LOS CUIDADOS. Saberes y experiencias para cuidar los barrios que habitamos

 

Una amiga de KTT que sabe de nuestra pedrada por la apuesta de la comunidad vecinal nos hacía llegar hace un tiempito el libro que hoy os acercamos y que es el que da título a este post.

El libro, que está publicado en enero de 2019 comienza con una cita de Marina Garcés que parece hecha para los tiempos actuales:

«No solo somos seres vulnerables, como se insiste tanto hoy. Nuestra vulnerabilidad es inseparable de una gran potencia colectiva de creativi­dad, de invención y de resolución práctica de nuestros problemas comu­nes. No hay que olvidarnos: no solo somos enfermeros de un planeta enfermo, somos cocreadores de un mundo en el que queremos vivir dignamente».

El libro (descargar pdf aquí), coordinado por Juan Luis Ruiz-Giménez, Edith Pérez Alonso y Antonio Girón, y escrito a muchas manos, trata, principalmente, de recoger los aprendizajes acumulados durante 30 años de experiencias por parte de, como describe en su nota preliminar:

“un grupo incombustible de profesionales sanitarios y activistas vecinales en el pequeño barrio de San Diego, un pedacito de Vallecas al sureste de la metrópolis madrileña. Alrededor del Centro de Salud Vicente Soldevilla, el de los antiguos cines París, sucesivas generaciones de hombres y mujeres han dado forma y formado parte de una larga historia de creatividad y participación social (1988-2018) dedicada a la promoción y la defensa del enfoque comunitario para el cuidado de nuestros barrios y sus comunidades”

Entre el título y este párrafo de la Nota preliminar el libro nos atrajo como un imán. Esa frase del “enfoque comunitario para el cuidado de nuestros barrios y sus comunidades” nos ponía los dientes largos, aunque luego el libro, para nuestro gusto, está demasiado centrado en el cuidado sanitario, eso sí, comunitario. Aunque es verdad que es algo que se echa mucho en falta en el Casco Viejo gasteiztarra. Porque, a pesar de que sabemos que hay algunas profesionales del Centro de Salud del Casco muy dispuestas a intentar impulsar dinámicas de salud comunitarias, los medios y disponibilidades puestas en marcha hasta el momento no van mucho más allá de lo testimonial. Eso sí, la situación de crisis sanitaria que vivimos en estos momentos está sirviendo para impulsar alguna dinámica nueva en este sentido.

El libro tiene varias partes distintas y bien delimitadas. Probablemente a las profesionales del Centro de Salud del barrio que antes comentábamos haya mucho de lo narrado sobre la experiencia vallecana que, si no la conocen ya, les pueda ser de mucha utilidad. Pero, desde nuestro punto de vista, para el barrio hay también una parte que es un tesoro, porque, partiendo de una experiencia concreta, nos interroga al tiempo que aporta pistas, sobre las posibilidades de poner en marcha dinámicas similares (adaptadas a la realidad socioeconómica del barrio) que atiendan muchos aspectos centrales de lo que debería ser un enfoque comunitario vecinal.

Nos referimos a la Segunda Parte del libro, titulada LOS CUIDADOS Y LAS COMUNIDADES, y más en concreto a sus tres primeros capítulos:

Un centro abierto a la comunidad:

la experiencia colectiva en Vallecas……………………………………………..99

Autoría colectiva

¡Cuidado con la periferias!

O algunas claves para entender el desborde

de los cuidados en los barrios periféricos…………………………………..131

Débora Ávila, Sergio García y Daniel Parajuá,

miembros del colectivo de investigación Carabancheleando

Le Corbusier no tendía la ropa………………………………………………….139

Raquel Congosto, arquitecta urbanista y gestora cultural

 

Algunos de los “enmarcados” que encontraréis en ellos son absolutamente geniales. Por ejemplo:

Pilar, vallecana de pro, acude a consulta acompañando a Chang, su vecino chino, que se ha roto el tobillo. Pilar no habla chino. Chang no habla castellano. Pero Pilar viene a traducir a Chang. ¿Cómo no va a hacerlo? Es su vecino. Chang dice algo en chino. Pilar le mira y asiente. Después dirige la mirada hacia mí, y muy seria, traduce: «Dice Chang que necesita la baja laboral». Grabo en la retina la hermosura del momento. Rebobino y veo en esta escena toda la ternura y la belleza de este barrio, creado y recreado gracias al apoyo mutuo y la complicidad entre quienes podría parecer, a simple vista, que nada tienen en común.

En el barrio tenemos pendientes muchas tareas. Una de ellas sin duda es la de los cuidados comunitarios vecinales, y en las páginas de este libro hay muchas aportaciones, experiencias y aprendizajes que nos pueden ser de mucha utilidad. Dejemos que su lectura abra caminos a nuestra imaginación.

 

 

El pueblo cuida al pueblo. Experiencias urbanas concretas para poder ir avanzando en los mucho que tenemos por aprender como comunidad vecinal

 

La constatación durante el confinamiento de la pandemia de lo mucho que tenemos que aprender y trabajar para ir dando forma sólida al embrión de comunidad vecinal en el que se trabaja en el barrio desde hace años, no debe ser vivido con desánimo, sino como reto apasionante al que hacer frente, sabiendo, además, que en los próximos tiempos venideros, probablemente sea la herramienta más idónea para afrontar las situaciones que al barrio y su vecindario nos vienen.

Aprender de los errores y aciertos de las experiencias que están más adelantadas que las nuestras puede ser una ayuda imprescindible en la tarea pendiente, y por eso vamos a seguir insistiendo en ellas. Hace unos post acercábamos la experiencia de Cherán y su autoorganización comunitaria ante la pandemia.

Igualmente, el amigo de KTT Raúl Zibechi, está llevando a cabo una seri de artículos con el título común de “Movimiento en la pandemia” en el que recoge interesantísimas experiencias que están teniendo lugar. Y en este otro artículo Barrios en movimiento, los espacios autónomos en la Ciudad de México, nos cuenta otras experiencias de las que los medios no recogen.

Hoy lo que queremos traer a esta ventanuca de KTT,  son experiencias que, aunque también tienen su desarrollo a miles de kilómetros, se están dando en marcos urbanos donde la labor de tejido de la comunidad vecinal también es relativamente reciente. Y lo podemos hacer gracias al interesantísimo trabajo que está desarrollando la gente de “Cordones Territoriales Valparaiso” y su programa semanal de radio donde, como elles mismes describen lo que pretenden es:

compartir experiencias de las Asambleas Territoriales de Valparaíso en respuesta al coronavirus, con el objetivo de hacer un aprendizaje colectivo desde las acciones que se están llevando en los territorios para enfrentar la pandemia

De los videos colgados hasta la fecha, todos más que interesantes, os recomendamos los dos que os dejamos a continuación (principalmente el capítulo 2), pues nos parece que puedan darnos pistas importantes para las tareas pendientes, y, además, nos trasladan la energía de que esa apuesta por la comunidad vecinal es mucho más que teoría, análisis o deseo utópico.

Abramos oídos y mente, y saquemos todo el jugo que podamos a estas experiencias, alimentándonos con ellas durante la tarea de construcción de la comunidad vecinal de Alde Zaharra.

CAPÍTULO 1 – Apoyo mutuo y economía comunitaria I (08/04/2020)

 

CAPÍTULO 2 – Apoyo mutuo y economía comunitaria II (15/04/2020)

 

 

TALKAREKIN BAT!!!, AUZOAN NAHI DUGUN LEKU/EKIMEN MAITAGARRI HORI!!! Solidaridad y apoyo a una iniciativa que cuida y dignifica al barrio

 

Desde hace seis meses hay un espacio en el barrio que, entre otras muchas cosas, se dedica a cuidar y apoyar al barrio y sus personas vecinas. Es TALKA, el espacio feminista okupado y autogestionado de la Korre. Y, además, lo hace desde la okupación de un espacio que en sí misma ya es una demostración de su compromiso. Un local que en su día el inefable Arroita puso en las manos de quien decía que iba a ser el motor de la recuperación económica del Casco, Adolfo Domínguez. (¿se lo cedió? ¿se lo regaló? No parece existir ni contrato ni escritura de compra-venta pero Adolfo Domínguez dice que es suyo)… y como entre artistas del marketing se gestó la historia, todo era humo. Así el motor de la recuperación económica del barrio gripó a los pocos meses, y abandonó su local, hace ya 12 años. Su valedor Arroita, salió corriendo antes de que le estallara encima su último gran bluf (la nefasta gestión de los fondos Urban que hizo perder al barrio más de 6 millones de ayudas para la rehabilitación social). Por eso, cuando un grupo de mujeres, bolleras y trans feministas deciden sumarse a las peleas vecinales por dignificar la vida del barrio, impulsando una comunidad vecinal basada en el cuidado y apoyo muto entre las personas vecinas, no podía haber un lugar más adecuado para el proyecto que el que eligieron: la lonja fantasma de Domínguez y Arroita.

Pero Adolfo Domínguez es de los que ni comen ni dejan comer, y parece que le duele bastante el que Talka, sin lo medios económicos y apoyos institucionales como que él tiene, se dedique a esas tareas tan poco productivas (económicamente), al tiempo que, entre otras cosas, denuncia con su okupación la maniobra que ha llevado a Domínguez a poseer por la cara una de las mejores lonjas del barrio… para mantenerla cerrada.

Lo que no sabíamos hasta ahora es que Domínguez, además, es un tremendo cobarde, que ha intentado aprovecharse de la situación generada por el confinamiento y la pandemia sanitaria para quitarle al local la vida que Talka le ha dado, y devolverlo a la muerte de la inactividad a la que él le tiene condenado desde hace más de una década. Claro, que también puede ser que no solo se deba a la cobardía, sino que consciente de que no les puede arrebatar el local a la de Talka por vía judicial alguna, porque lo primero que no está nada claro (y menos transparente) es en base a qué y cómo ese local ha pasado a sus manos. Por eso en cuanto las okupantes de Talka exigieron la orden de desalojo, la enviada de Adolfo Domínguez que estaba por la zona, tuvo que mandar a quienes estaban intentando tapiar la entrada que dejaran de hacerlo. Vamos, que recuerda bastante a una versión local de cómo ha utilizado la pandemia el emérito para intentar escabullir responsabilidades en sus sucios asuntos.

Buena parte del barrio ya es consciente de ello, y por eso ha mostrado su apoyo y solidaridad a Talka y su proyecto para el barrio:

Algo que las kompas de Talka han agradecido:

Talka

@TalkaGasteiz

Lo mejor de hoy, como desde hace seis meses, han sido sin duda nuestras vecinas! Gure berri izango duzue laster, MILESKER! Auzoak bakarrik salba dezake auzoa! Solo el barrio salva al barrio!!

https://twitter.com/TalkaGasteiz/status/1258824266059046912

 

Lo que ha ido sucediendo nos lo han contado/denunciado ellas mismas:

ADI! Hoy hacia las 17.30 de la tarde hemos tenido conocimiento de un intento de tapiar Talka. Al estar identificadas como ocupantes desde diciembre y no tener notificado ningún procedimiento legal, este es un intento de desalojo ILEGAL

 Nos hemos encontrado con un operario empezando a tapiar la puerta. Le hemos pedido orden judicial, al no tenerla, les hemos informado de que estaba realizando una tarea ilegal. Se ha marchado..

 La persona encargada de las obras, se encontraba vigilando el trabajo desde cerca y hemos podido ver cómo posteriormente ha estado hablando con los zipayos.

 Para cuando han llegado los zipayos, los operarios se habían ido. Han intentado entrar a la fuerza estando nosotras dentro, aprovechando que los operarios al mando de Adolfo Domínguez habían roto la cerradura de la puerta.

 Nos han identificado, advirtiendo de una ley mordaza por no encontrarnos en casa durante el Estado de Alarma. También han advertido de un posible delito de usurpación; llevamos okupando desde diciembre, una vez más han intentado desalojar el espacio sin orden judicial.

 Nos encontramos con que el Estado de Alarma se utiliza siempre en nuestra contra y una vez mas, la policía actúa como seguridad privada de empresarios y especuladores como Adolfo Domínguez, protegiéndolos para saltarse sus leyes y poner candados en nuestra puerta.

 

Lo posteriormente sucedido es la triste historia de casi siempre: los abusos del poder. Lo que peor aguanta el poder (que se vale de su brazo armado policial, sea municipal, autonómico o estatal) es que la solidaridad popular avale la legitimidad de quienes le cuestionan, e intenta reprimirla a toda costa con los medios de los que se ha dotado (fuerza bruta y ley mordaza habitualmente). Y eso es lo que ha pasado una vez más. Por eso cuando Talka llamó a la solidaridad vecinal y popular, mediante una protesta sonora, en tiempo y forma acorde con las necesarias medidas preventivas de la situación se crisis sanitaria, decidieron impedirla y reprimirla. No se sabe aún de forma cierta el número de personas detenidas, pero han sido varias.

Como son tan inteligentes igual piensan que con todo esto han acabado con Talka o con la solidaridad vecinal. Nosotras sabemos que, a menudo, sucede lo contario. Los abusos y triquiñuelas de quienes por poder, influencias o intereses políticos y económicos, intentan ejercer lo que consideran que son sus privilegios señoriales, lo que consiguen es que las poblaciones, que son más inteligentes de lo que ellos querrían, perciban rápidamente la jugada, y se activen del lado de quienes realmente apoyan y cuidan al barrio. No tenemos ninguna duda que eso es lo que va a ocurrir con Talka y el Casco. Más aún en este caso en que la sinvergonzonería ha llegado al extremo de utilizar la situación de estado de alarma para impedir que Talka y el barrio se defendieran.

Habrá que estar atentas a próximas noticias e iniciativas para solidarizarse con Talka y defender su proyecto, porque como indicamos en el título de este post de urgencia, Auzoan nahi dugu leku/ekimen maitagarri hori!!!

 

 

 

 

 

 

CALLE FRAY ZACARÍAS MARTÍNEZ (edo AUTOGESTIO KALEA)

Gerardo López de Guereñu Galarraga (ATHA-DAF-GUE-4091)

 

Ofrecemos hoy la(s) historia(s) de la oficialmente calle Fray Zacarías Martínez (originalmente Tenderías, posteriormente parte de El Campillo, más tarde calle del Seminario). Como veremos en los últimos apartados, razones sobran para denominarla Autogestio Kalea.

 

FRAY ZACARÍAS MARTÍNEZ / FRAI ZACARIAS MARTINEZ KALEA

 

Los remotos orígenes de la calle

Con la calle Fray Zacarías Martínez (o su anterior denominación “Calle del Seminario”), así como con las otras dos que forman parte de la zona llamada El Campillo o Villa Suso (esto es, las calles Las Escuelas y Santa María) se da una de esas demostraciones palpables de los absurdos administrativos. Los documentos municipales que recogen la denominación y numeración de las calles de Gasteiz desde 1855, haciendo alusión a la denominación de “Calle del Seminario”, dicen lo siguiente:

Se le dió este título en 1855, y antes era parte de “El Campillo”, en la primitiva población.

Así, en buena parte de los documentos en los que aparecen datos de población por calles, (por ejemplo, en los recogidos por Mª Rosario Porres en “Edad Moderna: Del concepto geográfico a la entidad política”, en VV.AA. Álava, Nuestra Historia; Diputación Foral de Álava, 1996) de los años 1578, 1683, 1732 y 1747, aparece Villa Suso como calle. Y en datos sobre resultados electorales de finales del XIX, se cita “Campillo (las tres calles)”así, como en un texto de Becerro Bengoa de 1877, recogiendo la población de 1870 se dice también “Campillo (las tres calles)”, que en ese mismo 1870 contaban con 362 habitantes.

Sin embargo, las investigaciones arqueológicas nos hablan de que las tres calles se crearon como tal ni más ni menos que en el siglo IX. Eso al menos es lo que sostienen Agustín Azkarate y Juan Ignacio Lasagabaster en “La arqueología y la recuperación de las “arquitecturas olvidadas”. La catedral de Santa María y las antiguas murallas de Vitoria-Gasteiz, en Actas del IV Congreso Internacional ”Restaurar la memoria”. Arqueología, arte y restauración” cuando afirman:

A lo largo del siglo VIII nació, sobre el cerro que con el tiempo se denominaría Gasteiz y más adelante Vitoria, un asentamiento campesino. Tal y como hemos visto, no hacen uso de la piedra para construir sus hogares. Solo madera, arcilla, materiales efímeros. Las unidades domésticas constan de una casa construida sobre postes de madera, rodeada de pequeñas cabañas para guardar el grano y los animales, de una era y de algún pequeño huerto con árboles frutales.

Durante la centuria siguiente van a producirse algunos cambios importantes. El caserío se densificará. Aparecerán las primeras calles empedradas y en las casas se efectuarán algunas mejoras

En la misma idea insiste Azkarate, en este caso de la mano de José Luis Solaun en su texto “Nacimiento y transformación de un asentamiento altomedieval en un futuro centro de poder: Gasteiz desde fines del siglo VII d.C. a inicios del segundo milenio”, aportándonos otro dato interesante: que la zona en la que luego se urbanizaría la calle tuvo presencia humana desde mucho antes: Sigue leyendo

Para ir sentipensando y caminando la Comunidad Vecinal del Casco Viejo

 

Las causas, efectos y consecuencias de lo que estamos viviendo en la actual pandemia no pueden quedarse en anécdotas de un tiempo de anormalidad que vivimos en nuestras vidas. Están sirviendo para dejar bien claro a quien lo quiera ver la necesidad de cambios muy profundos en nuestras vidas. Comenzando por constatar la debilidad actual de nuestra capacidad de organización como comunidad vecinal para dar respuesta debida a muchos de los retos que se nos han planteado. Por eso pensamos que no podemos continuar con inercias preestablecidas y que, lejos de reinstalarnos en ellas o dejarnos llevar por el desánimo, lo que se impone es redoblar urgentemente los esfuerzos para acelerar la (re)construcción de la comunidad vecinal que nos permitan dotarnos de una capacidad de autoorganización desde la que hacer frente a las diversas crisis (sociales, económicas, sanitarias, de autoritarismo…) que se avecinan en el futuro próximo.

Para ello creemos que es necesario comenzar por juntarnos a hablar, reflexionar sobre lo ocurrido y el momento en que estamos, y sentipensar los pasos a dar. En esas tareas creemos que pueden sernos de ayuda experiencias concretas, análisis y reflexiones que pueden facilitarnos la tarea. Y un ramillete de esas cuestiones es lo que pretendemos acercar hoy con este post. No para que nos pongamos a copiarlas miméticamente, ni para que nos acogote la impotencia de la envidia sana de lo que hoy por hoy no es todavía posible aquí. Son realidades que se dan en otros marcos humanos, comunitarios, socioeconómicos, geográficos, culturales y políticos distintos, pero muy útiles herramientas si sabemos adaptarlas a nuestros ritmos y posibilidades.

La primera de ellas es el video que encabeza este post donde nuestro amigo Raúl Zibechi en esta ocasión no hace de entrevistado, sino de entrevistador, abriendo camino para que Beto Colin nos cuente con detalle no sólo la experiencia de autoorganización del pueblo de Cherán (de la que ya hemos hablado en KTT en otras ocasiones), sino principalmente cómo se ha organizado para de forma comunitaria hacer frente a la pandemia.

Además, tras estas líneas os vamos a dejar dos textos que creemos que nos pueden ser muy útiles a la hora de sentipensar la comunidad vecinal. El primero es quizá el texto que más nos ha gustado de todo lo que hemos leído reflexionando de la situación de pandemia. Está escrito por Yásnya Aguilar y se titula JËËN PÄ’ÄM O LA ENFERMEDAD DEL FUEGO. Sus reflexiones nos parecen accesibles a todas, y sus sentimientos y pensares sobre la importancia de lo comunitarios y colectivos sobre lo individual, básicas para cualquier intento de impulso de una comunidad vecinal.

El segundo texto es una selección de párrafos del capítulo 5 (Retomando el Camino de la Comunidad) del libro de Fabián Cabaluz Ducasse titulado ENTRAMANDO PEDAGOGÍAS CRÍTICAS LATINOAMERICANAS. Notas teóricas para potenciar el trabajo político-pedagógico comunitario (Editorial Quimantú, Santiago de Chile, octubre de 2015). La selección de párrafos que hemos hecho de este texto, tal vez más adecuado para quienes parten ya de un planteamiento de apuesta de transformación desde lo colectivo, creemos que nos plantea con toda la crudeza necesaria algunas de las reflexiones y prejuicios previos sobre los que debemos reflexionar antes de “lanzarnos alegremente” a la defensa de un proyecto comunitario que vaya a la raíz de la cuestión, y no se quede en los habituales planteamientos “falso-comunitarios” tan de moda como estériles -e incluso dañinos- para una apuesta realmente comunitaria.

Os dejamos ya con esos textos, pero insistimos. Nos parece básico que si no queremos que todo lo que estamos constatando y aprendiendo de esta situación de pandemia termine en nada, las primeras que debemos parar nuestras inercias, reflexionar, debatir y generar nuevas herramientas para la comunidad vecinal, somos quienes apostamos por ella. Y desde aquí intentaremos aportar nuestro granito de arena con nuevos textos, reflexiones, sentipensares y experiencias concretas.

 

 

JËËN PÄ’ÄM O LA ENFERMEDAD DEL FUEGO

 de Yásnya Aguilar desde la región Mixe

 Escribo desde Ayutla, una comunidad mixe en la sierra norte de Oaxaca, que se enfrenta a la situación creada por la pandemia del coronavirus, sin acceso al agua potable.

 Mientras ideamos, platicamos e intercambiamos ideas de lo que podemos hacer ante esta situación y la necesidad de denunciar la urgencia de nuestras circunstancias, no puedo evitar pensar en otras epidemias que han marcado la configuración misma de nuestras comunidades a través de la historia. Las grandes epidemias del siglo XVI influyeron de manera determinante la manera en la que se instaló el orden colonial en estas tierras en los siguientes siglos.

 Entre las guerras de conquista, los trabajos forzados, los abusos y las enfermedades, la colonia se fue estableciendo sobre una gran catástrofe demográfica. Según los cálculos de John K. Chance, autor del libro clásico titulado La conquista de la sierra. Españoles e indígenas de Oaxaca en la época de la Colonia, el pueblo mixe no recuperó la población estimada en 1519 hasta la década de 1970. Las crónicas y los registros de los impactos de la viruela y otras enfermedades importadas en la población nativa siguen siendo impresionantes, pueblos enteros en los que la situación hacía imposible enterrar a los muertos. Los efectos de las epidemias en una población expuesta ya a la guerra y al trabajo forzado redujo la población nativa de una manera dramática. Tan solo en la primera gran epidemia de viruela, algunos especialistas calculan la muerte de 8 millones de personas en un periodo de aproximadamente dos años. En una estimación más reducida -los números siguen a debate en estas tierras habitaban 15 millones de personas que a comienzos del siglo XVII se habían convertido en dos millones.

En cualquier caso y estimación, no se puede negar que, a las guerras y al sometimiento, se sumaron las epidemias que hoy son consideradas un factor fundamental en ese proceso que llamamos la Conquista.

 Después del siglo XVI y a través del tiempo, los pueblos indígenas enfrentaron otras epidemias. En la tradición oral, tradición que habita en la memoria, las personas mayores de mi comunidad guardan relatos de aquellos años: las casas que quedaban desiertas ante la muerte de quienes la habitaban, el miedo cotidiano, la angustia de no poder cumplir con los rituales fundamentales y necesarios para que los muertos emprendieran su viaje, las características de una enfermedad, jëën pä’äm, que desde el mixe se traduce como “la enfermedad del fuego”, por las fiebres altísimas que la acompañan, pero que no he podido identificar plenamente.

 Las últimas palabras de mi tatarabuelo antes de morir por jëën pä’äm llegaron a mí por medio de la transmisión intergeneracional, sus últimas palabras antes de entrar en ese estado que es puente entre la conciencia y la nada hicieron referencia a una historia ejemplar: en su infancia, a él le habían contado a su vez de una gran epidemia que asoló a toda la región, para evitar el contagio una familia decidió tomar todo el maíz y el alimento disponible y huir a un lugar en donde la enfermedad no podía alcanzarlos. Sigue leyendo

ZAHARREZ HARRO!!! QUE LAS PERSONAS MAYORES DECIDAN SOBRE SU DESCONFINAMIENTO (y el resto a aprender y facilitarles los caminos que elijan)

 

(…) recientemente estamos oyendo a los responsables directos del mantenimiento del confinamiento que la salida va a ser escalonada y con criterios de edad, dicho de otro modo, parece ser que una vez mas las personas mayores de 65 años vamos a ser tenidas en cuenta como el último eslabón de esta sociedad.

Consideramos que dichas medidas no responden a ningún criterio sanitario, que en cualquier caso, debería ser tenido en cuenta. Por otra parte gozamos de la condición plena de ciudadanas y por tanto con derecho a tomar nuestras propias decisiones y a que éstas sean respetadas. En cualquier caso la consideración de criterios sanitarios no solamente debe ser desde el punto de vista defensivo frente al Coronavirus sino también debe tenerse en cuenta que para nuestra salud física, psicológica y moral, la movilidad al aire libre es de suma importancia. Así lo aconsejan numeroso responsables de la medicina, psicólogos, geriatras,… como medida para hacer frente a enfermedades crónicas frecuentes en las personas de edad. Así mismo tenemos sobradamente acreditada nuestra responsabilidad ante situaciones graves, en defensa de nuestras familias y de la propia sociedad, lo cual es una garantía del cumplimiento de las normas sanitarias que se establezcan.

(Del comunicado “Desconfinamiento” de ONEKA, Euskal Emakume Pentsionisten Plataforma)

 

¿Quién y por qué ha decidido hurtarle a las personas mayores de 65 años más derechos que a nadie, sugiriendo que ellas serán las últimas en poder dejar el confinamiento? ¿Qué poder paternalista (y, por lo tanto, maquilladamente autoritario) ha decidido que lo procedente, lo lógico y lo natural en cualquier comunidad que se precie de tal no es escuchar el consejo de las personas mayores, sino obligarles a adoptar a éstas criterios ajenos? ¿Quién ha decidido que ellas no saben lo que les conviene, y que hay que imponérselo? ¿Por qué tras intensas campañas mediáticas en las que se nos llamaba a todes a un esfuerzo especial en el cuidado de las personas mayores, por ser un grupo de especial riesgo, cuando llega el momento del desconfinamiento ese especial cuidado se traduce en arrebatarles su poder de decisión sobre los asuntos propios –con situaciones, personalidades, pareceres y circunstancias diversas, como en cualquier colectivo amplio- y por “su bien” -que ellas no deciden- se las castiga a permanecer más que el resto padeciendo el confinamiento y todas las restricciones de derechos y libertades, de ausencia de dar y recibir, de compartir, de ser seres sociales, que supone? ¿Tendrá que ver en ello su condición de “no productivas” para el sistema económico imperante? ¿Será que quienes eso proponen temen que una vez más muchas de esas personas mayores nos den lecciones de humanidad contraviniendo y cuestionando con su práctica el individualismo del “sálveme yo y el resto que arreé como pueda”, y poniendo en el centro de la situación (de la vida) las relaciones humanas, el cuidado de la colectividad, el apoyo mutuo, la solidaridad con las personas cercanas?

 

Un mar de preguntas retóricas cuyas respuestas compartiríamos la mayoría. Pero mejor démosles la palabra a ellas, ofreciendo, en primer lugar, el comunicado completo de la Plataforma de mujeres vascas pensionistas ONEKA:

 

 ONEKA EUSKAL EMAKUME PENTSIONISTEN PLATAFORMA

Las mujeres de ONEKA queremos manifestar nuestra opinión sobre la situación de confinamiento que estamos viviendo y que está siendo realmente difícil para toda la ciudadanía. Pero las consecuencias de dicho confinamiento, una vez mas, no todas y todos lo sufren del mismo modo. Somos muy conscientes de la situación que supone para muchas mujeres, bastantes de ellas con edad avanzada, el estar confinadas en el mismo espacio, viviendo las 24 horas del día con su agresor. Prueba de ello son las múltiples agresiones de índole machista que se están cometiendo al amparo de esta excepcional situación.

Para todas en general pero especialmente para ellas, el proceso de desconfinamiento es muy importante porque, entre otras cosas pueden empezar a ver algo de luz frente a dicha pesadilla. Sin embargo recientemente estamos oyendo a los responsables directos del mantenimiento del confinamiento que la salida va a ser escalonada y con criterios de edad, dicho de otro modo, parece ser que una vez mas las personas mayores de 65 años vamos a ser tenidas en cuenta como el último eslabón de esta sociedad.

Consideramos que dichas medidas no responden a ningún criterio sanitario, que en cualquier caso, debería ser tenido en cuenta. Por otra parte gozamos de la condición plena de ciudadanas y por tanto con derecho a tomar nuestras propias decisiones y a que éstas sean respetadas. En cualquier caso la consideración de criterios sanitarios no solamente deben ser desde el punto de vista defensivo frente al Coronavirus sino también debe tenerse en cuenta que para nuestra salud física, psicológica y moral, la movilidad al aire libre es de suma importancia. Así lo aconsejan numeroso responsables de la medicina, psicólogos, geriatras,… como medida para hacer frente a enfermedades crónicas frecuentes en las personas de edad. Así mismo tenemos sobradamente acreditada nuestra responsabilidad ante situaciones graves, en defensa de nuestras familias y de la propia sociedad, lo cual es una garantía del cumplimiento de las normas sanitarias que se establezcan.

Junto a ello proponemos que en nuestros respectivos Ambulatorios, en la medida en que se vaya disponiendo de tiempo y espacio, también a las personas mayores se nos apliquen los test correspondientes con el fin de conocer el estado en el que nos encontramos y por tanto disponer de un mapeo del barrio o municipio de cada una de nosotras en cuanto a la distribución y situación del COVID19 y de ese modo podamos ser tratadas según criterios sanitarios. Reivindicamos esta medida o semejante, así mismo, para el colectivo de trabajadoras y trabajadores como decisiva para hacer frente al control del COVID19. El Sistema Sanitario Público dispone en la actualidad de información digitalizada mas que suficiente para llevar a la práctica estas medidas.

 

Y añadamos ahora algunas de las muchas voces de colectivos de personas mayores que se han alzado con claridad y rotundidad ante la cuestión:

Comunicado sobre el desconfinamiento y la no discriminación de las personas mayores en la crisis del coronavirus

https://www.fundacionpilares.org/noticias/200420-Comunicado-Pilares-desconfinamiento.php

UDP y CEOMA exigen que el criterio para desconfinar a las personas mayores no los discrimine por edad

https://www.mayoresudp.org/udp-y-ceoma-exigen-que-el-criterio-para-desconfinar-a-las-personas-mayores-no-los-discrimine-por-edad/?fbclid=IwAR0RdKSCVQd8sNKLNEo47mIieyrPR710MO64cuUV5cFuW9bXRqT3O-FUn9o

La gente mayor se planta al intuir que serán los últimos en poder salir a la calle

https://www.lavanguardia.com/vida/20200423/48683537046/la-gente-mayor-se-planta-al-intuir-que-seran-los-ultimos-en-poder-salir-a-la-calle.html

 

Desde hace 11 años las fiestas populares del barrio, recogen en su lema lo que desde el inicio pretendía ser un doble reconocimiento, al barrio en su conjunto (Alde Zaharra) y, de forma particular, a las personas mayores del Casco. Ambas intenciones se pretendieron unificar en el lema Zaharraz Harro que englobaba los dos reconocimientos.

Y es que, desde que en el barrio, hace ya más de 15 años, comenzaron las iniciativas populares para intentar hacer renacer una comunidad vecinal que fuera dando pasos en la autogestión vecinal del futuro del Casco, una de las cosas que más claras se han tenido es el papel principal que en esa tarea tienen las personas mayores, y no solo ni principalmente por la inestimable aportación de la “memoria histórica” de sus muchas luchas en la dignificación de la vida en el barrio, sino porque la misma idea de comunidad vecinal sería un fracaso si no sabe abrir puertas a la participación directa y/o a la implicación puntual o emocional de las personas mayores.

Durante este tiempo hemos vuelto a aprender del testimonio directo y peleón de nuestras vecinas de más edad (valgan ejemplos como los de Tomasa o Rafa, igual los más conocidos, pero ni mucho menos los únicos). Hemos gozado viendo cómo se implican en la celebración de las fiestas populares (tejiendo telas, cosiendo adornos, preparando comidas, participando en charlas y debates, disfrutando de los bailes, actuaciones y comidas populares para ellas organizadas, abriéndonos las puertas para conocer sus residencias, protagonizando lipdubs…). Y en peleas reivindicativas vecinales concretas hemos podido ir poniendo nombres y apellidos a esas personas mayores que muchas veces nos sorprenden y deslumbran con su actitud, clarividencia, energía y amor al barrio. Sin su fundamental aporte los pasos dados en este tiempo hacia la comunidad vecinal habrían sido muchos menos y, sobre todo, mucho menos ricos y certeros.

Por eso, desde estas líneas, queremos llamar al barrio a que hagamos altavoz de lo que las personas mayores piensen y deseen (que, como ellas, será variado y múltiple), que intentemos apoyarlas en la tarea de impedir que nadie les imponga “lo que les conviene”, y, sobre todo, que les mostremos nuestra disposición a facilitarles la tarea del final de su confinamiento, cuando y cómo cada una de ellas decida. Seguro que, de nuevo, sin darnos una sola lección, aprendemos de muchas de ellas lo que no está en ningún libro. No conocemos la mayoría de sus nombres, pero sí al menos su número, en el barrio tenemos el privilegio de contar con 856 mujeres y 624 hombres mayores de 65 años Alde Zaharreko Zaharrez Harro!!

 

 

LOS NUEVOS PLANES QUE SE NOS VIENEN ENCIMA Y SUS VERDADEROS OBJETIVOS (y II de ¿ES REALMENTE UN P.E.R.I. LO QUE NECESITA EL CASCO?…)

Somos de quienes deseamos que las experiencias y aprendizajes del confinamiento y la pandemia tengan traslado a la realidad del futuro próximo del barrio y su vecindario. Les primeres que deberemos tenerlo en cuenta somos nosotres, quienes tratamos de fortalecer e impulsar su comunidad vecinal. Pero para ello habrá que esperar todavía un poco. Mientras tanto, no estaría de más tener claro qué ha pasado hasta ahora en el barrio, para que cuando nos pongamos a pensar, soñar, diseñar y construir su futuro, podamos aprender también de errores y aciertos pasados. Y prevenir que vuelvan a intentar engañarnos o distraernos con planes que no se corresponden con las necesidades del barrio y su vecindario.

Para intentar ayudar en estas últimas tareas os acercamos hoy LOS NUEVOS PLANES QUE SE NOS VIENEN ENCIMA Y SUS VERDADEROS OBJETIVOS, que no es sino la segunda y última parte de ¿ES REALMENTE UN PLAN ESPECIAL DE REHABILITACIÓN INTEGRADA LO QUE NECESITA EL CASCO? que ya ofrecimos hace algunas semanas (ambos textos, la Parte II y el documento entero, los podéis descargar pikando sobre su título)

El índice de esta segunda parte, es el siguiente:

  • El futuro inmediato apunta a mucho peor: la gravedad de la Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas de 2013 (LR3)
  • El reflejo de la L3R en las políticas vascas autonómicas y locales
  • Las inversiones públicas en rehabilitación ¿despilfarro o chollo?
  • La repercusión en la normativa y los planes urbanísticos vitorianos de las nuevas leyes
  • Lo que realmente se está viendo en el Casco en la actualidad
  • El aparente cambio en la actitud del Ayuntamiento, que de repente sorprende con el anuncio de un nuevo Plan de Rehabilitación Integrada para el Casco y un Plan nuevo de ayudas a la rehabilitación
  • ¿Es una revisión del Plan Especial de Rehabilitación Integrada lo que realmente necesita el barrio?
  • Experiencias, trabajos y reflexiones propias y ajenas nos enseñan sobre lo que sí debería contener un Plan Integral y Comunitario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RECUPERAR LAS VECINDADES VITORIANAS COMO FORMA DE AUTOORGANIZACIÓN POPULAR EN SITUACIONES DE EMERGENCIA

(no os perdáis el tema de Las Marzas “Pequeñas Resistencias” que encabeza este post)

De entre las muchas reflexiones, análisis y conclusiones que podremos ir abordando sobre lo acontecido durante este periodo de (auto)confinamiento en situación de “emergencia social”, desde nuestro punto de vista algunas empiezan a aparecer de forma evidente.

 

De lo que está pasando

La emergencia social no es igual, no provoca las mismas consecuencias, para toda la población; ni tan siquiera observándolo desde colectivos más pequeños, como pueda ser el propio vecindario del Casco Viejo gasteiztarra. Hay población que cuenta con posibilidades o herramientas para hacer frente a esta situación con una determinada calma o tranquilidad, sabiendo que sus necesidades más básicas (materiales o inmateriales) van a estar relativamente cubiertas. Pero hay otra buena parte de la población que no cuenta con esas posibilidades. Sabemos que en el barrio hay personas que no tienen ingresos fijos, y que su subsistencia depende del día a día (colectivo al que ahora hay que sumar quienes tuvieran negocios que han tenido que cerrar y no disponen de lo que antes era su fuente de ingresos). Sabemos que muchas de nuestras persons mayores tienen una ridícula pensión que apenas les da para sobrevivir y se tienen que privar de “lujos” como encender la calefacción. Sabemos que en el barrio hay vecindario que vive en situaciones de hacinamiento, o precariedad habitacional, para el que el confinamiento es un problema gravísimo. Sabemos que durante esta temporada hay vecinas confinadas con sus maltratadores, sin un respiro, pasando pánico todas las horas del día, y sufriendo agresiones psíquicas y físicas. Sabemos que hay personas vecinas que tienen problemas de movilidad (por sus condiciones físicas, por la falta de condiciones de sus viviendas y edificios, por ambas cosas) que les provocan un aislamiento social agravado en tiempos de confinamiento. Sabemos que hay personas vecinas mayores (y no tan mayores) sufriendo el agobio del qué les pasará, pues los mensajes que se lanzan hacia ellas son casi apocalípticos. Sabemos que hay familias monoparentales en las que la persona adulta trabaja y no tiene dónde ni con quién dejar a las criaturas. Sabemos que la incertidumbre (del hoy, y del mañana) está agobiando a mucha gente que no tiene con quién compartir un desahogo, o de quién recibir un mensaje de ánimo, o simplemente hacer unas risas. Sabemos que entre nosotras hay personas vecinas que padecen graves dependencias físicas, químicas, psíquicas, etc. para las que el confinamiento se convierte en una especie de tortura agravada…

Sabemos todo eso y más cosas, pero, en buena parte de los casos, somos incapaces hoy en día de ponerles (ponernos) nombre, rostro, lugar de residencia en nuestras calles…, única manera de poder poner en marcha iniciativas de apoyo mutuo y solidaridad vecinal que realmente les (nos) lleguen. Porque las iniciativas populares hasta ahora impulsadas están mostrando su lógica limitación en varios aspectos. Por ejemplo, dependen de que la población que precisa(mos) en estos momentos ese apoyo vecinal conozca(mos), esté(mos) familiarizada o habituada al uso de los canales de comunicación que se han propuesto, y en muchos casos no es así. Y, sobre todo, dependen de que esas personas necesitadas den(demos) el paso inicial, lo que supone asumir y hacer pública en alguna manera la situación de necesidad, lo que en muchos casos y por variadas razones no sucede o se nos hace muy difícil. Sumémosle a todo ello el recelo y la desconfianza que en nuestra sociedad actual se ha introducido en los imaginarios colectivos, que nos lleva a sospechar de quien pretenda poner en práctica iniciativas solidarias y de apoyo mutuo sin que medie el interés personal. Mucho más si no conocemos a esas personas.

Observamos al mismo tiempo cómo desde los diferentes niveles de responsabilidad institucional (desde el internacional al local) se fijan prioridades que no necesariamente responden a la de gran parte de nosotres; se implementan medidas o exigencias que no distinguen o tienen en cuenta realidades muy diversas y que, sobre todo, no permiten poner en marcha (o dificultan enormemente) actuaciones flexibles e iniciativas populares que se adapten a esas diversidades. En general, se prioriza en aquello que pueda garantizar una cierta continuidad del sistema económico, político y social sobre el que se sustentan esas instituciones, sin en ningún momento poner en cuestión que, precisamente esas formas de organización económicas, políticas y sociales, en buena medida son la base que hace posible que se den situaciones como las actuales y que, por lo tanto, es lo primero que habría que cuestionar para que no vuelva a suceder.

Más todavía. Estamos viendo cómo no se ponen en marcha determinadas medidas imprescindibles ya para que la salud psíquica y física de partes de la población no se convierta en un problema más serio que la propia pandemia. No es lo mismo padecer un confinamiento según en qué condiciones, y el “mundo” de las personas que desde la autoridad política, punitiva o del conocimiento científico están tomando las decisiones (que lo hacen precisamente desde lo que conocen, no desde lo que ignoran) nada tiene que ver con el mundo cotidiano de muchas de las que lo están/estamos padeciendo. Y, en las ocasiones en la que el clamor social les empuja a contemplar medidas que hasta ahora ni se les habían ocurrido, su respuesta es poner en marcha comisiones de estudio con personas expertas, que para cuando lleguen a alguna conclusión el problema habrá desaparecido o será de tal dimensión que esas medidas ya serán inservibles.

 

De lo que podríamos hacer que pasara Sigue leyendo

Convertir el confinamiento en motor del pensamiento crítico para la acción

 

La reflexión, el análisis, el debate y las propuestas de acción son parte de las herramientas que podemos utilizar en estos tiempos de confinamiento. Dejemos un lado datos, estadísticas, teorías del origen y otras desinformaciones que nos despistan. Centrémonos, desde el pensamiento crítico, en intentar comprender en qué estamos y lo que nos viene, no como ejercicio narcisista o de especulación, sino para ir pensando, tejiendo, poniendo en marcha y practicando las herramientas populares con las que hacer frente al futuro.

Para ayudar en esas tareas hoy os queremos acercar un montón de textos elaborados desde ese espíritu crítico (unos los compartimos más que otros, pero todos creemos que aportan reflexiones que nos pueden ser muy útiles en el análisis colectivo que tenemos que emprender), la mayoría de ellos gracias a la encomiable labor realizada por el proceso colectivo y comunitario “La Vorágine” que está realizando una interesantísima labor de recopilación de textos agrupados en torno al título Apocaelpisis. Reflexiones ante el pánico, los virus y otras coyunturas (el video que encabeza este post nos presena la iniciativa) y que aunaque nosotres les hayamos descubierto ahora, como muy bien dicen al final de la web:

No empezamos a pensar ni a resistir cuando el virus llegó a nuestros miedos. La Vorágine lleva siete años acogiendo a personas enlazadas en colectivos e iniciativas dignas. Compartimos con vosotros nuestro almacén de voces poderosas.

 Pero antes de acercaros ese listado, queremos comenzar con unos párrafos de Gustavo Esteva. Y en esta ocasión no sólo porque, como ya hemos comentado muchas veces, le consideramos una de nuestras guías predilectas para entender el mundo actual, de modo muy especial los abajo a la izquierda de América Latina. Esta vez queremos resaltar de forma especial el pilar fundamental que para cualquier proyecto realmente transformador representan las personas mayores, ésas que, al menos por estas latitudes, parece que muchos quieren arrinconar y confinar en la oscuridad de sus habitáculos, abandonándolas a su suerte. Quien no sepa escuchar y aprender de la experiencia y conocimientos de nuestras personas mayores y el tesoro comunitario que suponen, y el trato privilegiado que por ello (y otras muchas razones) merecen, nunca podrá colaborar en el trenzado del tejido fuerte con que Gustavo propone reconstruir el presente.

(…) Cae a pedazos el mundo que conocíamos, en particular la economía. Se extiende el colapso como reguero de pólvora. Como siempre, los que menos tienen sufrirán más. Mientras un número creciente de personas intenta acostumbrarse a vivir de nuevo en casa y con despensa, muchas más tendrán que salir a la calle para sobrevivir. (…) A voluntad o a fuerza la gente dejará de consumir casi todo, profundizando la parálisis económica. En 15 días se redujeron más consumos dañinos al ambiente que en 20 años de predicarlo. Poco a poco se abandonará la obsesión del coronavirus y será preciso enfrentar una realidad nueva.

(…) Arriba, dirigentes de gobiernos y corporaciones seguirán corriendo desatinadamente, encerrados todavía en su lógica muerta. Unos buscarán ganancias políticas o económicas adicionales a partir de las tragedias. Otros cometerán todo tipo de atropellos al intentar mayor control directo o indirecto de todo lo que se mueva. Prepararán así su propia extinción.

Muchas y muchos, abajo, nos preparamos para lo peor, aunque sigamos esperando lo mejor. Combatiremos el aislamiento y la individualización. Sabemos que sólo de la mano de otras y otros podremos enfrentar el desastre, pero nos enlazaremos con imaginación y sin amontonamientos. Confiaremos en el flamante liderazgo femenino, que llegó en buen momento. No se unirán individuos homogéneos en torno a banderas deshilachadas y vacías. Será el tejido fuerte de los nosotros forjados en el lazo cotidiano, en pequeños grupos de amigas y amigos o en el seno de barrios o comunidades; habrán nacido apenas ayer… o hace siglos. Buscaremos lo que no haga daño al planeta ni al tejido social. Regresaremos al presente, a construirlo con ánimo renovado.

(Gustavo Esteva, Usos del miedo, La Jornada 23-03-2020)

 

 

Vayamos ya con el listado prometido, añadiendo una sugerencia. Algunos de los artículos que en él encontrareis, recogen así mismo referencias y links a otros artículos igual de interesantes. Valga un ejemplo. En el texto del listado de Vicente Gutiérrez Escudero del 6 de abril (Habitar la desobediencia: incubando la insurrección en tiempos pestilenciales (análisis de urgencia) /) podemos encontrar decenas de links y referencias que amplían el nutritivo menú. Entre ellas, por ejemplo, destacamos:

(1) Carolina Meloni González, «La comunidad intocable», https://lavoragine.net/comunidad-intocable-meloni/

(5) Entrevista de Boro LH a Carlos Taibo, «Carlos Taibo: «Nos hallamos ante una crisis que se sitúa en la antesala del colapso”», 27 de marzo, 2020. https://www.lahaine.org/est_espanol.php/carlos-taibo-nos-hallamos-ante

(22) María Galindo, «Desobediencia, por tu culpa voy a sobrevivir», Apocaelipsis,  26 de marzo, 2020. En https://bit.ly/2wWUWXU

(23) Raúl Zibechi, «Los movimientos en la pandemia», https://desinformemonos.org/, 2 de abril, 2020. https://desinformemonos.org/los-movimientos-en-la-pandemia/

(24) Pedro García Olivo, «Antropocidio: el coronavirus como prueba piloto para la regeneración necrófila del capitalismo», 26 de marzo de 2020, blog del autor: ¿Eres la noche? Para perdidos y reinventados, 26 de marzo de 2020. https://pedrogarciaolivo.wordpress.com/

 

Y ya, sin más, estimando en todo lo que vale el trabajo que han realizado, y animándoos a seguir consultando sus actualizaciones, ofreceros el listado que han denominado ¿Qué estamos pensando sobre la crisis del coronavirus?, y que presentan con el siguiente párrafo:

Sabemos que ya vivíamos en el sistema crisis, pero la pandemia del Covid-19 acelera y reconfigura todo. En este repositorio tratamos de trazar una cartografía del pensamiento crítico del momento.

 

 

 

 

 

 

¿ES REALMENTE UN PLAN ESPECIAL DE REHABILITACIÓN INTEGRADA LO QUE NECESITA EL CASCO? ¿QUIÉN LO DECIDE? ¿CON QUÉ EXPERIENCIAS CONTAMOS? (Parte I de II)

 

Como más adelante analizaremos en este documento, ahora que parece que el Ayuntamiento proyecta la elaboración de un nuevo Plan Especial de Rehabilitación Integrada (PERI) del Casco Viejo,  creemos que es un momento más que oportuno para detenernos un poco a examinar algunas cuestiones pocas veces abordadas: ¿han sido o son los Planes de Rehabilitación Integral el instrumento-panacea para resolver los diversos y agudos problemas de los Cascos Viejos, tal y como se nos han presentado? ¿se han mostrado como la herramienta apropiada para acometer una rehabilitación que contemple la totalidad y complejidad de las necesidades  que sus habitantes, edificios y comercios precisan? ¿la forma de su gestión y planteamiento es la más adecuada para facilitar la participación protagonista del vecindario?

Para intentar dar respuesta a estas preguntas se hace necesario echar un poco la vista atrás, así como ampliar la perspectiva de nuestra mirada, para poder observar si el fracaso de los PERIs ha tenido lugar sólo en el barrio o, por el contrario, ha sido una constante allá donde se han impulsado. Tranquilidad, que no nos proponemos llevar a cabo un minucioso estudio del origen y desarrollo de los PERIs, sino reparar en ciertos puntos de vista, debates y experiencias que difícilmente veremos plantear a quienes los presentan como la ‘varita mágica’ que solucionará todos los problemas del Casco.

Estos son los primeros párrafos de la primera parte del documento del mismo título del que lleva este post: ¿ES REALMENTE UN PLAN ESPECIAL DE REHABILITACIÓN INTEGRADA LO QUE NECESITA EL CASCO? ¿QUIÉN LO DECIDE? ¿CON QUÉ EXPERIENCIAS CONTAMOS?. Documento que os hacemos llegar en dos entregas para que a nadies se le atragante (no están los tiempos para eso).

(Nota: Este documento está redactado antes de que el Coronavirus agitara con fuerza la manta de nuestro día a día, y cuando todavía no sabemos hasta dónde y cómo alcanzará su influencia, pero seguro que habrá que tener en cuenta su dura influencia en no pocos hogares del barrio).

La primera parte, la que hoy os ofrecemos lleva por título DESMITIFICANDO LOS PLANES DE REHABILITACIÓN INTEGRADA (clikar aquí para bajarla) y tiene como índice el siguiente:

PRIMERA PARTE:

DESMITIFICANDO LOS PLANES DE REHABILITACIÓN INTEGRADA

  • El mito de los Planes Integrales de Rehabilitación de los Cascos Viejos
  • El caso del PERI de los 80 en el Casco Viejo gasteiztarra
  • Las grandes decisiones se toman a espaldas del vecindario
  • La revisión del PERI en 2006
  • Otros planes aplicados sin aprobación ni/o debate público
  1. a) PERECA (Plan Especial de Reactivación Económica del Casco Antiguo)
  2. b) El PDCS o Plan Director del Campillo Sur
  3. c) El Plan Estratégico para la Revitalización del Casco Medieval de Vitoria-Gasteiz
  • El llamado “Plan URBAN” o cuando el Ayuntamiento deja perderse 8 millones para la rehabilitación social del barrio.
  • La, en general, fracasada experiencia de los planes de Rehabilitación Integrada

Ojalá nos sirva para posteriormente analizar de forma colectiva qué es lo que necesita el barrio, con esa intención está elaborado.