobar el derecho subjetivo a la vivienda, según el cual se garantiza el derecho a la vivienda en favor de quienes, no disponiendo de una vivienda digna y adecuada, carecen de los recursos económicos precisos para conseguir una. Porque junto a esa jactancia política nos topamos con la cruda realidad, parte de cuyo reflejo encontramos en estas palabras del responsable de Cáritas de Gasteiz:

Personas que trabajaban en la economía sumergida, prostitutas y mayores que necesitaban ayuda en el confinamiento para hacer la compra se han sumado al de mujer, inmigrante, sola y con hijos a su cargo

Acceso a la vivienda

En la nueva situación impuesta por la pandemia, Cáritas también ha evidenciado, como ha señalado Ramón Ibeas, su secretario general, el aumento de las dificultades de acceso a la vivienda. Por una parte por el abuso de los precios y la exigencia de fianzas y por otra, por las trabas para la firma de contratos que hacen imposible acceder a las coberturas aprobadas por los gobiernos estatal y autonómico.

“A Vitoria hay que hacerle un subrayado porque tenemos una tremenda dificultad para alquilar pisos a gente de fuera que creemos que no va a responder a este tipo de expectativas”, ha denunciado Ibeas.

(DNA 16-12-2020)

Las instituciones parecen haber decidido que para que la realidad no desvele la falsedad del cumplimiento de sus promesas y compromisos, nada como adulterar la realidad, y en esa labor cuentan con la herramienta inapreciable de sus datos estadísticos, preparados y cocinados para presentarnos solo la parte de realidad que les interesa (a esas instituciones, y a los poderes económicos, especulativos e inmobiliarios que representan no pocos de los políticos profesionales). Por eso, al observar los datos sobre las formas de tenencia de la vivienda que ofrecen esas instituciones y administraciones públicas, no vamos a encontrar referencia alguna a quienes, para poder vivir bajo un techo, no tiene más opción que la ocupación, los alquileres sin contrato, las denominadas camas calientes

Tampoco ofrecen información sobre la cada vez más presente figura del especulador vecinal, personajes que, sin haber hecho de la especulación habitacional su profesión, sí la han convertido en su modo de vida, manteniendo la propiedad de varios pisos vacíos o con alquileres prohibitivos para la mayoría de quienes lo necesitan. Y las administraciones públicas también poseen esos datos, pero no los hacen públicos.

En definitiva, que en este apartado, una vez más, nos vamos a dar de bruces con la falsa realidad que con los datos estadísticos muchas veces nos intentan imponer. Una realidad que expulsa a decenas de personas vecinas del barrio, en esta ocasión literalmente, dejándolas tiradas en plena calle. Tengámoslo muy en cuenta al leer los datos.

A la parte 9 de esta recopilación de datos la hemos llamado MODELOS DE HOGAR O UNIDAD FAMILIAR Y FORMAS DE TENENCIA DE LA VIVIENDA (descargar aquí) y, recoordándoos que para entender la situación el las distintas secciones del barrio os puede venir bien el LISTADO DE LAS SECCIONES CENSALES DEL BARRIO, os dejamos a continuación el resumen de lo más destacado de este capítulo, no sin destacar antes unos datos de ese resumen que seguro que algunas de vosotras vais a saberles sacar todo su jugo:

Ensanche con un 22,1% de viviendas familiares vacías es el barrio con mayor porcentaje de ellas; a él le sigue el Casco con un 20,5% (lo que supone 830 viviendas familiares vacías en el barrio en 2016, que a diciembre de 2018 habían pasado a ser 984)

Existe un conglomerado de multipropietarios, esto es, que tienen 10 o más viviendas, y que entre todos ellos poseen el 6,5% del parque de vivienda familiar (esto es, unas 7.400 viviendas). Entre estos multipropietarios el informe señala en primer lugar a lo que denomina “siete entidades singulares”, que no son otras que “las empresas públicas dedicadas a diferentes formas de gestión de suelo y/o vivienda, Alokabide, Visesa y Ensanche XXI, así como, directamente, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y diversos departamentos de Gobierno Vasco”. Pero ya en el sector privado señala como los conglomerados con mayor número de viviendas a la banca, las empresas inmobiliarias y las constructoras y promotoras, así como personas particulares.

Aporta el dato de que solo las entidades públicas y la banca cuentan con un patrimonio de vivienda medio por encima de las 100 unidades por cada entidad jurídica propietaria (esto es, por cada organismo o entidad bancaria). Y que entre 11 entidades bancarias poseen más de 1.350 viviendas.

El dato sobre los especuladores particulares (el informe, claro, no los denomina así), tampoco tiene desperdicio: Hay más de 1.000 familias con tres viviendas, 340 con cuatro y unas 220 con cinco o más viviendas.

RESUMEN DE LOS DATOS MÁS DESTACABLES DEL CAPÍTULO 9

MODELOS DE HOGAR O FAMILIA Y FORMAS DE TENENCIA DE LA VIVIENDA

9.A.- MODELOS DE HOGAR O FAMILIA

Caracterizando los hogares y las familias del barrio

El número de hogares y familias y su evolución entre 2020 y 2019

En los nueve años entre el 2010 y el 2019 el Casco ha disminuido tanto en número de hogares (-2,17%) como de familias (-9,31%) y que en ambos casos lo ha hecho más que el conjunto de Gasteiz, Ensanche y Coronación

Ha disminuido de forma muy amplia el número de hogares donde reside más de una familia, que en el Casco ha pasado de suponer casi el 10% de los hogares (el 9,18%), a poco más del 1% (el 1,22)

Algunas características de esos hogares Sigue leyendo

La población gitana, las personas mayores, y las mujeres en la comunidad vecinal del Casco Viejo

(…) el Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz se visualiza por sus características urbanas y humanas como un laboratorio social, donde se aprecia la evolución de las nuevas tendencias en dinámicas sociales con anterioridad al resto de la ciudad, y que además, es poseedor de una identidad colectiva que podría definirse como resiliente, en el sentido de que ha sabido crecer desde los conflictos y adversidades que se han dado a lo largo de su historia, para emerger reforzado.

Son estas características de innovación en las propuestas y visiones y, su identidad resiliente, las que se reproducen en uno de los colectivos que reside en el barrio y que como ocurre con él, antes de ser conocido se visualiza como potencialmente conflictivo, se trata de la Comunidad Gitana. Es por esto, que se considera oportuno y de interés para el Trabajo Social, realizar una investigación específica sobre esta comunidad y sus relaciones vecinales, pero desde una visión capacitadora, que se fije en el “Capital Humano” presente en la Comunidad Gitana.

Con este este trabajo se pretende abordar los mecanismos de apoyo social informal vecinal de las personas mayores que forman parte de la comunidad del Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz y así de esta manera, profundizar en la percepción que tienen estas personas en torno a dicho apoyo y la repercusión de la calidad de estos en el sentimiento de soledad.

(…) en el marco de la interpretación del primer acercamiento general a las comunidades vecinales del barrio del Casco Viejo, se observa oportuno y de interés para el Trabajo Social, realizar una aproximación específica en cuanto a la participación de las mujeres en la extensa red del barrio e identificar las expresiones de participación de las mujeres, de esta manera, tras observar la realidad de estas experiencias participativas, se pretende reflexionar desde y para el Trabajo Social a partir las posturas teóricas feministas.

En un anterior post, comentábamos que:

(…) el proyecto «Comunidades de vecinos/as del Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz: diagnóstico participado y escenarios de futuro» en su conjunto estaba formado por 5 trabajos de Fin de Grado.  Sabemos que alguno de ellos se centraba en las personas mayores, otro en la infancia y juventud, un tercero en la comunidad gitana del barrio, y un cuarto en el papel de las mujeres en la construcción de la comunidad. Serían valiosísimas herramientas para el quehacer de la comunidad vecinal del Casco. Así que estamos intentando conseguirlos (algunos ya nos los están haciendo llegar sus propias autoras y los comentaremos en otro post, pues tienen mucha sustancia).

Ha llegado el momento de comentar esos tres interesantísimos trabajos que nos han hecho llegar sus autoras (999 eZker hirurei), cuyos resúmenes introductorios encabezan este post.

De los tres trabajos tenemos que destacar algunas características que comparten, más allá del hecho de que los tres parten del trabajo conjunto previo donde se realizaba una aproximación diagnóstica sobre el barrio en la que se afrontaba un análisis de las percepciones del vecindario sobre la realidad del barrio y analizaban las redes sociales existentes en el Casco (que es el que comentamos en el ya citado anterior post). Nos referimos a que las tres autoras, en la parte de su trabajo que denominan Marco teórico llevan a cabo una tarea de acercamiento de la realidad de los colectivos sobre los que ponen su mirada (comunidad gitana, personas mayores, y las mujeres del barrio) que permite conocer algunas de las principales características y situaciones que afectan a cada uno de estos colectivos. Sólo la lectura de esos apartados de sus trabajos (que no son el eje central de los mismos) es una buena y útil herramienta para conocer realidades que afectan a buena parte del vecindario del barrio.

Otra de las cuestiones comunes, es su elaboración en base a la toma de contacto directa con las subcomunidades o grupos específicos de vecindario que cada trabajo aborda. Es decir, más allá de la teoría, aterrizan en la realidad concreta a través del testimonio de las personas protagonistas en el barrio.

Finalmente, hay que agradecer a las tres el cariño hacia el barrio que respiran sus trabajos, y el esfuerzo por aportar reflexiones críticas, análisis y evidencias que puedan ayudarnos a todas en la tarea de seguir nutriendo y consolidando la construcción comunitaria del vecindario. Pero entremos ya a resumirlos brevemente, abordando este resumen bajo el criterio de su fecha de presentación.

 

Una Mirada a las comunidades vecinales del Casco Viejo de Vitoria- Gasteiz: Las mujeres en la construcción de “comunidad”

Lucía Teresa Loayza Heredia

 

El trabajo de Lucía se fija como objetivos:

  • Analizar el discurso de las mujeres en torno a la construcción de comunidad

  • Identificar propuestas del colectivo de mujeres asociadas sobre las formas de participación en el espacio público.

     

Lucía, que se reconoce compartiendo postulados con el feminismos decolonial y comunitario (lo que compartimos) nos conduce de su mano a conocer y plantearnos con ella algunas de las principales cuestiones que sobre la problemática existen en la actualidad en el movimiento feminista. Algunos de los principales rasgos de su mirada feminista quedan claros en esta reflexión:

Pero ¿cómo plantear la construcción de los espacios colectivos y el compromiso con la vida? sin caer nuevamente en la trampa de planteamientos lineales y totalitaristas. Lo cierto es que a día de hoy existen diversos movimientos del feminismo organizado, e institucional que ha puesto en marcha, escuelas de empoderamiento, casas de mujeres, actividades orientadas a mujeres que se encuentran en mayores condiciones de “vulnerabilidad” y se enfatiza en el hecho de que las mujeres deben participar más dentro de la democracia representativa, sin embargo, sin dudar en la importancia de estas aportaciones legitimas y necesarias, resulta interesante plantearse el cuestionamiento de ¿hasta qué punto muchas organizaciones, espacios e instituciones se han convertido en círculos de poder? El acercamiento a estos espacios creados para la concienciación, empoderamiento e información, atrae más a mujeres organizadas o aquellas que tienen un interés académico, asimismo, se ocupa la calle para la manifestación y la lucha. No es necesario acaso que, siendo la proclamación del feminismo la defensa de la vida en la defensa de los derechos a las mujeres ¿provocar el acercamiento a más sujetas y sujetos? Sacar la información y el empoderamiento a más espacios de la calle, sin limitarse al espacio organizativo de las entidades, ni a los dispuestos por las instituciones, para conocer y provocar la reflexión a la diversidad de la población. Sigue leyendo

Rentas personal y familiar. RGI y otras “ayudas” (diagnóstico del barrio 8)

Si, como hemos visto en el capítulo 7, según señalan los datos estadísticos, el Casco es uno de lo barrios con más tanto por ciento de personas ocupadas (el 9º de 31, insistimos una vez más que la realidad es otra, pues la estadística oficial deja fuera muchas otras formas de trabajo) y que, además, según la evolución entre 2011 y 2016, va mejorando el nivel de sus categorías profesionales, pues parece que debería ser fácil adivinar lo que nos vamos a encontrar en este capítulo relacionado con lo que denominan Renta Personas y Renta Familiar, esto es, que el Casco esté en una relativamente buena posición entre el conjunto de barrios, y que ésta venga mejorando en los últimos años… Y sin embargo no es así.

¿Qué sucede entonces? Pues que nos vamos a darnos de bruces con otro de los peligros de los datos estadísticos: que pueden ocultar realidades muy dispares, que al compensarse entre ellas ofrecen una imagen conjunta que nos impide verlas. Con un ejemplo se entenderá más fácilmente: Imaginemos (como luego veremos que es el caso) que en el barrio hay secciones censales en las que, efectivamente, las rentas han ido creciendo en estos años, hasta adquirir un nivel superior a la renta de una decena de barrios de la ciudad; pero, al mismo tiempo, hay otras secciones en las que las rentas han ido empeorando bastante más que en el conjunto de la ciudad (son más bajas que en cualquier barrio), al sumar los datos y obtener la media la imagen que nos ofrece ésta no refleja ninguna de las dos realidades señaladas.

Es lo que venimos subrayando en otros capítulos sobre lo que está sucediendo en el barrio en los últimos tiempos: se están dando al mismo tiempo un proceso de gentrificación y de pauperización en diferentes zonas del barrio que, cuando observamos los datos generales del Casco se difumina, porque se compensan. Pero, como vamos a ver, ambos existen. Es una realidad que tenemos que tener muy presente. Y un nuevo aviso sobre la peligrosidad de los datos estadísticos, y las capacidades de utilización política que ofrecen a quienes los diseñan.

Esa parte del vecindario, condenada a la pauperización por un sistema económico y social tan injusto como poco equitativo y depredador, se ve obligada (no es una elección) a recurrir a las llamadas Ayudas sociales (que deberían ser realmente herramientas para la redistribución de la riqueza, y no meros parches para la sobrevivencia). Por eso es que en los datos sobre RGI y otras “ayudas” la sobrerrepresentación del Casco es tremenda. Si buena parte de la población del barrio ha de recurrir a estas para sobrevivir ¿cómo esperan que haga frente a rehabilitaciones u obras de infraestructura como las que demandan la ITE, o los expedientes de ruina?.

Y una cuestión fundamental más. Los datos que aparecen abarcan un periodo temporal que, en todos los casos, es anterior a la situación creada por la pandemia. Las medidas tomadas en torno a ésta, con ayudas irrisoria que, además, no son accesibles a toda esa parte del vecindario que no tiene una situación reglada (ya sea en lo personal, en lo habitacional o en lo laboral) está suponiendo (y seguirá aumentando) un tremendo drama social para el vecindario económicamente más vulnerable. Mientras, las instituciones miran para otro lado (a las grandes inversiones a realizar con los fondos que les lleguen de Europa… a pesar de las consecuencias que traerán esos fondos), cobijadas tras la tramposa coartada de la inexistencia formal y estadística de las personas no regladas. Ante todo ello parece imprescindible e inaplazable que en el barrio nos vayamos dotando de las Cajas de Resistencias y otros instrumento de apoyo mutuo y reciprocidad para hacer frente a lo que sin duda va a ser (está siendo ya) el efecto secundario más terrible de la actual pandemia.

El capítulo 8 lo hemos denominado RENTA PERSONAL Y FAMILIAR RGI Y OTRAS AYUDAS (diagnóstico 8, descargar aquí) y a continuación os dejamos su resumen. Os recordamos también que para poder conocer el detalle de qué calles y tramos de calle componen cada una de las secciones censales (y saber dónde están las diferencias dentro del barrio), podeís hacerlo a través del siguiente link: LISTADO DE LAS SECCIONES CENSALES DEL BARRIO

RESUMEN DEL CAPITULO SOBRE  RENTAS PERSONAL Y FAMILIAR.  RENTA DE GARANTÍA DE INGRESOS  Y OTRAS AYUDAS

8.A.1.- RESUMEN CON DATOS DEL BARRIO

RENTA PERSONAL

Tanto en Renta Total como en Renta Disponible la del Casco no es la menor de la ciudad, sino la cuarta menor en Renta Total y la tercera menor en Renta Disponible. en ambos casos la renta del Casco es bastante inferior a la de la media de Gasteiz (un 23,91% en el caso de la Renta Total y un 21,58% en la Renta Disponible). Ese 21,58% es mucho, aunque no hay que perder de vista tampoco que es menos de la mitad (todo un 58,69% inferior) a la del barrio con mayor Renta Disponible (Mendizorrotza), y un 2,94% superior a la del barrio con menor (Zaramaga). Sigue leyendo

GASTEIZ KALEA (¿con la quinta torre en el “alto de la refriega”?)

Tomada de Arabadok (Signatura anterior: 315, rollo E-6 I Signatura copias: Carpeta 163 – Positivos 23333 a 23334 Signatura originales: Rollo 35mm, nº 90) 1953, probablemente de Alberto Schommer

Esta pequeñísima calle del Casco tiene algunas curiosidades que merece la pena recoger, explicando algunas de ellas la interrogación que aparece entre paréntesis en el título.

Por un lado, que posiblemente sea la única (o de las muy pocas) calles de Gasteiz cuyos letreros están puestos solo en euskera. Porque esta pequeña calle (con algo menos de 30 metros de longitud, y sin ningún edificio de viviendas) cuenta con dos placas señalizadoras de su denominación, y las dos están solo en euskera (Gasteiz Kalea) como podemos ver en la siguiente foto tomada del blog Conociendo Álava

 

La calle Gasteiz, en el Cuaderno de Rotulación de Calles y Numeración de Casas de 1887 (año en el que se creó) aparece así definida:

Calle de Gazteiz:

Nombre primitivo. Se le dió este título en 12 de octubre de 1887, y se halla enclavada entre las calles de Santa María y Escuelas, sobre la parte central de “El Campillo”. No tiene edificios.

Especifica también que pertenecía a la Vecindad de Villasuso

 

El “alto de la refriega o del combate”

Con la grafía de su nombre, y su significado, los documentos municipales guardan también curiosidades. Así, por ejemplo, en el Nomenclator de 1910 aparece escrita con tilde, “Gastéiz”, algo que se repite también en el Nomanclator de 1920. Pero, además, en el Nomenclator de 1910 nos dan la siguiente explicación sobre el significado del nombre de la calle:

En lengua castellana significa “alto de la refriega ó del combate”

Los Nomenclator de 1920 y 940 mantendrán esta más que curiosa interpretación del significado de Gasteiz, aunque reduciéndola en parte y dejándola en “alto del combate

Lo curioso es que hoy en día en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, se abunda en esta traducción:

Como dijimos al principio, la actual Vitoria, antes del siglo X se llamó Gazteiz. Según un documento que existe en el Monasterio de S. Millán que significa alto de la refriega o del combate de gaitea, refriega, y riz, alto pequeño o colina.

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/linajes-vascos-en-chile–0/html/ff75df54-82b1-11df-acc7-002185ce6064_7.html#I_30_

El origen de tan curiosa traducción (al menos en lo que al documento de 1887 se refiere) casi con seguridad hay que atribuírselo a Becerro de Bengoa quien en 1880, en el número 11 de la segunda época de la Revista de Aragón (10 de diciembre de 1880) publicaba un trabajo titulado Etimologías alavesas. Ensayo de traducción castellana de los términos locales de la provincia de Alava, en el que incluía el siguiente párrafo:

Vitoria.—Se llamó Gazteiz, antes de que D. Sancho el sábio de Navarra la repoblara y fortificara en 1181. Hay en el país muchas localidades terminadas en iz-itz; y todas ellas están sobre un alto pequeño ó inmediatas á él. Iz significa colina, y en ella estuvo Gazteitz, y Vitoria la primitiva, que en un principio, cuando recibió este nombre, no tuvo más que un solo barrio, el murado; y que no se formó con las ruinas de otros pueblos. Gaitea significa refriega, y bien pudo querer decir Gazteiz «alto de la refriega ó del combate,» más lógica interpretación que alto de los jóvenes derivándose de gaztea, y que «alto de la queseria» de gastay queso.

Es verdad que esta traducción un tanto temeraria se puede entender desde la introducción que escribe (desde Palencia) el propio Becerro de Bengoa: Sigue leyendo

FUNDADORA DE LAS SIERVAS DE JESÚS/ JESUSEN ZERBITZARIEN FUNDATZAILEAREN (¿siervas?, mejor volver a Cercas Altas cuanto antes)

Foto tomada de “Vitoria en fotos

 

He aquí otra calle del Casco a la que habría que cambiarle el nombre sin demora. Antes de que a nadie se le disparen los pre-juicios y nos diga ¿pero no se está impulsando el que haya más calles en la ciudad con nombres de mujeres, y ahora proponéis quitar una de las pocas que sí lo tienen? La cuestión es casi a la inversa. Porque resulta que sí que hay una calle en Gasteiz (desde 2010, en el barrio de San Martín) con el nombre de Calle SANTA MARÍA JOSEFA DEL CORAZÓN DE JESÚS/ JESUSEN BIHOTZEKO SANTA MARIA JOSEFA kalea, que corrige, en parte, el error inicial de no haber nombrado a la conocida como “Siervas de Jesús” con el nombre de su fundadora (María Josefa Sancho de Guerra, que tampoco aparece completo como tal en la nueva calle). Y, reconocida así la figura de esta gasteiztarra (la discusión sobre los méritos para ello es otra cuestión en la que no vamos a entrar aquí), el mantener ahora la denominación de “Siervas de Jesús” no deja de ser impulsar una más que denunciable manera de entender el papel de las mujeres en el ámbito de los cuidados, que es a lo que hace referencia el término de “siervas”[1]. Sin descartar otras opciones posibles, mucho más apropiado y natural nos parecería, por ejemplo, volver a su denominación inicial, la de Cercas de Arriba o Cercas Altas, en referencia a la muralla que allí existía (algunos de cuyos vestigios aún subsisten). Cualquier cosa menos ensalzar el concepto de “siervas” que, desgraciadamente, es como se conoce popularmente a la calle.

[1] Aunque, al menos para nosotres, no esté claro al “servicio” de quién estarían, si al de una figura masculina divinizada por un sector poblacional, como apunta el nombre, o al de las tareas que les encomienda su congregación: “la pastoral sanitaria, mediante el cuidado de ancianos y enfermos, en hospitales, clínicas, casas de reposo o a domicilio”.

 

FUNDADORA DE LAS SIERVAS DE JESÚS/ JESUSEN ZERBITZARIEN FUNDATZAILEAREN

 

Esta calle es una de las que cierran perimetralmente el barrio, en concreto por parte de la vertiente de su ladera Oeste, pero al Casco sólo pertenece la acera derecha, de los pares (entre el 2 y el 40), dándose además la circunstancia que los edificios de su acera izquierda, impares, pertenecen a otros dos barrios distintos: del 1 al 25 a Lovaina, y del 27 al 53 a Coronación (o Errota). Hoy en día puede parecer extraño que no sea la calle completa (ambas aceras) las que sirvan de cierre perimetral del barrio por esa parte de la zona Oeste, pero, si atendemos a su origen, la cosa cambia: existieron entre lo que hoy son las dos aceras dos grandes elementos de división: uno, natural, el río Zapardiel (aunque en parte se hubiera desviado de su curso natural para hacerlo pasar por allí); otro creado por el ser humano, pero de sólida presencia en un tiempo: la ya comentada muralla o cerca que le dio su nombre primitivo de Cercas Altas.

 

Una historia con mucha polémica

Porque, y entrando ya en la historia de esta calle, algunas de las divergencias abiertas con respecto a esta calle tienen que ver incluso con lo referente a su existencia anterior a la de calle, en este caso porque una misma fuente ofrece dos versiones. Así, Henrike Knörr y Elena Martínez de Madina en su Toponimia de Vitoria al referirse a la calle Fundadora de las Siervas de Jesús nos dicen (los subrayados son nuestros):

Primeramente, desde el siglo XIII, esta calle al pie de las segundas murallas de Vitoria, se llamó Cercas Altas. Con este nombre se distinguía de Cercas Bajas, calle paralela más alejada de las murallas, formando parte junto a Cercas Altas del llamado Barrio de los Labradores

Sin embargo, cuando abordan la historia de la calle Aldabe nos dicen:

Las actuales calle y plazuela, y los antiguos barrio, portal y fuente de Aldabe tomaron su nombre del término de Aldabe, literalmente ‘al pie de la cuesta’, extramuros de la ciudad. El acceso al intramuros de la ciudad a través de la Herrería se llamó Portal de Aldabe, y en este entorno también se podía encontrar una fuente, unas eras y un campo que constituían el Barrio de Aldabe. Al estar en el exterior de la última muralla, este barrio también se denominó de las Cercas de Aldabe, coincidiendo con lo que se ha conocido como las Cercas Altas, actualmente Calle de la Fundadora de las Siervas de Jesús.

Es más, en su entrada sobre el Barrio de Aldabe recogen lo siguiente: Sigue leyendo